¿Tiene legitimidad la oposición en el exilio? ¿Cómo saberlo?

Uno de los cuestionamientos principales que se hace a los grupos opositores en el exilio, y a sus dirigentes, es que carecen de legitimidad por falta de representatividad popular. Y, además, por su crónica y paralizante dispersión.

Pero este es un cuestionamiento sin fundamento, porque no es respaldado por investigaciones verificadas de la opinión pública política. Se basa en especulaciones e incluso en prejuicios y rivalidades ideológicas y personales.

La legitimidad política, cuando se trata del ejercicio del poder gubernamental, es el reconocimiento y la aceptación social de la autoridad de un presidente o jefe de gobierno, que le permite mandar con el consentimiento de la gente y obtener su obediencia voluntaria. De manera que un gobierno con legitimidad política no tiene que recurrir a la represión y la amenaza para ejercer el poder y mantenerlo. Como sí lo hacen las dictaduras.

A partir de ese criterio, podemos asegurar que el régimen actual de Nicaragua no solo es ilegítimo jurídicamente, por su origen espurio y fraudulento. También es ilegítimo políticamente porque se impone mediante la represión, liquidó toda forma de oposición dentro del país y abolió las elecciones válidas de conformidad con los estándares internacionales.

En cambio, de la oposición nicaragüense en el exilio se puede decir que sí es legítima de origen, porque se forjó en la fragua de la lucha épica del pueblo nicaragüense por la libertad y la democracia, en 2018 y los crudos años siguientes. Y porque sus principales representantes, dirigentes y activistas han sido perseguidos, encarcelados y desaparecidos, vejados, desterrados, exiliados, confiscados y hasta despojados de su nacionalidad.

Lo que no está claro, porque no es posible verificarlo, es si la oposición en el exilio tiene también legitimidad de ejercicio, o sea, si cuenta con el necesario reconocimiento de la ciudadanía.

Referida a la oposición, la legitimidad política consiste en la confianza, el reconocimiento y el respaldo moral que le otorguen los ciudadanos, como conjunto y a cada uno de los segmentos opositores y sus dirigentes. Esta legitimidad es indispensable para que la oposición y los grupos opositores puedan decir con certeza que son auténticos representantes de la población que de manera explícita o silenciosamente se opone a la dictadura.

En condiciones normales, o sea en democracia, la legitimidad política de los partidos se mide fácilmente a través de su participación en las elecciones y los grados de aceptación o rechazo de los ciudadanos en las urnas de votación.

Pero en Nicaragua la oposición está proscrita y la dictadura solo permite la participación de algunos grupúsculos colaboracionistas, que no cuentan para nada en el ejercicio del poder. Y en cuanto a la legitimidad de la oposición nicaragüense en el exilio, y de cada uno de los grupos que la integran y sus líderes, solo se podría conocer mediante la realización de encuestas políticas.

Sin duda que en las condiciones de Nicaragua es muy difícil hacer encuestas dentro del país. Pero no necesariamente es imposible. En este sentido, cabe mencionar que el recién pasado 12 de septiembre LA PRENSA informó que el organismo Barómetro de las Américas, realizó recientemente una encuesta política en Cuba, por cuenta de la Universidad de Vanderbilt en Estados Unidos. Ha sido la primera encuesta independiente que se hace en ese país, desde que fue impuesta la dictadura comunista hace ya casi setenta años.

El hallazgo principal de la encuesta realizada en Cuba es que el 94 por ciento de los cubanos encuestados al azar están insatisfechos con el sistema político actual. Solo el 1.1 por ciento dijo tener confianza en el Gobierno. Y más o menos el 65 por ciento apoya un cambio político “por cualquier medio”, incluyendo acciones armadas.

Si en Cuba ha sido posible hacer una encuesta política independiente ¿por qué no se podría hacer también en Nicaragua? Una encuesta política entre los nicaragüenses de dentro y fuera del país sería determinante para poner en claro cuáles son los grupos y dirigentes opositores que cuentan con la simpatía o el apoyo de la gente. Y saber así si tienen legitimidad política o no.

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