El retorno de María Corina Machado a Venezuela y su masivo recibimiento popular han puesto de manifiesto que la transición democrática en Venezuela ha tomado un nuevo impulso que apunta a la celebración de elecciones libres y supervisadas a mediados del próximo año 2027.
En muy corto tiempo durante este año 2026 Venezuela, con la presión de los Estados Unidos, ha dado pasos positivos que antes se pensaban infranqueables, mientras en Nicaragua la dictadura familiar no ha dado señales de cambio, o de al menos estar dispuesta a negociar una apertura democrática.
El próximo paso definitivo que seguramente dará el gobierno interino de Venezuela encabezado por Delcy Rodríguez será la liberación de todos los presos políticos que se estiman en trescientos.
Diez meses de ausencia de María Corina Machado no mermaron las ansias libertarias y el espíritu democrático del pueblo venezolano que ya está viendo la luz al final del túnel oscuro del chavismo. El régimen se encuentra muy debilitado y no ha tenido más remedio que ceder.
La hoja de ruta de la transición contempla la elección del Tribunal Supremo de Justicia en diciembre de este año y la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral en 2027 que ha sido anunciada por Estados Unidos y la presidenta interina Delcy Rodríguez.
Como bien lo señaló el editorial de LA PRENSA del pasado sábado 31 de octubre “algunos miembros de la oposición venezolana y observadores externos opinan que para garantizar el éxito de la transición María Corina Machado debería participar en la mesa de diálogo con el régimen, y en la elaboración de los acuerdos políticos, pero otros opinan que lo fundamental no es quiénes participan en la mesa de diálogo, sino los acuerdos que se llegue. Lo cual es cierto”.
El acuerdo más fundamental es la realización de elecciones libres el año próximo con un Consejo Nacional Electoral y un Tribunal Supremo de elecciones independiente y renovado, lo cual parece estar tomando forma.
¿Irá Nicaragua detrás de Venezuela, como sugiere esperanzado el editorial de LA PRENSA? No lo creo. Por las razones que sean, Venezuela ha emprendido un camino acertado hacia una transición democrática, alejándose cada día más del chavismo, que ha perdido su base de apoyo popular. El retorno de María Corina Machado marca un punto de inflexión.
En cambio, en Nicaragua nada parece presagiar que la dictadura cederá ante las presiones internacionales y está por verse si se abrirá a negociaciones con la Comisión Especial de Cancilleres de 10 países recién formada en la OEA para entablar un diálogo; pero una cosa es segura: el tiempo no corre a favor de la dictadura en Nicaragua, ni en ningún otro país de las Américas.
No creo que el futuro de Nicaragua dependa del resultado electoral de esta semana en los Estados Unidos, como piensan algunos analistas: a ninguno le importa tanto como a nosotros; y por ahora no veo por dónde, pero confío en que factores imponderables y divinos cambiarán el rumbo del país para bien.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.