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La dictadora Rosario Murillo se quedó un día más callada frente a Estados Unidos, pero en cambio endureció su discurso contra los opositores. Pasó de los insultos a las amenazas. “No se equivoquen y no se atrevan a seguir”, amenazó este jueves en su comparecencia ante los medios oficialistas, un día después de que el régimen nicaragüense sufrió una contundente derrota en la Organización de Estados Americanos (OEA).
La OEA aprobó el 19 de agosto una reunión de cancilleres para abordar la crisis en Nicaragua. 29 votos respaldaron la propuesta de Estados Unidos, que ha insistido en que se deben tomar medidas colectivas. La decisión del Consejo Permanente se logró en el segundo intento de la delegación estadounidense. El 5 de agosto no pusieron a votación entre los miembros de la OEA la resolución porque no contaban con los 18 votos necesarios para aprobarla.
Murillo, quien se caracteriza por su lenguaje de odio, llamó ese mismo día a sus críticos “jaurías hambrientas” que “ladran y ladran”. El tono de este jueves fue más severo. “Sigan jugando, creen que pueden seguir jugando como lo que son, chicos malos de toda nuestra historia, pero son como decíamos ayer, los espantapájaros y triquitracas, cartuchos quemados y vencidos”, sentenció Murillo.
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Segundos después, la codictadora advirtió: “No se equivoquen y no se atrevan a seguir en un escenario donde lo único que pueden generar es burla de todos los que sabemos que aquí hay patria”.
El papel de Murillo en el poder
Murillo ejerce el control total de Nicaragua. Desde inicios de 2025, cuando entró en vigencia una reforma constitucional, se hizo nombrar «copresidenta». La idea era nivelarla jerárquicamente a su marido en un Estado sin poderes independientes, en el cual los Ortega Murillo han fortalecido el aparato represivo para prolongarse en el poder e instalar una dinastía familiar.
Por su papel en la represión desatada en 2018, Murillo ha sido denunciada por cometer violaciones a los derechos humanos y hasta crímenes de lesa humanidad, según el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN). Además, ella ha sido sancionada por Estados Unidos, Unión Europea, Reino Unido y Canadá.
«Son (los opositores), como decíamos ayer, los espantapájaros y triquitracas, cartuchos quemados y vencidos. Los vemos, nos parece verlos con una bolita de calcetín, dándose contra sus propias paredes», dijo.
Siguen procesos de reformas
Murillo se encolerizó mientras el régimen se empecina en promover un proceso de “consultas” para una reforma electoral. Este proyecto persigue permitir a ella y Ortega, de 75 y 80 años, respectivamente, perpetuarse en el poder con períodos presidenciales de siete años prorrogables.

La reforma constitucional, que trabajan en este momento, cuenta con el respaldo de los altos mandos del Ejército, la Policía y las instituciones estatales. Estos cargos públicos serán beneficiados con un nuevo período que aumentará de seis a siete años bajo la justificación de la «estabilidad».
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A pesar de que la propaganda de Murillo intenta proyectar otra realidad del país, lo cierto es que los representantes de gobiernos de la región están muy claros de la grave situación nicaragüense. Eso se manifiesta no solo en la falta de garantías, sino en la orden de Ortega girada el 19 de julio de eliminar las elecciones.
Mónica Palencia, representante permanente de Ecuador y una de las voces más contundentes durante la sesión de la OEA de este 19 de agosto, dijo: “Vamos a traer a los cancilleres”, en referencia a que los jefes de los países de la región analizarán en un futuro cercano la crisis nicaragüense.
“La situación de Nicaragua cruzó el umbral crítico”, agregó la representante de Daniel Noboa, con quien el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo rompió relaciones el 6 de abril de 2024, en solidaridad con México, tras la irrupción de la Policía Nacional ecuatoriana en la embajada mexicana en Quito.
En cambio, Murillo profiere mayores insultos al sentirse desafiada por los opositores. Estos presentaron ante el Gobierno de Estados Unidos una propuesta de transición democrática para Nicaragua. La OEA se prepara también para definir el día en que los ministros de Relaciones Exteriores se reunirán para “considerar la situación en Nicaragua y las acciones apropiadas” a tomar frente al régimen, de conformidad con la Carta de la Organización de los Estados Americanos y el derecho internacional.