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Roberto «Bobby» Espino, la leyenda del béisbol nacional que falleció el viernes por la noche, será sepultado este domingo a las 3:00 de la tarde en el cementerio Jardines del Recuerdo, informaron sus familiares.
Espino, de 71 años, batalló desde hace un buen tiempo con varias enfermedades, pero una afección de origen cardíaco agudizó sus problemas y aceleró su deterioro, hasta el extremo de fallecer, dejando una estela de tristeza y nostalgia entre sus familiares y fanáticos del béisbol, quienes han lamentado su partida.
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El destacado jugador capitalino se convirtió en un símbolo del popular equipo Bóer desde los años setenta hasta mediados de los ochenta. También brilló con la Selección Nacional, al punto de ser uno de los solo seis nicaragüenses en ganar un campeonato de bateo en una Serie Mundial de Beisbol Aficionado.
«Espino ha sido velado desde este sábado en la Funeraria El Alba, ubicada en Bolonia, por la Empresa Portuaria Nacional y su féretro será trasladado a las 3:00 de la tarde a Jardines del Recuerdo (Ticuantepe), donde también están los restos de Alexis Argüello», confirmó otra fuente a LA PRENSA.
Espino fue muy apreciado
Roberto entró profundamente en el sentimiento popular de los nicaragüenses debido a su enorme calidad como jugador, capaz de jugar múltiples posiciones, con gran sentido para batear cuando era importante y logró resumir llamativas estadísticas durante una carrera de 15 años en el béisbol local.
Su punto más alto lo consiguió en el Mundial de Italia en 1978 cuando ganó el título de bateo con .500 (32-16), superando a los cubanos Luis Giraldo Casanova (.444) y Fernando Sánchez (.432). Ese mismo año brilló en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Medellín, con 20 carreras empujadas.
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También fue decisivo para la obtención de la medalla de plata para Nicaragua en los Juegos Panamericanos de Caracas en 1983, al acumular .375 de promedio y participó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984. Como seleccionado, resumió .290 (255-74) con ocho jonrones y 44 remolques.
Espino, quien se retiró en 1993 (por segunda vez), fue bateador de más de 1,000 hits (1,013) y en su carrera a nivel local coleccionó un promedio de .298 con 75 jonrones, 530 carreras anotadas y 484 empujadas, pero sobre todo, fue una persona humilde, respetada y admirada por muchos.