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Luego de que no se logró avanzar a una reunión de cancilleres ni se aprobó la resolución propuesta por Estados Unidos sobre la situación de Nicaragua en la sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA), este miércoles, opositores evaluaron el resultado. Por un lado, hay reproches a la postura de México de “no injerencia” y, por el otro, aprecian un reto para la oposición y sociedad civil para abrir un diálogo con actores “relevantes” en el hemisferio.
Durante la sesión que duró dos horas, países como Estados Unidos —promotor de la solicitud de la reunión de cancilleres—, así como Chile y Ecuador dijeron que “ya se ha acabado el momento de hablar”, llamaron a “acciones urgentes” y a “pronunciamientos claros”. Michael Kozak, alto funcionario del Departamento de Estado presionó para que la reunión de cancilleres se realice antes del 1 de septiembre.
Sin embargo, la reunión terminó únicamente con el consenso de que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo debe respetar los derechos electorales de los nicaragüenses. México y Brasil optaron por el principio de no injerencia y soberanía, mostrando su desacuerdo abierto con el que tema sea elevado a la reunión de ministros de relaciones exteriores del hemisferio.
Para la opositora Alexa Zamora, las posturas de los gobiernos de México y Brasil mandan un mensaje “sumamente negativo en términos del compromiso que existe por algunos países” miembros de la OEA respecto a la protección de la democracia y los derechos humanos en la región.
“Están dejando sola a Nicaragua”
“Es lamentable que a estas alturas algunos países como México sigan invocando el principio de no injerencia y soberanía para que el régimen pueda seguir cometiendo estas atrocidades y manejando al país como si fuera una finca, una propiedad personal”, sostuvo Zamora.
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La opositora recalcó que los principios de no intervención, no injerencia y autodeterminación de los pueblos no pueden seguirse usando como excusa para “solapar el asalto y secuestro que viven los nicaragüenses”.

“Los países miembros de la región están dejando sola a Nicaragua, están dejando solos y desprotegidos a los ciudadanos nicaragüenses, básicamente respaldando a la dictadura de forma tácita con posturas tibias, incongruentes”, expresa Zamora.
Diálogo con México, Brasil y otros actores
Por su parte, la también opositora Haydée Castillo ve como aspectos positivos que se haya logrado un consenso en torno a que la situación de Nicaragua “es una situación tan grave” que involucra al hemisferio occidental. Además de que se haya remarcado que suspender elecciones libres y el derecho al voto en Nicaragua “no es opcional”.
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Castillo insistió en que la OEA continúa con el análisis de la propuesta presentada por Estados Unidos y que probablemente pronto se convoque a otra sesión del Consejo Permanente, en la que podría aprobarse la reunión de ministros. Mientras tanto, alienta a los nicaragüenses a mantener la resistencia.
“Nos toca abrir un diálogo propositivo, constructivo con Brasil, México y otros actores que tienen un papel relevante en la región”. Entre esos otros actores, Castillo cita a Honduras y El Salvador, naciones centroamericanas que “tienen sus reservas” a la hora de referirse al régimen Ortega Murillo.
Declaración de EE. UU. debería “quitarle el sueño” a la dictadura
Para el politólogo Félix Maradiaga, fundador del partido Ruta del Cambio, es destacable la forma en como Costa Rica y Estados Unidos se refieren al régimen. “Hablaron de Nicaragua como un problema de seguridad hemisférica… (eso) debería quitarle el sueño no solo a Ortega y a Murillo, sino a los sectores militares”, reflexionó.
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La representante de Costa Rica declaró que su país “observa con suma preocupación” la presencia de militares extranjeros en Nicaragua, en referencia a declaraciones anteriores del gobierno costarricense sobre la permanencia de efectivos militares rusos en territorio nicaragüense. También mencionó el tema de la minería ilegal transnacional que, a su criterio, está “estrechamente relacionada al crimen organizado transnacional”.

Por su parte, el representante de Estados Unidos destacó cómo el dictador Daniel Ortega ha delegado a su hijo Laureano Ortega Murillo para hacer “todo lo posible para profundizar las relaciones con Rusia, China, Irán y Cuba”, que, a su criterio, “amenaza la paz y la seguridad en las Américas”.
“Una cosa es ser señalado como un gobierno que viola derechos; otra, muy distinta, es ser catalogado como una amenaza al interés común del hemisferio”, afirmó Félix Maradiaga.
Postura de Brasil es contradictoria
El politólogo criticó a México y Brasil por optar por el principio de no intervención. “Fue concebido para proteger a los pueblos de los imperios, no para proteger a los tiranos de sus pueblos”, resaltó.
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“En el caso de Brasil, la contradicción es particularmente visible: el 4 de agosto suscribió la declaración conjunta de preocupación y al día siguiente objetó la resolución operativa. Suscribió el diagnóstico y rechazó el tratamiento. México, por su parte, apela a la apertura de canales de negociación… No hay diálogo posible con quien acaba de anunciar que jamás volverá a someterse al voto”, dijo Maradiaga.
Sin embargo, la representante de Brasil explicó en su intervención que «es erróneo abordar el tema como de seguridad y describió la situación de Nicaragua como una crisis política con una grave repercusión en temas de derechos humanos. Después de de ocho de radicalización de la dictadura, incluso con denuncias de represión trasnacional y con el crimen de una brasileña en 2018 en la impunidad, la administración de Lula apuesta por seguir en la línea del Grupo de Trabajo de la OEA que la dictadura ha ignorado.
De acuerdo con Maradiaga, lo que sigue ahora es “una negociación de texto contrarreloj”. Los miembros de la OEA deben ponerse de acuerdo y decidir si llaman a una reunión de cancilleres antes del 1 de septiembre, fecha en que Estados Unidos espera que la Asamblea Nacional de Nicaragua apruebe las reformas electorales que le abren el paso a Ortega a la perpetuidad en el poder. Eso lo lograrían con períodos presidenciales de siete años renovables.