Yury Bedzhanyan, embajador ruso en Costa Rica. Foto/Tomada de embajada de Rusia en Costa Rica

Rusia admite presencia de «asesores» y «especialistas militares» en Nicaragua

Embajada rusa en Costa Rica rechaza temores de canciller Tovar. Versión oficial es que participan en "capacitaciones" y "tareas humanitarias"

La Embajada de Rusia en Costa Rica rechazó la noche del 24 de junio las declaraciones del canciller Manuel Tovar que denunció la presencia de militares rusos y la presencia de organizaciones terroristas como Hamas y Hezbolá en Nicaragua durante su intervención un día antes en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Panamá.

«Consideramos que (las afirmaciones) no reflejan plenamente la realidad de los hechos y que las preocupaciones expresadas carecen de fundamento», afirmó la sede diplomática. Sin embargo, en el pronunciamiento oficial, los rusos admiten la presencia de «un grupo de asesores y especialistas militares» en Nicaragua.

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La Embajada circunscribió las actividades de este personal ruso a «actividades relacionadas con el intercambio de experiencias», la «capacitación del personal» y la «asistencia en el cumplimiento de tareas humanitarias» como la «búsqueda y rescate en casos de emergencia y desastres naturales».

La crisis en Nicaragua fue una de las prioridades de la sesión de la Asamblea General. Tovar denunció las violaciones de derechos humanos cometidos en Nicaragua e hizo la denuncia sobre Rusia durante una sesión en que Estados Unidos exigió «cero tolerancia» contra los regímenes totalitarios en el hemisferio.

«Costa Rica observa con mucha preocupación la persistencia y creciente presencia de fuerzas militares rusas y organizaciones terroristas como Hamás y Hezbolá. Justo ayer varios individuos pertenecientes o vinculados a Hamás fueron detenidos por las fuerzas policiales en mi país», declaró el canciller costarricense.

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La alianza de Rusia con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ha fortalecido durante los 19 años que la dictadura ha estado en el poder en Nicaragua. Además de generar preocupaciones en la región, la relación con Rusia está bajo escrutinio en Washington.

La doctrina de seguridad de la Administración Trump busca alejar a las potencias que considera enemigas o adversarias del hemisferio. Ese es el caso de Rusia o China, ambas aliadas de la dictadura nicaragüense. A finales de enero, el secretario de Estado Marco Rubio situó a Nicaragua como la base de operaciones de Rusia en el hemisferio durante una comparecencia en el Senado.

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La respuesta del régimen Ortega Murillo a las críticas del Departamento de Estado ha sido la firma de una serie de acuerdos, suscritos en la mayoría de casos por Laureano Ortega Murillo, hijo de los dictadores y quien se desempeña como el enlace de la dictadura con Rusia, China e Irán.

La Embajada de Rusia en Costa Rica también lamentó las declaraciones que dio el mismo canciller costarricense, durante un viaje reciente a Europa, donde expresaron su incomodidad y preocupación por la presencia de fuerzas armadas rusas.

Insisten en el tema humanitario, pero…

En ese sentido, la sede diplomática rusa explicó que han sido invitados como contingentes militares de Estados Unidos, México, Cuba y países de Centroamérica. Este ingreso de tropas es autorizado por la Asamblea Nacional.

«Dicha autorización se aplica a los países anteriormente mencionados con el fin de facilitar programas de cooperación internacional de carácter humanitario, educativo, de rescate y de otra índole. Este mecanismo constituye la base jurídica para la eventual presencia de cualquier contingente extranjero en territorio nicaragüense», dijeron.

Vladimir Putin, dictador de Rusia, junto a Laureano Ortega, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dictadores de Nicaragua. Foto: Tomada de medios oficialistas
2025. El autócrata ruso Vladimir Putin junto a Laureano Ortega, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, dictadores de Nicaragua. Foto/Tomada de medios oficialistas

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A finales de mayo, la Asamblea subordinada a Ortega aprobó el ingreso de tropas militares extranjeras, según el decreto presidencial No-052026. En el documento se habla del ingreso de 230 militares rusos entre el 1 de julio y el 31 de diciembre de 2026.

Aunque el documento habla precisamente del intercambio humanitario, durante años especialistas en temas militares han denunciado la opacidad de los acuerdos firmados por el régimen con su aliado ruso. Entre los puntos más cuestionados está el centro de adiestramiento policial, ubicado en el reparto Las Colinas, las que el mismo Ortega admitió en 2023 que sirvió para apoyar la represión contra opositores.

«Este centro es para enfrentar mejor el narcotráfico, al crimen organizado, para enfrentar mejor a los golpistas, para enfrentar mejor a los terroristas», sostuvo el dictador entonces.

Vínculos profundos e influencia se proyecta a otros países

El experto en temas de seguridad y defensa, Javier Meléndez, dijo recientemente a LA PRENSA que el incremento de la presencia rusa se viene observando desde hace 15 años. La cooperación ha sido a nivel policial, militar, pero también mediática, explicó.

La relación es profunda. Sus protagonistas la han expresado en acuerdos militares, en asistencia de medios como RT y Sputnik al aparato de propaganda controlado por los Ortega Murillo. Nicaragua, en cambio, ha apoyado la invasión de Rusia en Ucrania.

Meléndez afirmó que la influencia rusa no se limita al país centroamericano. «Se proyecta a otros países, a través de medios de comunicación, redes políticas, programas de formación, actividades académicas y campañas de desinformación», dijo Meléndez, director del centro de pensamiento centroamericano Expediente Abierto.

En una investigación de Douglas Farah y Marianne Richardson, publicada en 2022, se mencionó, además de la colaboración en materia represiva entre Rusia y Nicaragua, el sistema GLONASS, un sistema global de navegación por satélite.

«Según informes procedentes de Nicaragua, Brasil y Chile, las instalaciones GLONASS tienen un nivel de sofisticación superior al requerido para sistemas de geolocalización similares, lo que aumenta la posibilidad de que se utilicen para otros fines», afirmó ese estudio titulado «Alianzas peligrosas: La incursión estratégica de Rusia en América Latina».

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