Derrocar a Ortega

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El único país que puede ayudarnos a derrocar a Ortega es Estados Unidos con la Administración Trump, lo demás es poesía.

Altos funcionarios del Ejecutivo, del Senado y del Congreso de los EE. UU. han afirmado cuál es el orden de sus prioridades de política exterior en el Continente. Después de Venezuela, sigue Cuba y luego Nicaragua.

El martes 7 de noviembre del 2028, habrá elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Su resultado será sumamente importante para todo el mundo. El presidente Donald Trump entregará la Presidencia el 20 de enero del 2029. Al presidente Trump le quedan 29 meses para derrocar a Ortega, tiempo suficiente para eventos decisivos.

Los organismos más importantes de los EE. UU. han declarado en documentos oficiales que el Gobierno de Ortega es una amenaza para la seguridad nacional. En diversos medios se mencionan los siguientes argumentos:

Violación sistemática de los derechos humanos y represión. El uso de violencia indiscriminada y tácticas represivas contra la población civil, especialmente a raíz de la respuesta violenta a las protestas sociales iniciadas en abril de 2018.

Desmantelamiento de la democracia y el Estado de derecho. El régimen ha socavado de manera sistemática las instituciones democráticas, la separación de poderes, el sistema electoral, persecución a organizaciones políticas, de derechos humanos, la libertad de expresión, incluyendo el cierre de medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y la persecución contra la Iglesia católica.

-Corrupción y desestabilización económica. La corrupción institucional y gubernamental impulsa la inestabilidad económica interna, lo cual repercute en la región.

Impacto en la estabilidad regional y migración. Desde la perspectiva de la política exterior estadounidense, los conflictos políticos prolongados, la falta de libertades y la crisis económica en el país centroamericano generan flujos migratorios masivos hacia el norte e incentivan la inestabilidad geopolítica en el continente americano. Amén de que Ortega ha sido promotor de la inmigración ilegal hacia EE. UU.

Debilita la democracia hemisférica. Un pilar de la política exterior estadounidense.

Eliminación de elecciones en Nicaragua. Ortega declaró que “no volverá a haber elecciones” en Nicaragua, afirmando que cambiaría las leyes para impedir que la oposición “atrape el gobierno”. Esta decisión fue interpretada por EE. UU. como la consolidación abierta de una dictadura, incompatible con los principios democráticos del hemisferio.

Vínculos con países adversarios. La cada vez mayor presencia de personal de Inteligencia de Rusia, China, Cuba e Irán.

Estrechas relaciones con grupos terroristas. Al-Qaeda, Estado Islámico, Hezbolá, Hamás, ELN, FARC y otros han encontrado refugio para capacitación, atención médica, y logística de sus operaciones.

Refugio para mafias y delincuentes de todo el mundo. Perseguidos por la justicia de varios países encuentran en Ortega refugio y protección.

Alianza con cárteles de la droga. Desde la década de los 80, Ortega ha hecho alianza con los principales cárteles de la droga de Colombia, Venezuela, Cuba y México. Nicaragua es el paso natural por donde la droga pasa por tierra, aire y mar.

Pero hay razones de mayor peso que todas las anteriores:

El impacto económico mundial negativo para los Estados Unidos de la política de Estado de Ortega. Su discurso sistemático durante más de 45 años “fomentado y propagandizando el odio hacia los Estados Unidos”. Poniéndose como el David luchando contra Goliat, como el país chiquitito enfrentando al poderoso imperialismo yanqui, es un mensaje que, gracias al internet, a los celulares, a las redes sociales se publica e impacta en todo el mundo.

Este mensaje de odio se anida en el consciente y en el inconsciente de los ciudadanos y hace que, en miles de millones de decisiones de compra, los consumidores rechacen las marcas norteamericanas. El impacto económico es brutal para la economía de los Estados Unidos. Más ahora que la lucha por los mercados se ha vuelto un asunto estratégico.

Animadversión hacia los ciudadanos de EE. UU. Un efecto negativo colateral de este mensaje de odio es la animadversión al que son objeto millones de norteamericanos en todo el mundo poniendo en riesgo sus vidas y sus activos.

El voto de los católicos. Las elecciones de noviembre del 2028 serán sin duda muy reñidas. Si los republicanos llegan con el derrocamiento de Ortega, sin duda alguna aumentarán sus posibilidades de vencer. Su impacto no será solo para los nicaragüenses y latinos que votan.

Hay 55 millones de votantes católicos, equivalente al 35 por ciento de los votos totales de cuando ganó Trump. Los católicos celebrarán con júbilo el derrocamiento de un dictador que persigue, tortura, confisca, expulsa y encarcela a sacerdotes, monjas y hermanos en la fe. Por el contrario, si la Administración Trump no derroca a Ortega después de todo lo que han dicho, los votantes católicos se sentirán frustrados y decepcionados. Por lo que los republicanos tienen aquí una magnífica oportunidad de conseguir los votos de 55 millones de votantes norteamericanos.

A los nicaragüenses nos toca revisar nuestro actuar. Es hora de hacer cambios para ponernos a tono con el momento que vivimos. Valorar nuestra fortalezas y debilidades, construyendo sobre lo que nos une y potenciando nuestras fuerzas. Es hora de unirnos y enfrentar con todas las energías y sabiduría a la dictadura. Es la hora de vencer.

El autor es empresario confiscado, excarcelado y exiliado.

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