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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ignoró la condena de la Internacional Socialista (IS), que instó a respetar las libertades fundamentales de los nicaragüenses. Después del anuncio del fin de las elecciones, el régimen guardó silencio también ante las críticas del Grupo de Puebla, el Partido Socialista de Chile y no dijo nada tampoco sobre las del vocero del partido oficialista en México que sí criticó al dictador, a diferencia de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Este silencio de los Ortega Murillo y su partido el Frente Sandinista contrasta con la respuesta que la Cancillería ha publicado de manera bilateral a los gobiernos que mostraron su preocupación por la eliminación de los comicios. Un exdirigente sandinista explicó que, cuando se trata de fuerzas partidarias, lo normal es que se haga directamente en comunicaciones de ese tipo. «Lo que más les interesa ahorita a los ORMU es posicionarse frente a los gobiernos», afirmó.
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La fuente comentó también que el FSLN como organización ya casi no existe y lo que hay es una concentración brutal de poder en los dictadores, que han decidido delegar algunas relaciones partidarias como las del Foro de Sao Paulo a personajes políticos de nivel menor como Wilfredo Navarro u Orlando Tardencilla. Esto se explica en que ha decaído el trabajo del área de relaciones internacionales de este partido, que estuvo en manos del exdiputado Jacinto Suárez hasta su fallecimiento en 2020.

Sin embargo, puede que no solo se trate de arrogancia de Ortega y Murillo, o falta de capacidad organizativa. Otro analista agregó que los tiranos quieren que se amplíe su aislamiento, provocado por su falta de rendición de cuentas ante las denuncias por violaciones de derechos humanos, documentadas en su contra.
El analista y miembro de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), Héctor Mairena, recuerda que, además, los Ortega Murillo han perdido a sus aliados latinoamericanos como Nicolás Maduro en Venezuela y el régimen castrista de Cuba se encuentra bajo presión estadounidense. También hay un avance de la derecha en la región.
“Ellos (los Ortega Murillo) no reaccionan de la misma manera porque saben que al reaccionar ante estos partidos, organizaciones políticas, plataformas políticas, pues sencillamente estarían profundizando su aislamiento. Por ejemplo, en el 2018 el Frente Sandinista fue expulsado de la Internacional Socialista”, expone Mairena.

La condena de la Internacional Socialista
El 29 de julio, la IS expresó su preocupación por los recientes anuncios y cambios constitucionales en Nicaragua que, a su criterio, “restringen aún más el pluralismo político y el ejercicio de los derechos democráticos”. Instaron a la dictadura a respetar las libertades fundamentales, liberar a los presos políticos y garantizar el pleno ejercicio de los derechos y libertades.
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“Un diálogo pacífico e inclusivo, junto con un proceso electoral transparente que permita la plena participación de todas las fuerzas políticas, sigue siendo esencial para abordar la situación actual”, apelaron en el comunicado. Se trata de otro golpe al FSLN. En 2019, la organización expulsó al partido de Ortega, después de 40 años de historia.
La decisión anunciada por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) argumentó entonces que la separación se daba por las violaciones de derechos humanos y de valores democráticos, cometidas por Ortega.
La condena a la abolición de las elecciones la tomó también el foro Grupo de Puebla, del que forman parte los conocidos expresidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Argentina, Alberto Fernández. Pero también se pronunció un vocero del gobernante Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de México. El Partido Socialista de Chile hizo lo mismo.
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¿Ortega “no es de izquierda”?
Mairena afirmó que los partidos de izquierda se han dado cuenta que la dictadura de los Ortega Murillo “no es nada de izquierda, nada progresista y mucho menos democrático, sino que simple y llanamente una dictadura”. El actuar de estas organizaciones también son el reflejo del “aislamiento de la dictadura”.
Luego del anuncio de poner fin a las elecciones, así como del proceso de reformas electorales que prepara la Asamblea Nacional, Mairena espera que la comunidad internacional pase de las declaraciones a los hechos.
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“Hay un amplio repertorio de medidas políticas, económicas y diplomáticas que los gobiernos y los organismos multilaterales pueden aplicar ante estos nuevos anuncios de la dictadura. La solicitud hecha por los Estados Unidos para convocar a una reunión extraordinaria de ministros de los países de la OEA es un paso en esa dirección”, añadió el analista.
En cuanto a la lluvia de condenas de más de una decena de países hacia la dictadura, Mairena observa que las mismas son un reflejo del repudio internacional que la dictadura cosecha desde hace tiempo.