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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se negó a criticar este lunes 27 de julio al dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, a diferencia de otros gobernantes de izquierda que sí lo hicieron como el de Brasil y Uruguay.
Sheinbaum dio un mensaje ambiguo cuando le preguntó el periodista Eduardo Ortega, del periódico El Financiero, sobre la decisión de Ortega. Han pasado nueve días desde la declaración del tirano nicaragüense. La orden de eliminar las elecciones provocó una condena mundial, expresada de manera separada por diez países, entre ellos Estados Unidos.
“Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua. Y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia en todos sus términos”, dijo Sheinbaum en su declaración divulgada en redes sociales.
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Al igual que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, ella tampoco cuestionó de manera directa a Ortega. Al parecer se adhirió a la “doctrina Estrada” sobre la política de no injerencia en otras naciones. Sin embargo, su postura en el caso de Nicaragua contrasta con la crítica que hizo sin base cuando respaldó las denuncias de fraude del presidente colombiano Gustavo Petro. En ese caso puso en duda el triunfo del candidato de derecha, Abelardo de la Espriella.
“Hay que respetar la voluntad del pueblo colombiano, pero es importante que se llegue hasta lo último en esta denuncia que se está haciendo de un posible fraude”, afirmó Sheinbaum el 1 de julio.
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En contravía a la posición de Sheinbaum, Luiz Inácio Lula da Silva, en Brasil, cuestionó a Ortega. Además, lo hicieron los gobiernos de Estados Unidos, República Dominicana, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Bolivia, Perú, Chile, la Unión Europea, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

La administración de centroizquierda de Uruguay, de Yamandú Orsi, reaccionó. “El Gobierno uruguayo expresa su preocupación por las recientes declaraciones del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que ponen en duda la continuidad de las elecciones nacionales en ese hermano país”, lamentó la Cancillería de Uruguay en un comunicado.
El silencio de Sheinbaum ha despertado críticas en México, tanto de políticos opositores como de columnistas mexicanos.
Señalan complicidad con Ortega
En una publicación de LA PRENSA el sábado, Mariana Gómez del Campo, secretaria de asuntos internacionales en el Comité Ejecutivo Nacional del Partido de Acción Nacional (PAN) y presidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), dijo sentirse indignada y acusó de complicidad al oficialismo mexicano tras el silencio de Sheinbaum.
Gómez reiteró su mensaje hoy al conocer las declaraciones de la presidenta mexicana. «Y hoy Claudia Sheinbaum se lavó las manos con respecto a Nicaragua y habló de la `autodeterminación de los pueblos`. Le recuerdo que el dictador no fue electo por su pueblo, por lo tanto, no aplica. Mal, mal, mal», lamentó.
Por su parte, el periodista mexicano Gerardo Arreola criticó, en un artículo de opinión del diario Reforma, la política exterior del gobierno de Sheinbaum. Ejemplificó con las expresiones del embajador de México en Managua, Guillermo Zamora Villa, que felicitó a los dictadores nicaragüenses por el aniversario de la revolución sandinista. Según Zamora, Nicaragua “está muy bien representada” por Ortega y Murillo, a quienes expresó su “cariño y admiración”.
“El diplomático pudo usar una fórmula burocrática para cumplir el compromiso de la relación bilateral, pero escogió términos que requieren explicación… Importa saber si la Secretaría de Relaciones Exteriores aprobó el texto o el embajador se fue por su cuenta”, criticó Arreola.
Presidenta de WOLA: «No hay democracia en Nicaragua»
Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de WOLA para asuntos latinoamericanos, comentó también, en sus cuentas de redes sociales, la opinión de Sheinbaum: «El problema es simple y trágico: en Nicaragua pueblo NO decide porque NO hay democracia».
WOLA es un prestigioso centro que promueve los derechos humanos en América, cuyo sede está en Washington, D.C.
Daniel Ortega lleva más de 19 años atornillado en el poder. El método del régimen ha sido los fraudes electorales y la represión. La dictadura ha despojado de la nacionalidad a unos 453 nicaragüenses de forma arbitraria. También ha confiscado bienes a más de 5,600 ONG y centenares de nicaragüenses. Desde 2018 mantiene una constante persecución a la fe cristiana, principalmente contra la Iglesia católica.
Aunque el exmandatario Andrés Manuel López Obrador, se escudó en la conocida “Doctrina Estrada” para no criticar a Ortega, ofreció asilo y nacionalidad a excarcelados políticos desterrados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Políticos de Nicaragua reaccionan
La postura de Sheinbaum llamó también la atención de políticos nicaragüenses. Este lunes, el desterrado y excarcelado político Juan Sebastián Chamorro, coordinador del partido Ciudadanos por la Libertad en el Exilio (CxL), lamentó que el «hermoso pueblo mexicano esté tan pobremente representado en Claudia Sheinbaum».
Chamorro, exprecandidato presidencial para las elecciones de 2021, destacó en un tuit dirigido a la presidenta mexicana que «pretender ignorar la realidad de Nicaragua es ser cómplice de delitos«. Le recordó que «el pueblo no escogió a Ortega» y le cuestionó: «¿Es tan difícil entenderlo? Por ser universales, los derechos humanos están por encima de todo«.