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Han transcurrido más de tres meses desde que 23 pacientes con insuficiencia renal crónica fueron trasladados desde Bluefields hasta el centro de hemodiálisis Flor de Pino, en Estelí, debido a la suspensión del servicio de hemodiálisis en el Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco. Así lo reportaron pacientes y familiares al medio local Noticias de Bluefields.
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Desde el 19 de abril, los pacientes permanecen albergados cerca del centro médico porque el tratamiento debe realizarse varias veces por semana, lo que hace inviable viajar constantemente entre Estelí y Bluefields.
Ahora, según información recibida por sus familiares, si no surgen nuevos retrasos, el servicio podría restablecerse en Bluefields hasta el próximo 15 de agosto.
Cuestionan falta de planificación
De acuerdo con los testimonios de familiares, la suspensión del servicio obedeció presuntamente a fallas en el sistema utilizado para la hemodiálisis, relacionadas con los filtros de las máquinas. Los parientes cuestionan que una situación de este tipo no haya sido prevista con anticipación.
«Si los filtros deben cambiarse periódicamente, ¿por qué no se planificó su reemplazo antes de que el servicio quedara suspendido? ¿Por qué las consecuencias terminan recayendo sobre pacientes que dependen de este tratamiento para seguir viviendo?», expresaron.
Hasta la fecha, aseguran, las autoridades no han brindado una explicación detallada sobre las reparaciones realizadas ni sobre las razones del prolongado cierre del servicio.

Tres meses lejos del hogar
La permanencia en Estelí ha representado un fuerte impacto económico para las familias, muchas de ellas de escasos recursos y provenientes de comunidades de la Costa Caribe Sur.
Varios pacientes sobreviven únicamente con una pensión de jubilación o carecen de ingresos estables. El dinero destinado inicialmente para la estadía se ha agotado en alimentación, transporte y otros gastos básicos.
La situación también ha obligado a varios acompañantes a regresar a Bluefields para trabajar, buscar recursos económicos o cuidar a otros miembros de la familia, dejando a los pacientes prácticamente solos durante el tratamiento.
«Nadie nos dice cuándo van a regresar los pacientes a Bluefields o cuándo volverá a funcionar la sala de hemodiálisis. La incertidumbre aumenta cada semana y sentimos que nos han dejado en el abandono», manifestaó un familiar.
Un tratamiento que no puede esperar
La hemodiálisis es un procedimiento indispensable para las personas con insuficiencia renal avanzada, ya que sustituye parcialmente la función de los riñones al eliminar toxinas y exceso de líquidos de la sangre.
Especialistas advierten que interrumpir o retrasar este tratamiento pone en riesgo la vida de los pacientes. Sin embargo, también señalan que el prolongado alejamiento del entorno familiar genera consecuencias que van más allá de la enfermedad física.
El estrés constante, la ansiedad, la depresión y la incertidumbre pueden disminuir el apetito, alterar el sueño, afectar la adherencia al tratamiento y deteriorar aún más la condición clínica de quienes padecen enfermedad renal crónica.
A ello se suma el impacto emocional de convivir durante meses en un centro donde otros pacientes fallecen, una realidad que, según expertos en salud, puede provocar miedo, desesperanza, duelo anticipado y síntomas de ansiedad tanto en los enfermos como en sus familiares.
Por ello, consideran que estos pacientes requieren no solo la continuidad de la hemodiálisis, sino también atención psicológica, acompañamiento psicosocial y apoyo económico que les permita enfrentar las dificultades derivadas de permanecer durante meses lejos de sus hogares.
Pobladores reaccionan en Facebook
La situación ha provocado numerosas muestras de solidaridad y críticas en redes sociales, donde ciudadanos expresan preocupación por el estado de los pacientes y cuestionan la atención brindada por las autoridades sanitarias.
«Dios santo, pobrecitas las personas con este problema. Dios primero les den una pronta respuesta para que todos reciban sus tratamientos», escribió un usuario.
Otra persona comentó: «Es lamentable. De eso depende la vida de muchas personas. Solo el que tiene o ha tenido familiares con ese problema sabe lo duro que es. Mi prima, que en paz descanse, viajaba hasta Managua; ahora estas pobres personas tienen que hacerlo desde Bluefields».
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También hubo críticas hacia el funcionamiento del Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco.
«Por eso es que aquí en Bluefields todo paciente que entra al Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco entra con vida, pero después sale en caja porque nunca hay una buena atención en este hospital», publicó otro usuario.
Otros internautas recordaron que el personal sanitario desplazado también enfrenta dificultades.
«Estoy de acuerdo con todo lo planteado, pero también el personal de enfermería que viajó con ellos está lejos de su familia y probablemente pasando necesidades porque no es lo mismo estar en territorio que fuera de él. Saludos a los licenciados, que son excelentes profesionales», expresó una usuaria.
Mientras tanto, familiares y pacientes continúan esperando que el servicio de hemodiálisis sea restablecido en Bluefields el próximo 15 de agosto y que puedan regresar finalmente a sus hogares, después de más de tres meses de permanecer lejos de sus familias para recibir un tratamiento del que depende su vida.