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A 12 mil kilómetros de distancia, el 2 de mayo de 1982 Margaret Thatcher dio la orden al capitán del submarino nuclear británico HMS Conqueror de disparar contra el crucero ligero argentino Gral. Belgrano. Minutos después, este fue impactado por dos torpedos. Mientras se hundía, 770 sobrevivientes se lanzaron al mar en botes salvavidas en los que muchos permanecieron durante horas e incluso más de un día, soportando temperaturas cercanas al punto de congelación y un mar encrespado. Más de 300 marinos fallecieron, casi la mitad de todas las bajas de Argentina en la guerra de Las Malvinas del 2 de abril al 14 de junio (74 días).
Cuatro años después, Argentina e Inglaterra se encontraron en cuartos de final durante la Copa Mundial de la FIFA en el estadio Azteca, México, un 22 de junio, en un partido con una fuerte carga emocional por las pérdidas humanas de la guerra reciente, y el fracaso del intento de recuperar Las Malvinas. Y en este encuentro se producirá el gol que Diego Armando Maradona metió con la mano izquierda en el minuto 51 del juego.
Maradona recibió el balón cerca del borde del área inglesa, intentó combinar con Jorge Valdano, pero un defensor inglés interceptó el pase. La pelota quedó elevada y el defensor Steve Hodge, al querer despejarla, la envió hacia atrás con un globo que cayó dentro del área. El portero inglés Peter Shilton, de 1.85m de estatura, salió de su arco para atraparla con ambas manos. Diego Armando, que medía aproximadamente 1.65 m. corrió hacia el balón sabiendo que difícilmente podría ganarle de cabeza. En el instante en que ambos saltaron, Maradona levantó discretamente el puño izquierdo, con el brazo flexionado y pegado al cuerpo, mientras simulaba intentar cabecear, golpeó la pelota apenas una fracción de segundo antes de que llegaran las manos de Shilton, pasó por encima del portero y entró al arco.
El árbitro tunecino Ali Bin Nasser no vio la grave infracción porque Maradona era mucho más bajo que Shilton, el contacto con la mano ocurrió en fracciones de segundo, y desde el ángulo del árbitro, los cuerpos de ambos jugadores dificultaban la visión. El juez de línea, el búlgaro Bogdan Dochev, tampoco señaló la infracción. En 1986 no existía el Árbitro Asistente de Video (VAR) ni la repetición en video para asistir al árbitro.
Inmediatamente después del gol, Maradona montó un teatro, pues comenzó a celebrar y llamó con gestos a sus compañeros para que corrieran a abrazarlo. Años después reconoció que lo hizo también porque temía que el árbitro pudiera sospechar la infracción si nadie celebraba con naturalidad.
Varios jugadores ingleses se dieron cuenta de inmediato del falso y mañoso gol. El portero Peter Shilton levantó los brazos y protestó airadamente. Varios defensores ingleses rodearon al árbitro Ali Bin Nasser señalando que Maradona había golpeado el balón con la mano. Mientras el juego no se hubiera reanudado con el saque desde el centro, el árbitro sí podía cambiar su decisión si hubiera recibido información válida del juez de línea. Pero eso no ocurrió.
Las Reglas de Juego que la International Football Association Board (IFAB) establece para todas las competiciones de la FIFA, en su Regla 12 (Faltas y conducta incorrecta), señala lo siguiente: 1. Tocar deliberadamente el balón con la mano es una infracción; 2. Si un jugador marca un gol con la mano o el brazo, el gol no vale. Podría ameritar tarjeta amarilla, o roja si es para impedir un gol. Así que, si el árbitro hubiera visto lo sucedido, el gol habría sido anulado, y Maradona habría sido amonestado por conducta antideportiva.
Momentos después de la tramposa jugada de Diego Armando, las primeras repeticiones de televisión mostraron desde distintos ángulos que el balón había sido empujado hacia el arco por el puño izquierdo de Maradona. En pocas horas, periodistas, comentaristas y millones de espectadores ya sabían que el gol había sido conseguido con la mano. Sin embargo, en 1986 las imágenes televisivas no podían utilizarse para cambiar una decisión arbitral.
Tras finalizar el encuentro, los periodistas se abalanzaron sobre Diego, preguntándole si había metido el gol con la mano, y este respondió con su célebre frase: «Fue un poco con la cabeza de Maradona y otro poco con la mano de Dios». Aunque la frase tenía un tono humorístico y ambiguo, fue interpretada mundialmente como una admisión de lo sucedido.
Con el paso del tiempo, Maradona fue todavía más explícito en entrevistas y autobiografías. Reconoció sin rodeos que había golpeado deliberadamente el balón con la mano para superar a Peter Shilton. Casi 20 años después, reconoció de forma clara y pública que deliberadamente había marcado el gol con la mano, durante su programa de televisión argentino LAM, el 23 de agosto de 2005. «Lo digo por primera vez para todos los argentinos: sí, la metí con el puño izquierdo». Y explicó por qué lo hizo: «Desde el principio tuve la intención, porque Shilton medía 1.85 y yo no podía ganarle de ninguna manera con un cabezazo». Y añadió que no tenía remordimientos: «No me arrepiento ni un segundo de haber hecho ese gol con la mano».
La acción deshonesta de Maradona fue glorificada, sobre todo por el orgullo herido de muchos argentinos en la guerra de las Malvinas. Dejaron de lado las reglas y los valores, porque para ellos fue como un desquite, una revancha, y una burla hacia la Inglaterra de Margaret Thatcher, por los 649 militares fallecidos. Aunque hay que decir que esa derrota militar debilitó a la dictadura de Argentina, y poco después, en 1983, se restauró la democracia con la elección de Raúl Alfonsín.
Sin embargo, las más importantes celebridades del futbol, criticaron el mal proceder de Maradona. Aunque admiraba profundamente su talento, Pelé sostuvo que la mano fue una acción incorrecta. Franz Beckenbauer consideró que fue ilegal, y que el argentino no necesitaba recurrir a ese recurso. Johan Cruyff censuró ese comportamiento, pues consideraba que el fútbol debía premiar la creatividad y el juego limpio. Peter Shilton, el portero inglés perjudicado por aquella acción, es el crítico más persistente. Ha dicho durante dos décadas que Maradona debió haber pedido disculpas.
Afortunadamente para Maradona, su actuar tramposo no sepultó la maravillosa anotación que hizo cuatro minutos después, y que ha sido considerada como “El Gol del Siglo”. Era el minuto 55 del partido. Diego recibió el balón en su propio campo, y a partir de ese instante protagonizó una acción individual extraordinaria. Superó a Peter Beardsley y Peter Reid, avanzó hacia el área inglesa manteniendo el balón siempre muy cerca del pie izquierdo, dejó atrás a Terry Butcher y Terry Fenwick, quienes intentaron detenerlo sin éxito, entró al área con el control absoluto del balón, el portero Peter Shilton salió a achicar el ángulo, Maradona lo eludió con un leve toque hacia la izquierda y cuando parecía que ya no tenía espacio, remató con el pie izquierdo hacia la portería. A pesar de un último intento desesperado de Terry Butcher por impedirlo, el balón cruzó la línea de gol.
La jugada duró apenas unos 10 segundos, durante los cuales Maradona recorrió unos 60 metros con el balón dominado, eludió a cinco jugadores ingleses y al portero, mantuvo el control del balón prácticamente en cada toque, combinó velocidad, equilibrio, coordinación y cambios de dirección sin perder la posesión. No fue solo una carrera rápida: fue una demostración excepcional de técnica, visión y control bajo presión.
En la transmisión para la televisión argentina, el relator Víctor Hugo Morales inmortalizó la jugada con una de las narraciones más famosas del deporte: «¡Barrilete cósmico! ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés…?» Años después, Diego Armando dijo: «Sin ninguna duda fue el mejor gol que hice. No tiene otro igual. Era el sueño del pibe: gambetearse a todos».
El «Gol del Siglo» es considerado una obra maestra porque reunió en una sola jugada: técnica individual extraordinaria, velocidad, equilibrio físico, creatividad, definición precisa, y fue marcado en un partido de máxima exigencia, un cuarto de final de un Mundial, frente a una de las selecciones más fuertes de la época.
La glorificación del gol que Maradona metió con su puño izquierdo a Inglaterra ha contribuido a normalizar la idea de que una infracción deliberada puede justificarse cuando produce un resultado favorable, lo que muchos consideran contrario al ideal del juego limpio. Sobre todo, ha marcado muy negativamente a varias generaciones de niños y de jóvenes.
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El autor es un periodista nicaragüense que reside en Managua.