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Estamos en un año con temporadas importantes y no hablo de nuevas temporadas de series como La Casa del Dragón, el rumor de una cuarta temporada de La Reina del Flow, o que se podría hacer una serie sobre los libros y las películas de Crepúsculo, no, hablo de temporada de fútbol.
Aunque el deporte que he practicado es el baloncesto, el que me atrapa en pantalla es el fútbol en temporada mundialista. A pesar de que se realiza cada cuatro años tiene la magia de mantenernos atrapados con el desempeño de selecciones y jugadores a los que vemos crecer, desarrollarse y retirarse de las canchas.
La Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), conocida como el Mundial, enfrenta a las selecciones del mundo para escoger al campeón.
Recuerdo que mi año de graduación fue un año de temporada mundialista, cuando Francia ganó en su casa, que en 1998 fue sede de este evento. Y mi cariño por la forma de jugar de los alemanes me causó infartos en 2014 cuando Alemania se llevó el trofeo en Brasil.
Pero el tema de las temporadas mundialistas fue conquistando nuevos espacios con las redes sociales, lo que antes era internet para buscar resultados o encontrar una página que te permitiera ver los partidos, se convirtió en una batalla de aplicaciones, sobre todo de empresas de telefonía celular para ofrecer ver toda la temporada y en un mar de contenidos en redes sociales.
De estos últimos me gustaría hablar, el uso de las redes de los jugadores, de los fanáticos, de los comentaristas, que debo decir impusieron el reto a la vieja escuela que hablaba solo de las jugadas de los partidos sin discutir cosas de la FIFA que antes no se mencionaban.
Datos que surgieron en este Mundial, además que se sumaron 16 selecciones a la contienda, llegando a 48 equipos y que es la primera vez que se disputa en tres países sedes, está el costo de las tarjetas. Cada vez que un árbitro del Mundial saca una tarjeta imaginen el signo de dólar de la siguiente manera: una amarilla $12,500 dólares, dos amarillas $18,500 dólares y por una roja directa $25,000. Ya quién los paga es otra historia, pero debe ser pagado a la FIFA.
Recuerdo que las páginas de deportes (sí, de cuando había periódicos en Nicaragua), estaban colmadas de la cronología del partido, de análisis de los desempeños de los jugadores y temas completamente deportivos, pocos análisis económicos del costo de los boletos, temas como este de las tarjetas y otros.
Y ahora tenemos las redes sociales que tienen a generadores de contenidos, me niego a decirles influencers, que hablan sobre temas como estos y hacen análisis interesantes sobre los sentimientos que ha generado este Mundial.
Entre los infartos mundialistas se encuentran partidos como el de Japón y Brasil, que fue comparado con un encuentro de caricatura, solo que en esta sí ganaron los brasileños. O la eliminatoria del conocido campeón, cuando esta misma selección de Brasil perdió ante un Noruega que tenía años de no presentarse en una temporada mundialista. Las ilusiones que despertaron los vikingos en redes sociales con sus celebraciones remando, con el carisma de un jugador que fue comparado con personajes de Dónde están las rubias o incluso con su bajada del avión con un mapache disecado.
La ilusión de la retirada de grandes estrellas dándolo todo en su última temporada, una semifinal con cuatro campeones mundialistas y muchas otras emociones. Pero lo cierto es que este Mundial se está jugando en las canchas y en las plataformas digitales, si no entiendes por qué le llaman “princeso” a un jugador es porque hizo falta pasar por TikTok para comprender detallitos del Mundial.
Si no le preguntaste a la Inteligencia Artificial quién ganaría para constatar si se equivocaba y si no sabías que este Mundial también rompió un par de mitos de las temporadas anteriores, tampoco lo estás viviendo completo.
Este Mundial trajo muchas sorpresas con el desarrollo de contenido en redes y creo que el avance de la tecnología nos traerá nuevas cosas para el Mundial 2030, resta esperar cómo se preparan las selecciones para la próxima temporada y cómo lo hacen las nuevas tecnologías. Pero mientras, este domingo disfruten del fin de esta temporada mundialistas, con un ojo en la tele y el otro en el celular.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.