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En medio del profundo dolor que le dejó la muerte de su hijo de 3 años y mientras continúa exigiendo justicia, Melissa López Pastrán decidió retomar esta semana su pequeño negocio de ventas en el parque central de Nandaime, Granada.
Su mayor anhelo es reunir el dinero necesario para cumplir el sueño que Inmer Rivas López tenía antes de morir: celebrar su cuarto cumpleaños junto a sus compañeritos del Kínder El Maternal, donde cursaba el primer nivel.
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López Pastrán confirmó a LA PRENSA que dos semanas después del accidente que le arrebató a su hijo menor, regresó a trabajar en el negocio que emprendió cuando el niño tenía apenas un año y medio. Aunque el dolor sigue acompañándola cada día, asegura que su principal motivación es organizarle una celebración con la temática de la Patrulla Canina, la favorita de Inmer.
«Regresé a trabajar porque quiero cumplirle el sueño a mi niño de celebrarle su cumpleaños como él lo quería», expresó con la voz entrecortada. Cada venta que realiza, afirma, estará destinada a hacer realidad ese último deseo que compartía con su hijo.

Bolsas de caramelos y un pastel
López Pastrán contó que planea preparar alrededor de 300 paquetes de caramelos para compartirlos durante la celebración en honor a su hijo. De estos, unos 100 serán entregados a los estudiantes del kínder donde estudió Inmer, mientras que el resto lo repartirá entre los niños y niñas que frecuentan el Parque Central de Nandaime, lugar donde el pequeño hizo grandes amistades.
La madre también sueña con organizar la fiesta que su hijo tanto anhelaba. Entre sus planes está instalar una piñata de Patrulla Canina en el parque y encargar el pastel que el niño había elegido antes de su muerte, todo inspirado en la temática de sus personajes favoritos.
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«Mi pensar es hacer paquetes de dulces, una piñata de Paw Patrol (Patrulla Canina) en el parque y el queque que él había pedido», expresó Melissa, aferrada al deseo de cumplir el último cumpleaños que soñó junto a su hijo.
Para sus padres, López Pastrán e Inmer Rivas, los cumpleaños del pequeño Inmer eran momentos sagrados. Cada año, se lo celebraban como él lo soñaba. Las fiestas estaban inspiradas en mundos de fantasía: el primer año fue Spider-Man, el segundo un safari y el tercero Baby Shark.

Aún buscan al responsable del accidente
El próximo 3 de octubre Inmer habría celebrado su cuarto cumpleaños. Soñaba con festejarlo junto a sus compañeros del kínder, pero no alcanzó a cumplir ese deseo. Su vida se apagó abruptamente la tarde del 18 de junio, cuando fue atropellado por un motociclista que, tras el impacto, huyó del lugar.
La tragedia ocurrió a la altura del kilómetro 11 de la Carretera Vieja a León. Ese día, Melissa López Pastrán había viajado con su hijo para visitar al padre del pequeño, quien trabaja como conductor de autobuses en las rutas que conectan Peñas Blancas, en Rivas, con Corinto, en Chinandega.
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Eran aproximadamente las 3:40 de la tarde cuando madre e hijo se dirigían a comprar un quesillo. En cuestión de segundos, un motociclista arrolló al niño y escapó sin prestarle auxilio. Desde entonces, Melissa vive entre el dolor de la pérdida y la angustia de no conocer la identidad del responsable.
A casi tres semanas de la tragedia, la joven madre no solo lucha por sobreponerse a la ausencia de Inmer, quien además era su inseparable compañero de trabajo, sino que continúa exigiendo que las autoridades identifiquen y capturen al conductor para que responda por la muerte del niño y se haga justicia.