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Con esas palabas, y un gran sentido de gratitud, el veterano político y periodista venezolano Omar González calificó la inmediata solidaridad internacional con Venezuela ante la mortandad y destrucción causada por los dos terremotos del 24 de junio.
En un artículo publicado en el periódico El Nacional, González aludió al campeonato mundial de balompié que se está jugando en estos días en distintas ciudades de México, Estados Unidos y Canadá. Y señaló que “mientras varios países tratan de buscar la gloria de la Copa del Mundo en los campos de fútbol, en Venezuela muchos países lo están dando todo para salvar vidas, en un “Mundial de la Solidaridad”.
González menciona a 25 países de los diversos continentes del mundo que enviaron de inmediato equipos de rescatistas y socorristas especializados, para las labores de rescate y atención sanitaria de urgencia a los sobrevivientes que pudieran sacar de los escombros, “ayudando a los afectados, luchando contra el tiempo y contra la muerte”.
Sobre este tema escribe también el político y periodista nicaragüense exiliado, Pedro Joaquín Chamorro Barrios, su columna semanal que se publica este viernes en LA PRENSA. Pedro Joaquín critica “la solidaridad ausente de Nicaragua en Venezuela”, aludiendo a que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se limitó a enviar a los gobernantes interinos venezolanos un breve mensaje de solidaridad. Eso a pesar de que ellos se lucraron con aproximadamente cinco mil millones de dólares de la cooperación petrolera venezolana entre 2007 y 2016.
Más franco que Ortega y Murillo en su actitud insolidaria con Venezuela ha sido el presidente de Honduras, Nasry Asfura, quien al ser preguntado por los periodistas por el apoyo hondureño a Venezuela ante la catástrofe del terremoto, respondió sin ninguna muestra de empatía ni tacto: “Miren, yo estoy para cuidar a Honduras. Que Dios me perdone. Venezuela va a tener mucha ayuda de muchos países”.
Allá cada quien con su conciencia. Lo importante ha sido que, de acuerdo con las informaciones internacionales, el despliegue de la ayuda humanitaria internacional a Venezuela con motivo de la reciente catástrofe telúrica, ha sido muy grande. Y mencionan que en los últimos tiempos los ejemplos de mayor respuesta internacional a catástrofes naturales y tragedias humanitarias han sido los del tsunami de 2004 en el Océano Índico, el terremoto de 2010 en Haití, y los terremotos de 2023 en Turquía y Siria.
Cabe recordar que cuando el terremoto de Managua, la madrugada del 23 de diciembre de 1972, Nicaragua fue asistida con gran ayuda internacional de emergencia y para las tareas propias de la reconstrucción.
Sin embargo, LA PRENSA y otros medios independientes denunciaron la gran corrupción del régimen somocista con los recursos de la ayuda internacional a Nicaragua por el terremoto. También gobiernos de otros países, el Congreso de Estados Unidos y organismos internacionales denunciaron que gran parte de aquellos recursos fue desviada para lucro particular o administrada con poca transparencia y sin la rendición de cuentas necesaria.
Ahora, en Venezuela se está criticando al gobierno interino por su gestión de la emergencia causada por los terremotos. Pero las críticas no son —todavía— por mal manejo y desvío de los recursos de la ayuda internacional, sino por incapacidad de atender debidamente la emergencia.
Es de suponer que en este caso no habrá mal manejo de la ayuda internacional, dado que el gobierno interino de Delcy Rodríguez es tutelado por Estados Unidos. El que en todo caso sería corresponsable de la corrupción en el manejo de la ayuda internacional, en el caso de que la hubiera.