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Todo apunta a que el nicaragüense Francisco Javier Alfaro Flores construyó su fortuna gracias al narcotráfico. Es el principal sospechoso de una red que transportaba cocaína a través de Costa Rica hacia Nicaragua, Honduras, Guatemala y México por vía aérea y lavaba sus ganancias con varios negocios y propiedades, según las pesquisas de las autoridades costarricenses.
Algunos identifican a Alfaro Flores como chinandegano, pero otros como rivense. Un investigador experto en temas de seguridad señala que tendría más sentido que fuese originario de Rivas, aunque insiste en que “no es un dato confirmado”.
“Las redes que operan en Costa Rica están más vinculadas a las redes que están en Rivas, Río San Juan, desembocadura del Río Coco porque ya al pasar a Carazo, Managua, esas ya son estructuras nacionales que coordinan traslado y seguridad” en territorio nicaragüense, explica el experto.
Muy poco se conoce sobre la vida de Francisco Alfaro Flores, mejor conocido como Fran en el mundo criminal, de acuerdo con una fuente vinculada a la investigación.
Según el registro civil costarricense, Alfaro Flores nació el 21 de abril de 1976, en Nicaragua. Tiene 50 años. Es hijo de los nicaragüenses Roque Javier Alfaro Bejarano y Milagros del Rosario Flores Dávila.
Se nacionalizó como costarricense en 2021 después de contraer matrimonio con la costarricense Angie Chacón Beita. Desde entonces, Alfaro Flores utiliza la cédula tica número 801400652.

Según el experto en seguridad que solicita anonimato, las actividades delictivas de Alfaro Flores son conocidas en Nicaragua desde 2016 “por casualidad” y en su momento se manejó que desde muy pequeño se fue a vivir a Costa Rica en donde terminó vinculado con el narcotráfico.
Ahora, Alfaro Flores está detenido y acusado de ser el líder de una red narco que trasegaba estupefacientes desde países productores de cocaína como Colombia, Ecuador o Perú con rumbo al norte hasta llegar a México y Estados Unidos. Su red aparentemente garantizaba traslado y protección de la droga y luego lavaba el dinero que les generaba.
Gran redada
El nicaragüense fue detenido el pasado 18 de mayo junto a otras ocho personas en una gran redada que ejecutó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) costarricense en varias zonas de ese país. Intervino empresas, gimnasios y propiedades ligadas a Alfaro Flores en donde encontraron su colección de vehículos de alta gama como Ferraris, Lamborghinis, Aston Martin, Porsche, además de joyas y otros artículos de lujo.
Además, Alfaro Flores también tenía otros vehículos como un BMW M3, un Mercedes-Benz, una Hilux y un Jeep Wrangler. Todos valorados en poco más de 220 mil dólares.
Los investigadores nombraron el expediente como Caso Lusso (Lujo, en italiano) por las grandes excentricidades que han encontrado en manos del nicaragüense. Alfaro Flores fue capturado en su mansión de tres plantas en Escazú, valorada en tres millones de dólares. Ahí tenía un cine privado, gimnasio, jacuzzi, piscina, jardines amplios, sus carros de lujo y otras amenidades.
Según las autoridades costarricenses, todos los artículos, así como las empresas y propiedades, fueron utilizados para lavar el dinero que provenía del tráfico de estupefacientes. El caso sigue creciendo y las autoridades van encontrando más sospechosos y presuntos miembros de la red.
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El pasado miércoles 17 de junio, Wilder Eusse Osorio fue detenido por las autoridades costarricenses bajo cargos de narcotráfico y como parte de las investigaciones del Caso Lusso. Estados Unidos solicita la extradición de esta persona por los mismos delitos.
Eusse Osorio es presidente del equipo de futbol de primera división costarricense Municipal Liberia. De hecho, al momento de ser detenido en el centro de San José, se dirigía a una reunión de la Federación de Futbol Costarricense. La relación entre este hombre y Alfaro Flores es la de exconcuños.
De acuerdo con el registro civil costarricense, Eusse Osorio es de nacionalidad colombiana y se nacionalizó como costarricense en 2021 cuando se casó con Nicole Andrea Chacón Beita, hermana de Angie Lucía Chacón Beita, exesposa de Alfaro Flores de quien se divorció el 8 de mayo de 2021.

¿Negligencia o complicidad?
El investigador experto en seguridad señala que “las autoridades nicaragüenses se dieron cuenta de ese caso por casualidad y se dieron cuenta de la existencia de ese nicaragüense (Alfaro Flores) por un requerimiento informativo y de investigación que pasó la cancillería costarricense a la cancillería nicaragüense y a la Policía de Nicaragua”, en el año 2016.
Desde tiempo antes las autoridades costarricenses estaban detrás de una red que operaba en una isla del golfo de Nicoya, en el Pacífico de ese país, y que la usaban como aeródromo para el tráfico de drogas.
“La droga se almacenaba en Costa Rica y se sacaba por vía aérea por ese aeródromo a Guatemala y México”, detalla el investigador.
Luego, cerca de las 8:30 de la mañana del 13 de enero de 2016, una avioneta con matrícula tica TI-ATR tuvo que aterrizar de manera forzada en una zona conocida como Los Lirios, en Puerto Morazán, Chinandega. En su interior, la Policía encontró 89 kilos con 442 gramos de cocaína, distribuidos en tres maletas.
Medios de comunicación costarricenses reportaron entonces que la aeronave había despegado del Aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, Costa Rica, con rumbo declarado hacia Punta Islita y Tamarindo, en el pacífico tico. Sin embargo, la aeronave terminó estrellada y abandonada mucho más al norte, en territorio nicaragüense.
Dos días después, el piloto y copiloto identificados como Daniel Campos Barrantes y Jorge Enrique Arias Vargas aparecieron atados en una carretera en Costa Rica. Alegaron haber sido secuestrados por parte de hombres armados “con acento colombiano” que les robaron la aeronave.

Las autoridades nicaragüenses se limitaron a incinerar la droga encontrada. “Por oficio la Policía debía haber indagado y coordinado todos los requerimientos con Costa Rica y no lo hizo”, explica el investigador.
Sin embargo, las autoridades costarricenses sí indagaron y encontraron un nexo entre Francisco Javier Alfaro Flores y el caso de la avioneta, ligado al Caso Torero, que luego dio a luz a otro caso llamado Manantiales.
Ahí es cuando la cancillería tica solicita información a Nicaragua, pero “la Policía o no le puso mente por negligencia o a lo mejor porque estaba vinculado con alguien de poder”.
El experto señala que este tipo de redes suele traficar drogas desde el sur a través de Centroamérica hasta llegar a México y posteriormente a Estados Unidos. Los países de la región, como Nicaragua, funcionan como centro de almacenamiento y se produce un fenómeno llamado derrame, que es cuando una parte de la droga queda en pago a quienes prestan el servicio de almacenamiento y transporte local. Esas redes locales se quedan con un diez por ciento de la droga que transita por Centroamérica.
La investigación costarricense
De acuerdo con las investigaciones del OIJ, fue la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS) la que alertó años atrás sobre el funcionamiento de esta organización dedicada al trasiego internacional de droga mediante vuelos clandestinos. Utilizaban pistas clandestinas y otras no comerciales para recibir y movilizar cargamentos de cocaína hacia el norte.
El 25 de febrero de 2016, las autoridades ticas interceptaron un vehículo en el que hallaron 53 paquetes de cocaína y encontraron además un comprobante de depósito bancario a nombre de una sociedad vinculada con Francisco Javier Alfaro Flores.

La persona vinculada a la investigación señala que ese comprobante, además de lo ocurrido con la avioneta, fortalecieron las sospechas de que Alfaro Flores tenía vínculos con la estructura criminal “y ya nos figuraba como uno de sus líderes”.
Las pesquisas del caso indican que Alfaro Flores junto a otros sospechosos conformaron su organización aproximadamente desde 2014.
Los lujos de Alfaro Flores
El OIJ señala que Alfaro Flores lideraba la compra de negocios, vehículos y propiedades de alto valor en Costa Rica para lavar el dinero que provenía del narcotráfico. El 18 de mayo hicieron un total de 20 allanamientos en propiedades ubicadas en Alajuela, Pérez Zeledón, Escazú y Heredia.
Las autoridades decomisaron un total de diez vehículos de alta gama, algunos considerados exclusivos en Costa Rica con un valor aproximado de 2.7 millones de dólares. Incluso había uno con un costo de 400 mil dólares del que solo existen cuatro ejemplares en ese país. También encontraron dinero en efectivo y un arma AR-15 en una de las propiedades.
Esta red liderada por el nicaragüense operaba también una cadena de gimnasios llamada Lanuza Gym, la cual funcionaba de mampara para lavar el dinero.
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El gimnasio estaba a nombre de Cristian Lanuza Víquez, un campeón nacional de fisicoculturismo en Costa Rica en el año 2017 y acusado de tener “actividades relacionadas con el narcotráfico”, además de ser considerado colaborador directo de Alfaro Flores.
Entre julio de 2023 y enero de 2025, Lanuza adquirió vehículos de marcas Ford, Audi y Toyota, y una propiedad en Limón. Según el expediente de la investigación, el Audi Q8 valorado en 90 mil dólares le fue vendido directamente a Alfaro Flores.

Los investigados utilizaban lenguaje cifrado en sus conversaciones telefónicas, según detalló el OIJ.
—Mae, igual, que lo dejen en cien… ya usted sabe, por el pin.
Eso se escucha en una de las llamadas intervenidas por las autoridades el 29 de octubre de 2025. En otra comunicación del 9 de diciembre de ese mismo año, vuelven a hablar en clave.
—¿Si le llegaron las cafés? —pregunta uno.
—Sí, pero rosadillas no —responde el otro.
Las intervenciones telefónicas indican que Alfaro Flores y los demás miembros de la red hacían llamadas a países como China, Nueva Zelanda, Zimbabue, Túnez, Perú, Panamá, México, Guatemala, Granada, Estados Unidos, Canadá, Cuba y Grecia.
Las autoridades determinaron que al igual que el gimnasio, la red creó al menos diez sociedades mampara, adquirió 12 fincas y 30 vehículos de lujo como parte del esquema de lavado.
Alfaro Flores también figura en varias sociedades mercantiles que las autoridades mantienen bajo investigación para determinar si forman parte de la red de lavado de dinero. Algunas que se mencionan en el expediente son Inversiones y Desarrollos Aguilar Ellis S.A., Importadora de Motos RJ Alajuela S.A.; y la sociedad 3-101-604056 S.A.
En sus redes sociales, el nicaragüense presumía de viajes y lujos. Admirando la basílica de la Sagrada Familia en Barcelona; de vacaciones con su pareja María Alejandra Piedra Arce por Ibiza por el Mediterráneo; y luego apareció en Estelí el 27 de noviembre de 2024.
El 28 de marzo de 2025 el sospechoso publicó una fotografía en el parqueo de una vivienda ubicada en el residencial Villa Real V-23. En la imagen aparecía junto a un Ferrari Roma y un Mercedes-Benz G-Class color azul. Ninguno de los vehículos tenía placa de circulación.
En otra publicación hecha días posteriores, Alfaro Flores presumía el Ferrari Roma mientras lo llenaba de combustible en una gasolinera.
En sus redes sociales, Alfaro Flores también publicó videos de alta calidad hechos con drones en los que circula con su Ferrari Roma.
De acuerdo con las autoridades, el vehículo tiene un costo aproximado entre 340 mil y 370 mil dólares. Como este no está a la venta en Costa Rica, se le deben agregar los costos de importación al valor final.
Durante el allanamiento, el OIJ también encontró un Ferrari 296 GTS color celeste que no figuraba en las publicaciones del nicaragüense.
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