Gipzy Díaz ostenta actualmente el título Latino Átomo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en las 102 libras, y tiene la meta de pelear por un título mundial en los próximos meses. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY “EL ÁNGEL” DÍAZ

Gipzy Díaz ostenta actualmente el título Latino Átomo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en las 102 libras, y tiene la meta de pelear por un título mundial en los próximos meses. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY “EL ÁNGEL” DÍAZ

Entre dos banderas, la boxeadora Gipzy Díaz persigue la gloria mundial

Nació y se ha criado en Costa Rica, pero sus orígenes están en unas fincas de Teustepe, Boaco. Su meta cercana es ser campeona mundial.

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Dos peleas más, en lo que resta de este 2026, y la boxeadora Gipzy Díaz Saravia se ubicará en posición de disputar por primera vez un título mundial en el peso átomo, el más pequeño para las mujeres, 102 libras.

“Mi meta es coronarme campeona mundial en tres divisiones. Quiero ahorita empezar por el peso átomo, las 102, después por el 105 y cabe la posibilidad que en 108”, dice Gipzy, nacida hace 24 años en Costa Rica, criada en Sardinal, un distrito del cantón de Carrillo, en la provincia de Guanacaste.

Gipzy Díaz con el título latino de las 102 libras del Consejo Mundial de Boxeo. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY "EL ÁNGEL" DÍAZ
Gipzy Díaz con el título latino de las 102 libras del Consejo Mundial de Boxeo. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY «EL ÁNGEL» DÍAZ

Sin embargo, Gipzy es hija de dos nicaragüenses, Enrique Díaz y Dina Nubia Saravia Jaime, originarios de Teustepe, Boaco, pero llegaron a Costa Rica siendo muy jovencitos, él de 19 y ella de 16, y “de huida”, como se dice en el campo. Escaparon de los padres de ella porque se oponían a la unión.

Gipzy, a quien llaman “el Ángel Díaz”, lleva 11 años de carrera boxística y ya tiene un título, latinoamericano, que obtuvo en diciembre de 2025. Se trata del cinturón Latin WBC (Consejo Mundial de Boxeo) de las 102 libras y lo defendió con éxito hace pocos días, el pasado sábado 13 de junio, cuando derrotó por nocaut técnico en el séptimo round a la colombiana Mayelis Altamar.

La familia

“Soy costarricense”, se presenta Gipzy. Pero, inmediatamente, añade: “También amo Nicaragua porque es la tierra que vio nacer a mis padres”.

La historia de Gipzy comienza cuando el padre era comerciante y recorría las fincas de Teustepe vendiendo. En una de ellas conoció a la madre de Gipzy.

La pareja era muy joven y los padres, principalmente de ella, se opusieron de inmediato a la relación.

“Mis papás llegaron a Costa Rica cuando mi mamá tenía 16 años y mi papá 19. Llegaron a Guanacaste, en Sardinal. Se vinieron juntos de Nicaragua porque los papás de mi mamá estaban en contra de la relación. En esos tiempos se decía mucho de robar a la muchacha y ellos tomaron la decisión de juntarse a temprana edad”, cuenta Gipzy.

La boxeadora cuando era una niña. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY "EL ÁNGEL" DÍAZ
La boxeadora cuando era niña. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY «EL ÁNGEL» DÍAZ

En total, Enrique Díaz y Dina Saravia tuvieron cuatro hijas, solo mujeres, y siempre fueron una familia “muy unida”, recuerda la boxeadora. El papá laboraba en construcción y la mamá las cuidaba a ellas.

La primera gran dificultad que Gipzy tuvo en la vida apareció cuando tenía 9 años. Los padres se separaron. “Fue súper duro porque a mí siempre me ha gustado más estar con mi papá”, revela la joven.

De alguna manera, por ser la mayor de las cuatro, hubo momentos en que a Gipzy le correspondió cuidar de sus hermanas.

En la actualidad, el padre de ella radica en Estados Unidos y la madre en Nicaragua.

Primero fue beisbolista

La afinidad de Gipzy con su padre tiene una explicación: el deporte. Comparten esa pasión y es algo que les ha ayudado a tener mucha cercanía y confianza.

El primer deporte que Gipzy vio practicar a su padre fue el beisbol y por eso ella también jugó beisbol.

“Yo practiqué beis en La Sabana (en la capital, San José). Me llamaba mucho la atención y como mi papá ya lo había hecho, yo también lo quería hacer. Me gustaba más atrapar con el guante que batear. Estaba con un equipo de mujeres”, recuerda Gipzy.

En el beisbol, Gipzy no duró mucho porque casi inmediatamente después se interesó por el boxeo. El papá era también boxeador profesional y lo veía corriendo y también iba a ver las peleas de él.

“Fue por mi papá que me hice boxeadora. Le hice la propuesta que quería aprender y aceptó. Cuando decidí boxear, no estaba con mi mamá y ella nunca ha estado de acuerdo, pero ya más o menos acepta que su hija es boxeadora”, dice Gipzy entre risas.

Con su padre, el exboxeador Enrique Díaz. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY "EL ÁNGEL" DÍAZ
Con su padre, el exboxeador Enrique Díaz. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY «EL ÁNGEL» DÍAZ

Hasta hace dos años, el padre de Gipzy era el manejador de la carrera de ella. La acompañaba en todo. Estaba en sus peleas. La aconsejaba. Actualmente, lo sigue haciendo, pero desde lejos. Hace dos años se fue a vivir a Estados Unidos.

“Ha sido difícil, porque yo estaba acostumbrada a que mi papá siempre estuviera en mis peleas, apoyándome, dándome consejos. Cada vez que yo peleo me motivo más porque sé que es el sueño de mi papá, es mi sueño, es el sueño de mi familia y es lo que me motiva en cada pelea”, comenta Gipzy.

La madre es la que menos se ha metido en la vida deportiva de Gipzy, pero en diciembre de 2025, cuando la boxeadora ganó su primer título, Dina Saravia estuvo ahí acompañando a su hija. “Mi mamá estuvo en una pelea muy importante para mí, que fue para la pelea de título”, dice Gipzy con satisfacción.

Una vida de sacrificios

Ser boxeadora no ha sido fácil para Gipzy Díaz. Primero, ha tenido que estar lejos en algunas ocasiones de sus hermanas, que son su compañía porque los padres no están con ellas. “Es un sacrificio muy grande que yo he tenido que hacer para poder tener ahora todo lo que yo quiera conseguir en el boxeo”, comenta la pugilista.

También ha tenido que suspender los estudios y, aunque tiene novio, ha debido atrasar el matrimonio y los hijos. Llegó hasta tercer año de secundaria, pero piensa reanudar los estudios y ser contadora.

“Por el momento estoy casada solo con el boxeo. Desde que yo tomé la decisión de boxear, me he enfocado demasiado que no he pensado ni en casarme ni en tener hijos, por el momento, hasta que yo logre mi objetivo, que es ser campeona mundial”, dice Gipzy con seguridad.

En sus inicios como boxeadora. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY "EL ÁNGEL" DÍAZ
En sus inicios como boxeadora. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY «EL ÁNGEL» DÍAZ

Los esfuerzos de Gipzy pasan también por cuidar la alimentación. “Como mucha proteína, huevo, pollo, carnes, verduras. Saco todo lo que no me va a generar así (sobrepeso), como el pan, bebidas. Cuando entro a mis entrenamientos yo no puedo beberme una Coca, hasta que yo termino de pelear, puedo beber algo así. Cuando termino de pelear, como primero una hamburguesa, pizza, un vaso de Coca. Ese es mi premio. Es muy sacrificada la vida de boxeadora”, afirma la joven.

Normalmente, Gipzy pesa en promedio 50 kilos, pero cuando va a pelear tiene que bajar a 46, lo cual, asegura, no se le hace “muy difícil” con entrenamientos y dietas. “Lo controlo bastante y bajo súper bien sin maltratarme mucho”, indica.

En estos días está de descanso, porque defendió título el pasado sábado 13 de junio, pero en los siguientes días comenzará a correr nuevamente y a entrenar, aunque todavía no tiene fecha para realizar la próxima defensa. “Para pelear título, nos quedan dos peleas que son con boxeadoras con mucha experiencia, muy buenas, que hay que ganarles para llegar a esa oportunidad”, dice Gipzy.

Amante de la comida nicaragüense

Tener orígenes nicaragüenses no es tan fácil en Costa Rica en algunas ocasiones y Gipzy lo vivió principalmente cuando era niña.

“Me siento orgullosa de tener origen nicaragüense. Pero, antes existía mucho la discriminación por lo nicaragüense. Cuando yo estudiaba en la primaria, recibía bullying de personas así que se burlaban porque mi papá era nicaragüense o porque tenía amigas nicaragüenses, pero nunca bajé la cabeza. Siempre me sentí orgullosa de que mis papás fueran nicaragüenses. Gente humilde, trabajadora, muy esforzada. Pero sí, sufrí bullying en la primaria por eso. Eso quedó atrás”, explica.

La pugilista se beneficia del apoyo de su padre y de sus patrocinadores. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY "EL ÁNGEL" DÍAZ
La pugilista se beneficia del apoyo de su padre y de sus patrocinadores. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY «EL ÁNGEL» DÍAZ

La boxeadora aprovecha para hacer un llamado a la unidad de los pueblos del istmo. “Al final somos una misma región centroamericana y cuando subes al ring representas a todos, y a las mujeres y jóvenes que luchan por sus sueños”, enfatiza.

Gipzy ha viajado bastante a Nicaragua, para ver a su mamá y a otros hermanos que tiene en el país. “Nicaragua forma parte de mí porque mis papás son nicaragüenses. Yo llevo sangre nicaragüense. Yo tengo hermanos de Nicaragua. Yo viajo mucho para Nicaragua”, señala.

Le gustan muchas cosas de Nicaragua, pero especialmente la comida. “Me encanta todo lo que hacen de comida, la verdad”, expresa.

Fan del boxeo

Gipzy estuvo tres semanas en México entrenando con el preparador José “Chepo” Reynoso, el mismo que entrena a Saúl “Canelo” Álvarez, de quien se declara admiradora.

También admira a boxeadoras como la costarricense Hanna Gabriels y la ya retirada Seniesa Estrada, estadounidense, así como a los boxeadores Vasyl Lomachenko y Gennady Golovkin.

Sin embargo, su mayor ídolo es su papá. “Es el primero al que admiro yo”, dice.

Gipzy Díaz es costarricense, pero tiene a su madre y algunos hermanos viviendo en Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY "EL ÁNGEL" DÍAZ
Gipzy Díaz es costarricense, pero tiene a su madre y algunos hermanos viviendo en Nicaragua. LA PRENSA/ CORTESÍA/ EQUIPO DE PRENSA DE GIPZY «EL ÁNGEL» DÍAZ

Gipzy también ha visto muchas peleas de Alexis Argüello. “Tenía un estilo muy único”, expresa del Flaco Explosivo. A Román “Chocolate” González también lo ha seguido, aunque especialmente a Ricardo Mayorga, porque uno de los entrenadores de Mayorga, el costarricense Luis León, también la entrena a ella.

“De Mayorga, Luis León me cuenta lo bueno y lo malo. Me cuenta que era muy disciplinado, la verdad. Que cuando entrenaba con él, le hacía caso. Que era muy bueno y así. Me cuenta de todos los viajes que ellos hicieron para Estados Unidos a pelear. Lo malo que a veces como que se perdía, pero ya sabe”, manifiesta Gipzy con una risa nerviosa.

Gipzy vive feliz con todo lo que le ha dado el boxeo, pues, así como ha tenido tristezas, las alegrías han sido mayores. No solo vive agradecida con sus padres, sino también con el Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Carrillo, un comité de deporte que la ha ayudado bastante.

“Yo sé que el boxeo me tiene preparadas muchas cosas”, asegura la pugilista, quien siempre sube al ring con un protector bucal en el que se aprecian dos banderas, la de Costa Rica y la de Nicaragua.

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