Tres meses de guerra de EE. UU. e Israel contra Irán

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Esta guerra comenzó el 27 de febrero con el nombre de “Furia Épica”. Enfrentó directamente a la mayor potencia militar del mundo junto con su aliado Israel para ganar una guerra contra el enemigo más importante de los mencionados en el título de este artículo. Se inició con una potencia devastadora y en efecto los primeros días de la guerra las fuerzas aliadas iniciaron una serie de bombardeos de sus respectivas aviaciones, misiles, drones y todos los otros avances tecnológicos de la guerra moderna. El día siguiente los bombardeos acabaron con la cúpula del alto mando iraní, empezando con la muerte del ayatolá Jamenei, y otras altas autoridades de la cúpula iraní.

Se emplearon todos los sectores de las Fuerzas Armadas de EE. UU. e Israel, fuerza aérea, marina de guerra, y los mencionados avances tecnológicos a los que hicimos mención. Como es propio, Irán usó todos los medios de guerra a su disposición, bastante debilitados, pero no fueron suficientes ante la magnitud del ataque lanzado por referidos países. No obstante, aunque sus Fuerzas Armadas se vieron muy disminuidas, usaron su arsenal de misiles y drones que guardan en túneles bajo tierra en miles de ellos, dirigidos especialmente contra Israel, que se defendió con su escudo llamado “Cúpula de Hierro” que es un sistema de defensa contra los misiles y los drones lanzados contra su territorio, especialmente contra Tel Aviv y las otras principales ciudades del Estado israelí.

La guerra tenía centrado su objetivo por parte de los atacantes en destruir el uranio enriquecido, que Irán almacenaba para la construcción de su bomba nuclear, que podría causar una guerra mundial, y acabar con las autoridades que manejaban el país, creyendo que quizás las miles de muertes que el propio régimen iraní había causado a sus habitantes que se habían rebelado contra las autoridades por el terror que causaban las fuerzas militares especialmente la I.C.G. conocida popularmente como Guardia Revolucionaria, una especie de milicia situada por encima del ejército regular y que solo respondía ante el ayatolá Jamenei, el autócrata y totalitario dirigente, pero que disponía de los medios de guerra e inteligencia necesarios para enfrentarse a los invasores, parece ser que los familiares de esos muertos en las asonadas se han cambiado de bando y protegen  la soberanía y la no intervención de Líbano en la guerra que se libra actualmente.

El otro tema que pasó a formar parte de la guerra fue el uso del Estrecho de Ormuz, que como sabemos por allí circula el 20 por ciento del petróleo y el gas que abastecen a otros países como China que es su mayor comprador y son su principal  fuente de riqueza. El Estrecho se convirtió en arma de guerra al cerrarlo e impedir libre circulación de los petroleros y buques de comercio contenedores y minarlo para impedir su uso sin su aquiescencia, y que otros países tendrían que pagar un peaje para que Irán les diese vía libre. A esta situación los EE. UU., con su marina de guerra cerró la salida de los petroleros que habían pasado por cuello de botella del Estrecho.

A estas alturas la guerra se encuentra en una situación que llaman pausa desde abril, en la que los Estados involucrados han buscado los medios para terminar el conflicto, pausa que viene desde abril a través de Pakistán como intermediario, llegando incluso a celebrarse una reunión de autoridades de ambos países en Islamabad, sin llegar a ningún entendimiento, y luego se ha llegado por parte del presidente Trump a presentar un memorándum de entendimiento, que en 60 días, por el cual el alto al fuego, se prorrogaba y conduciría a la apertura del Estrecho de Ormuz y el paso a miles de buques estacionados en aguas del golfo Pérsico y se iniciarían conversaciones sobre el programa nuclear iraní.

Según parece que este memorando de entendimiento tendría el visto bueno de los iraníes, pero estos han desmentido a estas fechas que exista el mismo y que las cosas continuarían como están. En estos momentos de supuesto impasse ha habido escaramuzas militares por ambos lados. Los iraníes desconfían del presidente Trump, pues este un día dice que ya todo está preparado para darle validez al famoso memorando que los iraníes niegan a través de su agencia semi oficial de noticias Tasnim, y que han trasladado a los mediadores paquistaníes que cuando haya memorando se les informará lo mismo que al público en general.

Si este memorando de entendimiento sale adelante, los acuerdos alcanzados representarían el mayor avance diplomático desde el inicio de la guerra, pero de su contenido que se ha deslizado se ve que deja muchos flancos abiertos y que son de difícil solución. Para muchos especialistas esta prórroga de 60 días de alto al fuego es difícil que sirva para resolver las profundas diferencias sobre el tapete. Pero la verdad es que Trump es un hombre atado estos momentos a muchas condicionalidades, especialmente con la proximidad en noviembre en las que eligen a todos los miembros de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado, y en lo económico la alta inflación, la gasolina a precios muy altos, la sobrevaluación del dólar a lo interno de su país y que según las encuestas su popularidad se encuentra en niveles bajos.

Mientras tanto Israel combate contra los restos de Hezbolá asentados en el sur de Líbano y lanza fuertes bombardeos contra Beirut, su capital, con el que tiene firmado un compromiso de alto al fuego concertado bajo los auspicios de EE.UU., pero que Israel no lo cumple y se ha apoderado de una franja muy importante del sur del Líbano, donde según muchos se asentaban las fuerzas de Hezbolá aliados y sostenidos por Irán. Esta situación forma parte de la guerra del Medio Oriente, causando miles de muertos para proteger a sus poblaciones al norte de Israel. Queda por ver por cuanto tiempo más se verá definitivamente el fin del conflicto que pueda beneficiar a los contendientes.

El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.

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