Apoyo a Israel, rehenes

Asientos vacíos en señal de apoyo a los rehenes israelíes durante la guerra entre Israel y Hamás de 2023 en el campus de Stanford. Creative Commons Atribución 4.0 Internacional

A 81 años del fin del Holocausto, el antisemitismo sigue vivo

En Nueva York, la ciudad que alberga la mayor población judía fuera de Israel, el antisemitismo se siente más fuerte desde el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023

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Si bien la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin en Europa hace 81 años, el antisemitismo que sirvió como base del Holocausto y el exterminio de seis millones de judíos persiste hasta el día de hoy.

Mientras el 8 y 9 de mayo fueron conmemorados en distintos países europeos como Polonia como el Día de la Victoria o el Día del Recuerdo por la rendición incondicional del ejército nazi; en Estados Unidos muchos judíos actualmente viven en preocupación de sufrir más violencia, ya sean descendientes de sobrevivientes del Holocausto o estudiantes en campus universitarios. 

Según la Liga Antidifamación (ADL), en Estados Unidos los ataques antisemitas llegaron a niveles récord en 2025, con ataques físicos y acoso, registrándose cada 85 minutos en ese país; un alza de 900 por ciento en los últimos 10 años. 

El ataque de Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023 —la peor masacre de judíos desde el Holocausto— y las guerras desatadas en el Medio Oriente en los últimos tres años habrían servido de gasolina también para propagar ese odio en lugares como Nueva York, ciudad que alberga la mayor población judía fuera de Israel.

El antisemitismo ha estado latente en universidades de Nueva York

¿Son estos sentimientos antisemitas el resultado del conflicto entre Israel y Gaza, o un problema subyacente más amplio? ¿Utilizan algunas personas el conflicto entre Israel y Gaza para atacar deliberadamente la religión y expresar su antisemitismo?

Aquí, muchos estudiantes judíos se han sentido inseguros por los acontecimientos que ocurren en sus campus. Pero según Arielle Cojab, estudiante de Nutrición y Dietética en New York University, el antisemitismo en las universidades ha existido mucho antes de los ataques del 7 de octubre.

Por ejemplo, su hermana, la activista Adela Cojab, demandó a NYU en 2019 por antisemitismo y ganó, y su caso desempeñó un papel importante en el cambio de las protecciones del Título VI, una ley federal contra discriminación para los estudiantes judíos.

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Ataques contra la identidad judía

A pesar de estos cambios, Cojab ha visto cómo el antisemitismo se ha manifestado en el campus de diferentes formas desde el ataque del 7 de octubre, incluyendo insultos de manifestantes, presentaciones sesgadas por parte de profesores y contenido antisemita.

“Ha habido vandalismo, incluyendo esvásticas, grafitis antisemitas y carteles arrancados o dañados, incluso cuando no tienen nada que ver con Israel y sólo están relacionados con la identidad judía”, dice Cojab. “Espacios judíos como el Centro Bronfman, junto con áreas generales del campus, son objeto de ataques”.

Estos incidentes en los campus universitarios han seguido en aumento. Hillel International, la mayor organización judía universitaria del mundo, informó que entre 2024 y 2025 se reportaron 2,334 incidentes antisemitas en Estados Unidos, un aumento de 500 por ciento con respecto al año escolar anterior.

Universidades como NYU han respondido implementando cambios disciplinarios, entrenamiento sobre la discriminación y reforzando la seguridad durante protestas estudiantiles, entre otras medidas. Aun así, estudiantes judíos como Brooke S. aseguran que siguen enfrentando antisemitismo por parte de sus compañeros.

Según este estudiante de Psicología, quien pidió no se use su nombre completo por temor a incurrir en represalias, durante su primer año en la universidad su compañero de residencia le dijo que tenía una “nariz judía gorda” y fue escupido en un evento que marcó el Día de la Independencia de Israel.

A Cojab, su participación en eventos pro-Israel también le ha costado amistades

“Mi novio y yo, junto con algunos otros estudiantes judíos, nos colocamos juntos con banderas israelíes solo para mostrar que estábamos allí”, dice de una protesta que tuvo lugar a principios de 2024. “En respuesta, la gente nos gritaba cosas como ‘asesinos de bebés’ y otros comentarios hostiles. Fue un ataque agresivo y personal, y no se sentía como una protesta política, se sentía como ser atacados por ser judíos”, agrega Adela Cojab.

Y continúa: “He sufrido antisemitismo por parte de personas que antes consideraba amigos o compañeros. He visto que publican contenido en redes sociales que estereotipa o ataca a los judíos, lo cual fue, sinceramente, impactante. Me hizo darme cuenta de que estas opiniones ya estaban ahí y simplemente se han vuelto más visibles recientemente”.

Hay más intolerancia y autocensura en las universidades

“Creo que uno de los mayores problemas en este momento es que mucha gente habla de estos temas sin intentar realmente entenderse entre sí”, añade.

Estudiantes no judíos, como Mario Ilievski, que estudia Relaciones Internacionales en NYU, también han observado lo difíciles que pueden ser las discusiones sobre el conflicto entre Israel y Gaza en el aula.

“Los profesores han expresado su preocupación de que las discusiones sobre el conflicto pueden volverse muy tensas, lo que dificulta mantener un diálogo respetuoso”, dijo Ilievski. “También existe preocupación por la autocensura —tanto de estudiantes como de profesores— debido al miedo a represalias, lo que puede afectar la libertad académica y la investigación abierta”.

Una sugerencia que tanto Cojab como Ilievski compartieron es que las universidades deberían proporcionar directrices más claras sobre el discurso respetuoso.

“Las universidades se supone que son lugares donde puedes hacer preguntas, cuestionar ideas y tener conversaciones difíciles, pero eso solo funciona si las personas están dispuestas a escuchar, no solo a discutir”, afirma Cojab.

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El debate en redes sociales es cada vez más extremo

También es primordial examinar el rol de las redes sociales, que se han convertido en la principal plataforma para que estudiantes discutan sus opiniones sobre este tema. Algunos las han utilizado para tomar partido, ya sea pro-Palestina o pro-Israel, y en cierto modo han servido como una forma de protesta con una gran cantidad de contenido mediático de la guerra circulando, y a veces creando un entorno hostil en el cual algunos expresan sus opiniones sin enfrentar vergüenza pública o escrutinio.

“Las redes sociales definitivamente han empeorado las cosas. El algoritmo impulsa aquello que recibe más atención, que suele ser el contenido más emocional o extremo, no el más preciso”, explica Cojab. “Además, las redes sociales colocan a las personas en burbujas donde principalmente ven opiniones con las que ya están de acuerdo. Eso sólo hace que todo esté más dividido y dificulta tener conversaciones reales y equilibradas”.

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Otro estudiante del recinto, que pidió ser identificado como NOMBRE, dice que el contenido antisraelí en redes sociales va más allá de publicaciones políticas y que las utilizan para criticar el judaísmo.

“He visto comentarios en casi todas las publicaciones en redes sociales sobre el judaísmo con discurso de odio”, asegura.

“Proteger a los estudiantes del odio y al mismo tiempo preservar el debate abierto es un equilibrio delicado pero necesario que las universidades deben mantener, y tener una mentalidad abierta respecto a la situación desde ambos lados es fundamental”, finaliza Ilievski.

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