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Muchas veces he mencionado que de los derechos que se les han violentado a los nicaragüenses uno de los que considero más importantes es el derecho a un proyecto de vida. Esta vez deseo profundizar en este tema.
Empecemos por decir ¿qué es un proyecto de vida?, para esto podemos preguntarnos ¿qué vas a hacer los próximos cinco años de tu vida? Antes del exilio las respuestas eran claras: jubilarse y estar en casa, desarrollar una empresa, comprar una casa, entre otras.
Luego de salir del suelo que los vio nacer, les preguntaba a algunos refugiados qué harían en el futuro, sin establecer un tiempo, para ver cómo se había modificado el proyecto de vida y la respuesta era que solo esperarían tres meses. Pasado ese tiempo volví a preguntar y la respuesta se alargó al año en curso, pero no obtuve una respuesta que fuera más allá de un año.
El tema de diseñar un proyecto de vida en el exilio pasa por asimilar que no se regresará. Para muchos eso es perder la esperanza y lo que causa este dilema es realmente preocupante. Muchos dicen que les estresa no saber qué harán, otros se deprimen porque asimilar que ya no volverán pasa por repasar lo que han perdido o les quitaron. Pero todas reacciones a una violación de este derecho fundamental de planear un futuro.
En una reflexión muy personal diría que no solo a los que salieron de Nicaragua se les violentó el derecho a un proyecto de vida, también a los que se les está dando una educación de más baja calidad, los que no pueden aspirar a más porque no tienen un aval político y por ejemplo a los que quieren estudiar Comunicación pero esta se volvió una carrera para desarrollar propaganda política y ya no periodistas y comunicadores profesionales.
En un comentario que me hicieron en el artículo sobre las represiones en la vida cotidiana me decían que había otras formas de represión en Nicaragua y eso me hizo pensar en las afectaciones a ese proyecto de vida y definitivamente las agresiones en lo cotidiano en el presente representa también una afectación en el futuro, en lo que queremos hacer en cinco, diez, veinte o más años.
¿Te violentaron el derecho a un proyecto de vida? Para saberlo puedes cuestionarte si tuviste un plan para el futuro y lo modificaste, es probable que seas víctima de una violación a este derecho, sobre todo si esa modificación te fue restando años planificados o proyectos avanzados.
Una de las consecuencias de violentar los proyectos de vida es que, si un ciudadano no tiene el derecho a planificar un futuro, ¿cómo planificas el futuro de una sociedad, de un país? ¿Cómo vives en la duda de qué pasará mañana, en tres meses, en un año y no tener idea más allá de ese tiempo? Mínimo con estrés y depresión, dos de los principales padecimientos de los exiliados y de la población que aún está en Nicaragua.
Cierro con una frase que escuché entre los exiliados, “sonreír es una forma de resistir” y esa es una clave cuando te violentan el derecho a un proyecto de vida, diseñar otro que tenga un plan A de crecimiento y un plan B de crecimiento y retorno, para tener paz y una sonrisa, pero sobre todo para mantener la esperanza.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación