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Dos senadores demócratas le exigieron al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que deje de comprar oro procedente de Nicaragua, Colombia y Venezuela, cuya producción esté vinculada a organizaciones criminales y dictaduras. Consideran absurdo que mientras a través de la OFAC imponen sanciones a estos grupos criminales, a través de la Casa de la Moneda las oxigenan mediante la compra de oro que pagan con los impuestos. Además, recordaron que, según el marco legal, el oro que se usa para fabricar monedas debe ser producido en Estados Unidos, por tanto deben suspender estas compras.
Según una carta enviada por los senadores demócratas Ron Wyden, de Oregón y Elizabeth Ann Warren, de Massachusetts, el Departamento del Tesoro compra oro a través The Mint o Casa de la Moneda, que es la dependencia encargada de fabricar las monedas.
«En Nicaragua, país del que, según se informa, la Casa de la Moneda también ha adquirido oro, los beneficios derivados de la minería aurífera constituyen una de las principales fuentes de financiación de la represiva dictadura de Murillo-Ortega», dice parte de la misiva dirigida al secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.
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Por un lado sanciona y por otro oxigena
En la carta, los senadores le recuerdan a Bessent que incluso en abril de 2026, la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros), que también es dependencia del Departamento del Tesoro, sancionó a múltiples personas y entidades involucradas en el comercio de oro nicaragüense. La OFAC alegó que «la dictadura de Murillo-Ortega ha buscado llenar sus propias arcas mediante el uso de estas empresas auríferas y de sus coconspiradores, confiscando inversiones estadounidenses en Nicaragua y utilizándolas para generar fondos con los que mantener su poder político».
Efectivamente, el 16 de abril de 2026 la OFAC «sancionó a cinco personas y siete empresas que operan en el sector aurífero de la economía nicaragüense y que ayudan a la dictadura de Murillo-Ortega a generar dinero y mantener el control político en Nicaragua».
También por estar involucrados en la confiscación de una inversión minera de capital estadounidense. La confiscación a la que la carta se refiere es la del plantel minero a la empresa BHMB Mining, que está demandando al Estado de Nicaragua por más de 80 millones de dólares.
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Mineras y funcionarios sancionados
Los sancionados el 16 de abril fueron: dos de los hijos de los dictadores, Maurice Facundo y Daniel Edmundo Ortega Murillo; el viceministro de Energía y Minas, Santiago Hernán Bermúdez Tapia; Nelson Francisco Sobalvarro, representante legal de Comintsa, y Lester Matus Tamariz, abogado de empresas mineras.
También las empresas: Exportadora de Metales Sociedad Anónima (EMSA), Grupo Minero Xiloá S.A. (Grumixsa), Thomas Metal S.A., Nicaragua Xinxin Linze Minería Group S.A., Brother Metal S.A., Santa Rita Mining Company S.A. y Zhong Fu Development S.A. Estas se sumaron a otros funcionarios y empresas que ya estaban sancionados.
En la carta los senadores demócratas señalan que, según una reciente investigación publicada por el periódico The New York Times, «durante años la Casa de la Moneda ha comprado oro refinado compuesto parcialmente por oro ilícito proveniente de países como Colombia y Nicaragua, donde las minas de oro suelen estar controladas por organizaciones criminales transnacionales, incluidas algunas que están bajo sanciones de Estados Unidos».
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También rechazan oro de Colombia y Venezuela
Los senadores consideran que esas compras dejan al descubierto la falta de fiscalización del Departamento del Tesoro sobre la cadena de suministro del oro que adquiere la Casa de la Moneda con fondos de los contribuyentes. Y que estos recursos estarían enriqueciendo a organizaciones criminales extranjeras responsables de atrocidades contra los derechos humanos y del tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
Además de mencionar al oro producido en Nicaragua, la carta se refiere también al oro de Colombia y al de Venezuela, que aseguran, desde hace tiempo, está vinculado con el Ejército de Liberación Nacional y el Tren de Aragua.
«Esta situación debe cesar de inmediato. El Departamento del Tesoro debe realizar una auditoría integral de la cadena de suministro de oro de la Casa de la Moneda, hacer públicos los resultados de esa auditoría y publicar nuevos planes para investigar las fuentes de oro que, según se informa, están pendientes», advierte la carta.
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Delitos en la minería están documentados
La carta recuerda que «la conexión entre las organizaciones criminales que controlan operaciones de minería de oro en estos países y el financiamiento de sus actividades de narcotráfico está bien documentada, lo que aumenta la urgencia de supervisar el origen del oro».
Incluso, recuerdan que en 2021 la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro expresó «que el comercio ilegal suele mezclarse con el comercio legal y puede involucrar estructuras corporativas y empresas fantasma”. Y explica que estos riesgos se magnifican debido a las complejas cadenas de suministro para la extracción, transporte y refinación del oro antes de su compra por parte de un usuario final como la Casa de la Moneda.
«A pesar de que su propio Departamento parece conocer bien estas preocupaciones, la Casa de la Moneda no ha realizado ni siquiera una debida diligencia básica sobre el origen de su oro», lamentan los senadores en la carta y exigen el cese inmediato de estas compras, la realización de una auditoría a la cadena de suministro de todo el oro que ha comprado la Casa de la Moneda, cuyos resultados deben ser públicos y dé respuesta a una serie de preguntas.
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Transnacionales controlan mayor parte de la producción
Aunque la carta no lo menciona, en el caso de Nicaragua alrededor del 80 por ciento del oro que se produce está controlado por transnacionales de origen canadiense, colombiano y británico, que lo sacan del país en bruto. Anteriormente se refinaba en su totalidad en Estados Unidos, pero desde que una empresa canadiense compró la principal minera que opera en Nicaragua, una buena parte del oro se refina en Canadá.
No obstante, la «infiltración» a la que la carta se refiere podría producirse a través de la compra de material que extraen los mineros artesanales. Ante la escalada del precio internacional del oro que en los últimos años pasó de poco más de 2,000 dólares por onza a más de 5,000 dólares, la producción artesanal está en aumento.
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El origen del material que producen los mineros artesanales es más difícil de determinar, y es adquirido por las mineras industriales que lo procesan para exportarlo junto a su producción, que, impulsada por los buenos precios, también está en expansión. Además, los niveles récord que ha alcanzado el precio del oro consolidaron al metal precioso como el principal producto de exportación de Nicaragua. El año pasado, de los casi 9,000 millones de dólares que generan las exportaciones totales, las del sector minero aportaron un poco más de 2,000 millones.
