Derecho al duelo y a no olvidar

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El fin de semana pasado se conmemoraron 8 años del estallido de las protestas sociales. Ese abril 2018 que cambió la vida de miles de nicaragüenses, que nos mostró que la represión de las protestas y a sed de poder no tiene límites para algunos.

Las 355 personas asesinadas en pocos meses no es solo un número, son familias que perdieron a sus seres amados y a muchos de ellos les fue negado el derecho al duelo, a despedirse, a llorarlos, a ponerles flores en sus tumbas, fueron y siguen siendo delitos de lesa humanidad.

A ocho años de ese abril muchos se preguntan cuándo podrán hacerlo, despedirse como se acostumbraba, como es su derecho. Los recuerdos están ahí y no es justo olvidar para reconstruir una nueva Nicaragua. No podemos volver a sacrificar tanto por la paz. Porque no hay paz sin un proceso de sanación y de memoria histórica.

Al Colectivo de Derechos Humanos le toca celebrar su séptimo aniversario a ocho años de ese momento histórico, pero esos dos abriles tienen algo en común la demanda de no olvidar, el derecho a la memoria y el deseo de que las atrocidades cometidas no se repitan nunca más.

El recuento del colectivo en su pronunciamiento resume parte de esas muestras de inhumanidad.

“Desde esa fecha, al menos 355 personas fueron asesinadas por grupos paraestatales, policías y soldados del Ejército. Sus ataques dejaron más de dos mil heridos y al menos 37 nicaragüenses perdieron alguno de sus ojos por las balas de la represión. La dictadura desnacionalizó a 452 nicaragüenses, cerró y confiscó más de 5,600 organismos de la sociedad civil. Y obligó a exiliarse a más de 300 periodistas para resguardar sus vidas. Ese mismo patrón ha alcanzado también a universidades privadas, la Iglesia, medios de comunicación independientes, bienes de personas y organizaciones consideradas disidentes. Actualmente mantienen en prisión y desaparición forzada a decenas de nicaragüenses”, señala el comunicado del Colectivo.

Así que este abril es un mes para exigir ese derecho al duelo, a no olvidar y a reconocer la defensa de los derechos humanos, a pesar de la represión, persecuciones, amenazas y exilio, ese grito de nunca más impunidad, nunca más dictadura.

Esperemos que el robo de las hemerotecas, los ataques a la libertad de expresión, de información, a periodistas y medios, a defensores de derechos humanos y a organizaciones no nos dejen sin memoria histórica.

Que este y todos los abriles recordemos lo que hemos perdido y a quienes se fueron, víctimas de la represión o en la esperanza de ver una nueva Nicaragua. Que recuperemos el derecho al duelo, a despedirnos y a no olvidar.

Pero mientras llegue ese abril en que se pueda llorar y colocar flores sobre las tumbas resistamos en la memoria. Mientras se logre una nueva República resistamos desde la memoria de lo que nos han querido quitar. Ese amor a lo que es ser nicaragüense, nuestra comida, nuestro, arte, nuestra gente.

Que este aniversario del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más sea para reconocer la labor de quienes construyen en medio del exilio, del dolor, una memoria y resisten por ellos y por todos los que son orgullosamente nicaragüenses.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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