Una de las fotos aéreas de las marchas ordenadas por el régimen. Foto: medios oficialistas.

Una de las fotos aéreas de las marchas ordenadas por el régimen. Foto: medios oficialistas.

Fotos aéreas de medios oficialistas captan pobre convocatoria del FSLN

Fotos aéreas de las marchas para conmemorar la masacre de 2018 muestran que la "gente va obligada", según opositores

Las movilizaciones por la «paz» que el régimen realizó el fin de semana, para conmemorar la masacre del Estado en 2018, contó con escasa asistencia de la población, incluso de simpatizantes del FSLN. Para opositores y analistas, este pobre nivel de convocatoria indica que los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo se quedaron «sin seguidores».

La «defensa de la paz” es el concepto propagandístico con que el régimen justifica la vigilancia y opresión que han impuesto a los ciudadanos para evitar otra rebelión como la que surgió el 18 de abril de 2018, cuando miles de ciudadanos salieron a las calles a protestar pacíficamente y fueron brutalmente reprimidos por policías, simpatizantes del Frente Sandinista y grupos parapoliciales.

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LA PRENSA hizo una revisión de las imágenes de las marchas, publicadas por los mismos medios oficialistas el sábado 18 y domingo 19 de abril de este año. Las fotos que destacaron en sus ediciones fueron tomadas de cerca en el caso de la caminata que salió del barrio Waspán con dirección a la Colonia 9 de Junio, en Managua. Aparentemente fueron muchos asistentes.

Las tomas aéreas muestran menos gente

Las tomas aéreas del domingo en otros puntos capitalinos evidencian que no hubo tanta gente como pregonaron los medios oficialistas. Encuestas independientes llevan años reportando una merma de la base de simpatizantes del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Durante años, eso impidió que el régimen convocara a un gran acto de masas el 19 de julio cuando los fanáticos de Ortega celebran el aniversario de la caída de la dictadura somocista. En su lugar, la dictadura optó por realizar encuentros en espacios con un número reducido de invitados y bajo control estricto de Murillo.

Vista aérea de las marchas ordenadas por el régimen. Foto: medios oficialistas.
Vista aérea de las marchas ordenadas por el régimen. Foto: medios oficialistas.

Para el opositor y expresidente de Hagamos Democracia, Luciano García, la poca afluencia de personas en las marchas de la «paz» demuestra que “el régimen se quedó sin seguidores” y que los pocos que le quedan lo hacen por dinero o porque les han comprado. “Ellos mismos han sembrado el darle las cosas a la gente para obtener lealtad, pero eso tiene punto final y fecha de vencimiento”, resalta.

FSLN con 15 por ciento de apoyo en barrios

Según el expresidente de Hagamos Democracia, el apoyo en los barrios a los Ortega Murillo ha pasado del 35 por ciento a menos del 15 por ciento. “Se nota claramente en que la gente es obligada, es pagada y es manipulada”, añade.

La convocatoria de la dictadura “ha mermado”, afirmó Héctor Mairena, miembro de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), a LA PRENSA. Mairena señala que “el rechazo de la población nicaragüense se mantiene”, que “es evidente que el régimen obliga a los trabajadores del Estado, incluyendo a policías y militares, a asistir a estas manifestaciones” y que el “supuesto apoyo que la dictadura pretende proyectar realmente no existe”.

Una de las vistas aéreas de las marchas ordenadas por el régimen.
Una de las vistas aéreas de las marchas ordenadas por el régimen. Foto: medios oficialistas.

Ortega está dolido por las sanciones

La noche del lunes, el dictador Daniel Ortega reapareció tras casi dos meses sin dar la cara. Lo hizo para arremeter contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien tildó de “desquiciado mental”. La última aparición del dictador había sido el 23 de febrero, cuando inauguró de manera virtual el Hospital Sandino Nuevo Amanecer, de Puerto Cabezas, en el Caribe de Nicaragua.

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El 16 de abril, el Departamento de Estado sancionó a Maurice y Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijos de los dictadores; el primero a cargo del feudo del deporte y el otro de la propaganda. También lo hicieron con siete empresas y cinco personas vinculadas al negocio del oro vinculado a sus intereses, entre estas compañías está el Grupo Minero Xiloá (Grumixsa), el antiguo eje del esquema de extorsión a mineros artesanales y empresas establecidas que trabajan con ese sector.

Mientras el dictador lanzó su diatriba contra EE. UU., el jefe del Ejército, Julio César Avilés, prestó atención a Ortega de una manera menos entusiasta que otros funcionarios. Cuando sonó el tema musical «El pueblo unido, jamás será vencido», por ejemplo, los presentes en la tarima corearon junto a los dictadores. Altos mandos de la Policía, incluido Francisco Díaz, levantaron el brazo derecho en simpatía partidaria. En cambio, Avilés solo hizo pequeños gestos sobre la mesa con su mano y el resto de militares permanecieron serios.

El jefe del Ejército, Julio César Avilés, mira a Daniel Ortega mientras lanza un discurso contra Estados Unidos.
El jefe del Ejército, Julio César Avilés, mira a Daniel Ortega mientras lanza un discurso contra Estados Unidos. Captura de pantalla.

Sobre la arremetida de Ortega contra el presidente de Estados Unidos, Héctor Mairena dijo que el dictador “está dolido” por las sanciones que le aplicaron a dos de sus hijos y al negocio del oro. “Espero que esta arremetida de Ortega contra el Gobierno de los Estados Unidos tenga efectivamente consecuencias”, añade el analista.

Ortega busca llamar la atención de EE.UU.

En tanto, Luciano García ve las declaraciones de Ortega como un modo de llamar la atención de EE. UU. “para buscarle una salida” a la crisis. “Esa estrategia de confrontación es una manera de buscar, a su manera loca y desquiciada, un acercamiento con Donald Trump porque saben que la economía viene para atrás”, reafirma.

“Como opositores, Ortega nos está facilitando enormemente el trabajo. Llevamos meses de hacerle ver a las autoridades norteamericanas el peligro que representa para la seguridad nacional de los Estados Unidos y el hemisferio occidental. Él mismo se ha encargado de no dejar ningún tipo de duda al presidente de los Estados Unidos de lo que es capaz y de lo que ha hecho. Está apostando a que con su bravuconada levante la decaída moral de sus seguidores y que, al mismo tiempo, pase desapercibido por Trump”, expresó el coordinador de Ciudadanos por la Libertad, Juan Sebastián Chamorro, en un video compartido a LA PRENSA.

Los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo en un acto público la noche del lunes 20 de abril de 2026
Los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo en un acto público la noche del lunes 20 de abril de 2026. Foto: medios oficialistas.

A criterio de Chamorro, “Ortega habló como ayatolá, consciente de lo que le pasó al ayatolá, habló como Maduro antes de la extracción… justo en el momento en que la atención ya estaba dirigiéndose hacia él (Ortega). Vamos a ver las reacciones del otro lado”, continuó.

Estados Unidos seguirá ejerciendo presión

Horas después, en respuesta a una consulta realizada por el medio 100%Noticias, un vocero del Departamento de Estado aseguró que seguirá utilizando todos los medios diplomáticos y económicos a su alcance para defender los intereses de su país y dar mayor difusión a la demanda de libertad de los nicaragüenses.

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Chamorro se refiere al asesinato del líder iraní Alí Jameneí en un operativo conjunto entre Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero de este 2026, y a la captura del dictador Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, por la Fuerza Delta del Ejército estadounidense. Después de este último acontecimiento mencionado por Chamorro, la pareja dictatorial rebajó su discurso antimperialista y centró su discurso en el concepto manipulado de la «paz».

Murillo al mando y «controladora»

En cuanto al protagonismo de Rosario Murillo, a quien se le ve dirigiendo todo en el acto reciente, Héctor Mairena afirma que “refleja el carácter totalitario de la dictadura”. En tanto, Luciano García la ve como “controladora”, “desquiciada” y “desconfiada”. “Donde ella (Rosario Murillo) va a ejercer más presión y más cuidado es en el Ejército y la Policía”, plantea García.

Dictadura celebra su oleada represiva con caminatas
Dictadura celebra su oleada represiva con caminatas. En esta fotografía tomada de cerca pareciera que hay afluencia multitudinaria, pero en la realidad solo es una toma para hacerlo creer. Foto medios oficialistas.

Murillo ocupa el cargo mal llamado de copresidenta desde febrero de 2025, luego que una reforma a la Constitución Política le dio el mismo nivel jerárquico de su esposo Daniel Ortega. Sin embargo, para el gobierno estadounidense es considerada «ilegítima».

El analista político Óscar René Vargas expone que al régimen solo le quedan dos salidas: la estrategia “del poder o la muerte”. La otra es que el presidente Donald Trump “ponga sobre la mesa un plan ‘o lo tomas o lo dejas’ que Ortega y Murillo tengan que aceptar” porque ahora son “incapaces de mantener el nivel actual de apoyo de su base social (abandonados, inseguros y desilusionados)”.

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