El docente universitario Edgar Antonio Montenegro Osegueda, de 46 años, murió la noche del 12 de junio tras ser atacado a balazos por sujetos armados cuando regresaba a Matagalpa junto a su pareja, luego de visitar a su padre en el municipio de El Cuá, departamento de Jinotega.
Según medios locales, el hecho ocurrió aproximadamente a las 10:20 de la noche en el sector conocido como La Conchita, kilómetro 181 de la carretera que conecta Waslala con El Tuma-La Dalia, en el departamento de Matagalpa.
De acuerdo con información preliminar, Montenegro se desplazaba a bordo de una camioneta Toyota placas RI 12386 cuando fue interceptado por desconocidos armados. Según las primeras investigaciones, los atacantes dispararon en múltiples ocasiones contra el vehículo.
Uno de los proyectiles impactó directamente al docente universitario, quien falleció dentro de la camioneta debido a la gravedad de las heridas. Su acompañante resultó ilesa, según los reportes iniciales.
Las autoridades investigan el caso como un presunto asalto, aunque hasta el momento no han brindado detalles sobre la identidad de los atacantes ni sobre los posibles móviles del crimen.
Muestras de condolencias
Montenegro Osegueda era docente del programa Universidad en el Campo (Unicam), atendido por el Centro Universitario Regional de Matagalpa (CUR-Matagalpa) de la UNAN. Además, residía en el barrio Sor María Romero, en la ciudad de Matagalpa.
Tras conocerse la tragedia, colegas, estudiantes y autoridades universitarias expresaron mensajes de solidaridad y condolencias a la familia del educador.

“Nos unimos en solidaridad con familiares, maestros y alumnos del profesor Edgar Antonio Montenegro Osegueda, docente del Programa Universidad en el Campo (Unicam). Nuestro abrazo y nuestras condolencias en estos momentos de pérdida”, expresó la comunidad académica.
Vecinos y conocidos de la víctima también lamentaron lo sucedido y demandaron una investigación exhaustiva para esclarecer el crimen.
“Como vecinos que somos de él, exigimos a las autoridades que revisen bien el caso porque él no merecía morir así ni en esas circunstancias. Era una gran persona; siempre las personas buenas mueren así”, manifestó uno de sus allegados.
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Agentes policiales realizaron las inspecciones correspondientes en la escena del crimen y continúan recopilando evidencias para determinar las circunstancias exactas del ataque e identificar a los responsables.
La muerte de Montenegro ha causado consternación entre familiares, amigos, estudiantes y habitantes de Matagalpa, quienes lo recuerdan como un profesional comprometido con la educación y el desarrollo de las comunidades rurales a través del programa universitario donde impartía clases.