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El régimen de Daniel Ortega realizó el año pasado la mayor transferencia de recursos al Banco Central de Nicaragua y los bancos comerciales, según revela el informe de liquidación del Presupuesto General de la República, divulgado por el Ministerio de Hacienda y Crédito Público.
Por primera vez y en medio de una economía que crece, pero no genera suficiente empleos, la dictadura envió a sus cuentas 43,960 millones de córdobas, por encima de las metas iniciales que eran 9,335 millones de córdobas, lo que refleja el afán de la dictadura de Daniel Ortega de continuar creando un enorme colchón financiero para afrontar problemas venideros.
De esta manera la dictadura habría rebasado el año pasado los 100 mil millones de córdobas depositados solo en el Banco Central. Hasta julio del 2025, habían 93,791.4 millones, pero desde entonces el régimen de Ortega ha dejado de divulgar información sobre cómo cerró el saldo anual.
En el caso de los bancos comerciales, hasta la primera mitad de ese año habían 23,188.6 millones. Es decir, que la dictadura estaría rápidamente acercándose a los 150 mil millones de córdobas guardados, cuyo colchón empezó a construir desde finales del 2020, cuando apenas tenía 14,327.9 millones en las arcas del BCN.
Según Hacienda, estos recursos van a permitir «el resguardo de la estabilidad macroeconómica y el fortalecimiento de las reservas internacionales del país, así como el de disponer de recursos líquidos para enfrentar riesgos fiscales derivados de choques externos, cambio climático y desastres naturales».
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Fondos salen del bolsillo de los nicas
La semana pasada, el presidente del Banco Central de Nicaragua, Ovidio Reyes reveló que parte de los recursos que el Gobierno tenía en este banco y los comerciales provenían del ahorro generado por la baja de los precios de los combustibles no transferido a los consumidores.
«Entonces desde ahí se administra la capacidad de la economía para confrontar riesgos y en este caso las reservas internacionales que han crecido sustantivamente. Entonces el Gobierno tiene también sus propias cuentas entre su cuenta de ahorro, ellos tienen recursos para poder hacer frente a este evento y son recursos particulares, es un fondo que está destinado para proteger la variación de los precios internacionales del combustible, que es lo que está ocurriendo ahora», afirmó.
No obstantes, economistas han advertido que el mantener recursos almacenados en el Banco Central frenan el consumo y la creación de empleos. El economista Enrique Sáenz dijo en días recientes que la política de sustraer del bolsillo de los consumidores el alivio de los combustibles para enviarlos al BCN tenía un efecto en cascada en la economía.
«A decir verdad, la magnitud de las reservas internacionales acumuladas por el Banco Central permite disponer los recursos para absorber temporalmente un alza en los precios internacionales del petróleo. Esperemos que así ocurra. Lo que Ovidio Reyes se empecina en callar de forma inexplicable es que la principal fuente de esas reservas son las remesas que genera el trabajo de los nicaragüenses en el exterior. Las remesas son el principal sostén de la liquidez, de la paridad cambiaria, de buena parte del consumo y de la actividad económica y, por consiguiente, es el principal factor explicativo del crecimiento económico», afirma Sáenz.
De hecho el monto transferido al BCN y los bancos comerciales, representó casi el cien por ciento del Programa de Inversión Pública, el cual el año pasado ascendió a 48,139 millones de córdobas, con lo que se ejecutaron 61 proyectos, lo que refleja la magnitud de las transferencias aplicadas por la dictadura a sus cuentas en el máximo emisor bancario y los bancos comerciales.
Además ese monto transferido representó el 44.23 por ciento del gasto que el año pasado se ejecutó en pobreza dentro del Presupuesto General de la República, el cual fue de 99,368 millones de córdobas. Es decir, que se pudo haber destinado más dinero para el combate de este flagelo, pero el régimen optó por guardarlos.
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Dificultades en la colocación de bonos
Y mientras el régimen aumentó en 470 por ciento las transferencias al Banco Central, los números oficiales muestran que su ambición por conseguir y guardar más dinero se vio limitado por su incapacidad de reactivar su política de colocar bonos en el mercado bursátil.
Por ejemplo, el año pasado se tenía planes de obtener financiamiento interno por 3,662 millones de córdobas, pero solo consiguió colocar 562.17 millones de córdobas, es decir el 15.3 por ciento del total planificado. Generalmente los bancos suelen ser los compradores de estos títulos valores, pero en los últimos años han optado por reorientar sus inversiones a la cartera de crédito al público en lugar de revitalizar las finanzas públicas.
No obstante, parte de esa dificultad se vio aliviada por el aumento de la recaudación de impuestos, que permite generar recursos extras para a su vez transferirlos al BCN. Al respecto, el reporte de Hacienda, muestra que «los ingresos tributarios que alcanzaron el monto recaudado de 167,382.5 millones de córdobas, siendo superior al presupuesto actualizado en 12,123.8 millones y con respecto a lo observado de 2024 es mayor en 22,419.0 millones».
El economista Juan Sebastián Chamorro explicó en días recientes que estos recursos forman parte de «colchones financieros que han sido recomendaciones o exigencias del Fondo Monetario, por una economía pequeña, sujeta a riesgos externos, como los riesgos internacionales… son fondos contracíclicos, es decir que la situación económica está bien, entonces hay que acumular fondos y si la situación está mal, pues hacer uso de ellos».
El Banco Central de Nicaragua espera que este año la economía se mantenga en un rango de crecimiento de entre 3.5 y 4.5 por ciento, aunque admite riesgos. «Si bien las perspectivas macroeconómicas para el año 2026 son favorables, persisten riesgos que podrían incidir sobre la evolución de variables económicas, como la persistencia de los conflictos geopolíticos que deriven en mayores afectaciones a las cadenas de suministro, aumentos de precios, retrasos en la normalización de la política monetaria global y mayor desaceleración en la dinámica de producción mundial. En el país, también persisten los riesgos relacionados a los eventos climáticos, que pueden incidir sobre la evolución de variables macroeconómicas».