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La Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) documentó este diez de abril, en su informe trimestral, 44 casos de violaciones a la libertad de prensa. Los periodistas independientes son objeto de ataques, insultos y campañas de descrédito dirigidas por propagandistas de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, mientras los pocos comunicadores que quedan en el país son sometidos a vigilancia y amenazas.
FLED deja clara su denuncia desde el título del informe: «Ortega y Murillo profundizan el control sobre la prensa independiente con ataques y presión sostenida dentro y fuera del país«.
Los ataques a la prensa independiente son orquestados en espacios digitales, dirigidos por los propagandistas Moisés Absalón Pastora y Stalin Vladimir Centeno. Las víctimas fueron 35 personas naturales y nueve personas jurídicas. Hubo de todo: Agresiones verbales, escritas y digitales, de las cuales 12 se dieron en enero, 26 febrero y seis en marzo.
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La FLED identificó un patrón sostenido de agresiones que en los últimos años se han convertido en “prácticas que han estado más orientadas a exterminar el ejercicio de las libertades fundamentales en el país”, resalta.
En el documento de FLED puede leerse las difamaciones de Pastora y también el respaldo incondicional de Centeno a los dictadores, además de su amenaza en el último caso de meterse con la vida privada de los periodistas a quienes ataca.

Por eso, FLED indica que los voceros del régimen hacen uso de las plataformas digitales “para desacreditar, presionar y amenazar a periodistas y medios independientes”.
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Impacto del exilio en los periodistas
La cifra de periodistas y trabajadores de medios independientes en el exilio continúa siendo 308. Sin embargo, la Fundación destaca que ante el “desgaste prolongado y la falta de oportunidades laborales”, tres intentaron retornar al país a través de negociaciones con el régimen. “Al menos uno de estos casos, el retorno ya se concretó”. A cambio, “su plataforma informativa pasaría a difundir únicamente contenido favorable al gobierno”, señala.
Durante este primer trimestre de 2026, la organización no registró nuevos exilios de periodistas. Resalta que esto no se debe a una mejora en las condiciones del país, sino a que algunos permanecen en sus hogares bajo medidas de restricción y vigilancia, y otros deben presentarse diariamente en delegaciones policiales.
Entre los principales problemas que afectan al periodismo nicaragüense destaca el desempleo. Según la FLED, “al menos 15 comunicadores se han visto obligados a buscar alternativas laborales en otros sectores para sostenerse económicamente”. A esto se suma la incertidumbre en el exilio luego de que un “alto número” de las solicitudes de refugio siguen sin resolverse, así como la inactividad de seguros médicos otorgados a través de programas de protección como ACNUR.
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En el informe de la FLED, hacen mención especial a LA PRENSA por sus 100 años de resistencia. Pedro Joaquín Chamorro Barrios, hijo de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, exdirector del diario, destacó que ve en el futuro al medio de comunicación “volviendo a imprimir y con una redacción centralizada en Nicaragua”.
Para el Colectivo de derechos humanos Nicaragua Nunca Más el informe de FLED revela una persecución sistemática al periodismo nicaragüense, un patrón que se ha consolidado desde 2018, y que en la actualidad ha trascendido fronteras, «configurando un escenario de represión trasnacional».
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«El informe evidencia que las agresiones contra periodistas, no solo persisten, sino que se han sofisticado mediante plataformas digitales y medios oficiales del Estado», concluyó el Colectivo en un comunicado.