CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
En la Nicaragua de 1990, ver televisión no era una experiencia limpia. Había que ajustar la antena, girarla con paciencia, subirla con un palo de escoba o pedirle a alguien que la sostuviera desde el patio mientras otro gritaba desde la sala: “¡ahí, ahí… no te movás!”.
La imagen fallaba con lluvia, el sonido a veces se iba, y aun así la gente se quedaba ante la pantalla chica al centro de la sala. No había muchas opciones de entretenimiento, pero había una costumbre que empezaba a rehacerse después de 10 años de censura y guerra: sentarse a ver televisión en familia.
Esa escena cotidiana, la familia reunida frente a un aparato pesado que ya contaba con un control remoto tan rudimentario como innecesario al haber sólo dos canales, era nueva en su forma en 1990; porque la televisión que llegaba a esas casas ya no era la misma de los 10 años anteriores.
Durante los años ochenta, la televisión en Nicaragua funcionó bajo un esquema centralizado: el Sistema Sandinista de Televisión (SSTV), que concentraba la señal en dos canales, el 6 que siempre fue el canal del gobierno, y el 2 que pasó bajo control estatal tras ser confiscado después del arribo al poder de las guerrillas en 1979.
La economía de guerra y el control ideologizado de la década de los 80 había dejado la televisión nicaragüense destruida.
Quienes podían, instalaban en sus casas inmensas antenas parabólicas que les permitía bajar hasta sus televisores los programas internacionales de su elección, pero la inmensa mayoría tenía que conformarse con el SSTV.
Lea además: Aquel Canal 2: la señal que fue número uno en las familias nicaragüenses

Los nuevos tiempos encuentran a la TV en ruinas
La victoria electoral de Violeta Barrios de Chamorro en 1990 rompió ese esquema sin demasiadas transiciones intermedias.
El SSTV se desmontó y los canales comenzaron a reacomodarse en un terreno nuevo, sin reglas claras ni respaldo económico suficiente.
El Canal 6, la nave nodriza del maltrecho e ideologizado SSTV que en enero de 1990 llegó a contar con 350 trabajadores estatales y un presupuesto propagandístico de casi dos millones de dólares, quedó de un día para otro como única señal estatal bajo la administración del nuevo gobierno, sin presupuesto y sin un verdadero plan que definiera qué hacer con él.
El Canal pasó a ser dirigido por el periodista Carlos Briceño Lovo (qepd) que había regresado del exilio en Miami a finales de 1989 para trabajar en la campaña de Violeta Chamorro y la Unión Nacional Opositora (UNO).

Invasión de los enlatados baratos
Luis Latino, productor y camarógrafo que había laborado de 1982 a 1990 en el antiguo Canal 6, recuerda que el cambio fue, además de político, también estructural: la televisión nicaragüense pasó a depender de un mercado que, en ese momento, apenas existía.
“Lo que vino después (durante todo 1990) tuvo poco de ordenado. Los canales necesitaban llenar horas de transmisión sin contar con estudios equipados, sin presupuestos sólidos y sin una industria que los sostuviera. En ese vacío, la solución fue inmediata y práctica: comprar contenido extranjero barato”, recuerda Latino.
“Películas que ya habían circulado hasta 20 años antes, series estadounidenses de décadas anteriores, telenovelas mexicanas y venezolanas baratas que llegaban como paquetes accesibles”, recuerda Latino.
Sólo 10 horas de programación diaria
Una monografía de varios tomos sobre los medios de comunicación, titulada Historia de la TV en Nicaragua, publicada por un equipo de estudiantes de la antigua Universidad Centroamericana (UCA), cuenta el duro inicio de la TV privada en los años 90 en Nicaragua.
“Los canales no tenían programación, recursos ni potencia para cubrir todo el territorio con su señal. Comenzaban a transmitir a mediodía y terminaban antes de medianoche”, dice el estudio.
Sin embargo, ese ya era un avance, en los años 80 la transmisión comenzaba a las 4 de la tarde.
“Programas incluso en blanco y negro, pirateados en VHS, de mala calidad se transmitían los fines de semana y el mercado de publicidad era tan incipiente y pobre, que los gerentes de mercadeo no sabían cuánto cobrar por un spot, además de las dificultades para producirlos”, reza la monografía.
Lea también: La televisión de los ochentas
Canal 2, el primer canal privado después de 10 años de control estatal
El nuevo gobierno regresó el Canal 2 a su dueño, Octavio Sacasa, quien tras ser confiscado se había exiliado en Miami, pero continuó trabajando en el giro de la televisión.
El Canal 2 salió al aire como canal independiente el 15 de noviembre de 1990.
Sacasa pudo llenar la parrilla del 2 con mejor programación que compraba legalmente en México, sobre todo las novelas, y Miami, de donde llevó Sábado Gigante, un imán de audiencia.

La oferta televisiva empieza a ampliarse
Canal 4, utilizando una frecuencia de la que se adueñó el Frente Sandinista durante La Piñata en los meses de transición tras perder las elecciones, logró salir al aire en octubre de 1992 después de un proceso técnico lleno de limitaciones, con equipos básicos y una programación que dependía casi por completo de material pirateado era la voz del Frente Sandinista.
Ese mismo año, Carlos Briceño, ya fuera de Canal 6, lanzó el Canal 8, con la intención de ofrecer una alternativa informativa más dinámica, aunque también sostenida en buena medida por contenidos importados, pero en un principio películas en VHS.
Un año después, en 1993, Canal 12 se sumó al panorama con una mezcla de noticias internacionales y programas enlatados de entretenimiento, entre sus programas más populares estaba la comedia venezolana Bienvenidos.
Cada canal resolvía su programación como podía, con lo que tenía a mano.
El choque por las películas pirateadas
Los nuevos canales presentaban películas pirateadas en VHS, algunas con poco tiempo de haber sido estrenadas en salas de cine en Estados Unidos.
Esa avalancha de material importado no sólo encontró una audiencia entusiasta que había aguantado 10 años de televisión politizada, sino que provocó serias fricciones.
No fueron pocos los choques de Sacasa que denunciaba competencia desleal, con los nuevos empresarios de la televisión quienes sólo podían llenar su parrilla con películas pirateadas.
El gran público, ajeno a ese conflicto, disfrutaba “esa nueva oferta que permitía a las familias desconectarse de la rutina diaria. El televisor se convirtió en una ventana a otra vida posible”, dice desde el exilio un antiguo trabajador de Canal 2.
Los horarios comenzaron a extenderse desde la mañana, los programas noticiosos a nutrirse de personajes jóvenes, los rostros de las noticias empezaron a hacerse familiares.

El boom de Canal 2
En ese contexto, algunos programas internacionales se volvieron parte de la vida cotidiana, gracias al boom de Canal 2, que realizó fuertes inversiones en tecnología, licencias de transmisión y capacitación de su personal.
Las noches de sábado, por ejemplo, tenían un ritmo propio marcado por Sábado Gigante, conducido por don Francisco, alias del chileno Mario Kreutzberger.
Era un programa largo, ameno, que lograba reunir a la familia alrededor del televisor. Entre semana, espacios como El Show de Cristina y las doble tandas de cine ofrecían un tipo de producción que la competencia local todavía no podía replicar.
En Canal 2 surgieron programas de revista, documentales, concursos y espacios de entretenimiento que empezaron a construir una relación más cercana con la audiencia.
El Clan de la Picardía, TV Noticias, Buenos Días, Cocinando con María Esther, entre otros, captaron la atención de la audiencia y posicionaron al canal en la cima de las preferencias según las muchas y diversas encuestas de la época.
Giro informativo
En 1995, Sacasa decidió dejar de ceder el espacio informativo de Canal 2 al micro noticiero TVCosep, que patrocinaba el Consejo Superior de la Empresa Privada y era presentado por la periodista Rose Mary Thonton (qepd).
En mayo de ese año salió al aire TV Noticias, con un pequeño equipo de periodistas, camarógrafos y editores jóvenes que presentó noticias de manera profesional, fresca y veraz; en pocos meses TV Noticias le quitó el primer lugar de audiencia en noticias a Extravisión que desde Canal 4 era un resabio de la década de los 80.
Poco antes, el presentador Danilo Lacayo, que en los primeros meses de 1990 había dirigido el programa de entrevistas Democracia en Marcha en Canal 6, se pasó a Canal 2 donde presentó Buenos Días, un programa de entrevista que iniciaba a las 7 de la mañana, pero mucho más dinámico ya que contaba con los recursos y la experiencia de ese Canal.
Luego llegaron las unidades móviles al Canal, las que permitieron la transmisión en vivo de eventos como las series de campeonatos nacionales de beisbol.
Puede interesarle: La década del noventa y su legado de violencia

100% Noticias y su oferta noticiosa 24/7
Poco después apareció 100% Noticias, impulsado por Miguel Mora tras separarse de Extravisión, con una propuesta que apostaba por la información continua, aunque con un sesgo prosandinista de origen.
No era un noticiero en horarios regulares, sino una señal dedicada a cubrir la actualidad de manera constante. Ese cambio introdujo otra forma de relación con la audiencia, ofreciendo, según su lema, “primicias”.
El canal 21, el primer canal cristiano en Nicaragua, salió al aire el 31 de agosto de 1992 en la banda UHF. Transmitía sesiones de culto internacional, música cristiana y eventos locales evangélicos, mientras que el Canal 6 transmitía misas los domingos.
Grosería en la televisión nicaragüense
La Cámara Matizona, conducida por el exmilitar Evertz Cárcamo, se instaló en la programación de los domingos en los inicios de Canal 4 con un humor chabacano.
Algo similar ocurrió con Lente Regalón en Canal 12, un programa de humor negro que por entonces dirigió Santiago Aburto, que llevó aún más lejos el mal gusto del espectáculo basado en la necesidad.
El presentador, que luego llegó a diputado y ahora está exiliado haciendo un programa de comentarios políticos, ofrecía pequeñas recompensas económicas a cambio de pruebas que hoy resultarían difíciles de justificar: comer jabón a cambio de 10 córdobas, hacer ingerir huevos crudos a un borrachito de la calle o darle unos pocos córdobas a una adolescente para arrancarle la cabeza a mordiscos a un murciélago.
El ocaso de Canal 6
Al mismo tiempo, el Canal 6, que había quedado como señal estatal tras la transición de 1990, fue perdiendo relevancia.
Sin inversión sostenida y afectado por prácticas de corrupción durante el gobierno de Arnoldo Alemán, el canal se fue debilitando hasta dejar de ser un actor importante dentro del sistema televisivo hacia 1997.
Hacia 1994, aparecieron en el mercado las empresas por cable como Estesa y la televisión nicaragüense pronto encontró competencia de otro nivel, mientras la audiencia empezaba a hace zapping y elegir de la parrilla sus programas favoritos para sentarse con su familia ante el televisor.
CONTENIDO EXCLUSIVO.