El buzón de Santa Rosa fue la punta del iceberg para sacar a luz todo el armamento que había oculto en el país que no estaba en los inventarios del Ejército. Apareció con dueños de dudosa reputación. La madrugada del 23 de mayo de 1993 una fuerte explosión en un taller de mecánica cuyo dueño era un miembro de la organización terrorista ETA ubicado en el barrio Santa Rosa en cuya fachada escondía un buzón de armas perteneciente a los guerrilleros del FMLN de El Salvador donde se escondían más de un millar de fusiles de guerra, cohetes antiaéreos y una cantidad de explosivos y municiones. Foto: Archivo Diario Barricada.

La década del noventa y su legado de violencia

Desde el nacimiento de grupos paramilitares, buzones de armas, secuestros, asesinatos, hasta el involucramiento de terroristas internacionales vinculados a Nicaragua.

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Violeta Barrios de Chamorro asume la Presidencia de la República el 25 de abril de 1990. Los ciudadanos nicaragüenses venían de una guerra contra Somoza en los años setenta y entran a una década perdida en los años ochenta que dejó miles de muertos por una guerra civil entre contras financiados por el gobierno de los Estados Unidos y sandinistas, que para sostenerse en el poder usaban a los jóvenes para ir al Servicio Militar obligatorio, aparte de eso, la ineptitud de sus dirigentes que dejó una economía totalmente en ruinas y una sociedad completamente polarizada.

Al iniciar la nueva década de los noventa se abría un proceso para la paz con el fin de la guerra y una naciente democracia para los nicaragüenses, pero nadie sospechaba que una serie de sucesos cambiarían el panorama sociopolítico del país cuando el actual dictador Daniel Ortega, amenazó con “gobernar desde abajo” creyendo todos que sería una metáfora para hacer frente desde la oposición.

Ortega se dedicó a base de chantajes políticos y amenazas a sabotear a los gobernantes demócratas para crear el caos y la inestabilidad en sus gobiernos usando a los sindicatos de los ministerios y las instituciones del Estado, a las cooperativas del transporte, al sector estudiantil y hasta las instituciones militares como el Ejército y la Policía.

Desde la época de la Revolución sandinista no era un secreto las amistades peligrosas de los lideres revolucionarios con miembros y organizaciones dedicadas al terrorismo en el mundo que al final salieron vinculados con estas oscuras agrupaciones. La violencia siguió haciendo de las suyas dentro del país cuando salieron un grupo de paramilitares autodenominados Fuerzas Punitivas de Izquierda con la tarea de dar muerte a los empresarios que reclamaran las propiedades robadas y confiscadas por el sandinismo en tiempos de la Revolución sandinista.

Después de esta acción se dieron una serie de sucesos violentos que desembocaron en muertes, crímenes y asonadas políticas con el propósito de mantener el miedo a través de esta serie de eventos donde enumeramos algunos de estos episodios.

El domingo 28 de octubre de 1990, el joven Jean Paul Genie, de 16 años, muere acribillado por la escolta militar del general de Ejército Humberto Ortega Saavedra, cuando el muchacho intentaba aventajar la caravana. El vehículo de Genie recibió 19 impactos de balas y su humanidad dos que le segaron la vida. El juicio estuvo a cargo del jefe de auditoria militar, Denis Moncada, el excanciller orteguista, llevando un proceso viciado y amañado que terminó por absolver a los implicados. Foto: Archivo La Prensa.
La madrugada del 9 de noviembre de 1991 hubo un atentado con explosivos al mausoleo del jefe fundador de la Revolución sandinista Carlos Fonseca Amador. Este hecho provocó la reacción violenta del sandinismo ortodoxo que concluyó con la quema y saqueo de la comuna de Managua. El sandinismo acusó al alcalde de ese tiempo que era Arnoldo Alemán, pero curiosamente se dieron más atentados con explosivos como el ocurrido al monumento de Jorge Salazar en El Crucero el 9 de agosto de 1994 y luego siguió una serie de atentados contra los templos católicos que concluyeron cuando arrestaron a uno de sus autores intelectuales, el actual asesor del tirano, el siniestro Néstor Moncada Lau, el 9 de enero de 1997. Foto: Archivo La Prensa.
Simpatizantes sandinistas saqueando las oficinas de la Alcaldía de Managua en noviembre de 1991. Foto: Archivo La Prensa.
El cuerpo sin vida de Enrique Bermúdez Varela, yace en un charco de sangre en el parqueo del Hotel Intercontinental el sábado 16 de febrero de 1991. El comandante 3-80 fue asesinado de dos disparos en la cabeza cuando tendría una cita con una persona que se desconoce su identidad. Todo indica que fue una celada para el otrora hombre fuerte de la contra. Foto: Archivo La Prensa.
La portada del Diario La Prensa con la noticia y dos fotografías en su portada informando del asesinato de Enrique Bermúdez, comandante 3-80. Este crimen quedó en completa impunidad y en su momento fue investigado por la Policía que aún obedecía a los intereses de sus dirigentes y apenas empezaba por un proceso de institucionalización. Foto: Archivo La Prensa.
El asalto a la casa de la Unión Nacional Opositora (UNO) se dio como una repuesta inmediata al secuestro de un grupo de diputados sandinistas por parte de un grupo de rearmados al mando de un exmiembro de la contra conocido como José Ángel Talavera, alias el Chacal, en la zona de Caulatú, Quilalí. El secuestro en Managua estuvo al mando del entonces mayor del Ejército sandinista Donald Mendoza, conocido como “Cara de Piña”, quien retuvo por la fuerza a varios políticos y diputados. Al final todos fueron liberados. En la fotografía al centro de gorra negra Donald Mendoza en la mesa de negociación junto a Daniel Ortega quien sirvió como “mediador”. Foto: Archivo La Prensa.
El 23 de noviembre de 1992 el presidente de la Asociación Nicaragüense de Confiscados y de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios, Arges Sequeira, fue asesinado a tiros en el municipio de El Sauce, León, por las Fuerzas Punitivas de Izquierda lideradas por el exmiembro del Ejército, Frank Ibarra. Esta organización criminal de paramilitares integrada por exmiembros del Ejército sandinista y de la Seguridad del Estado se creó con el fin de asesinar a los empresarios que en los ochenta fueron confiscados por la Revolución y reclamaban la devolución de sus propiedades. Foto: Archivo La Prensa.
La vela del empresario Arges Sequeira en la casa del Partido Liberal Constitucionalista en Managua del cual era vicepresidente. Arges Sequeira, junto con otros 26 mil confiscados, reclamaban al nuevo gobierno la devolución de sus propiedades. Su crimen quedó impune. Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
El 21 de julio de 1993 un grupo de paramilitares del denominado Frente Revolucionario de Obreros y Campesinos (FROC) al mando del entonces mayor del Ejército sandinista, Víctor Manuel Gallegos, conocido como “Pedrito el Hondureño” se tomaron el departamento de Estelí donde se enfrentó a sus antiguos compañeros de armas, dejando un saldo de 40 personas fallecidas y el robo de cinco millones de dólares a las sucursales de los bancos del Estado. Gallegos reapareció en las protestas de 2018 liderando los grupos de paramilitares en La Trinidad y Estelí. Foto: Archivo La Prensa.
El 5 de septiembre de 1993 el viceministro de Gobernación, Frank César, presentó a los medios de comunicación un buzón de armas ubicado en Carretera Sur. En este enorme buzón encontraron una gran cantidad de fusiles, armas de asalto, ametralladoras, misiles, pertrechos militares y municiones propiedad de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
El 8 de noviembre de 1999, el jefe de la Policía Nacional, primer comisionado Franco Montealegre presenta a los medios de comunicación un arsenal de fusiles AK-47 y lanzacohetes RPG-7 con sus respectivas municiones, incautadas al excomisionado de la Policía, Róger Ramírez, quien también perteneció a la Seguridad del Estado en los años ochenta. Ramírez, en una entrevista con el Diario LA PRENSA el 29 de octubre de 2000, admitió que el trasiego de armas era para la guerrilla colombiana y supuestamente contaba con la venia de autoridades del Ejército y la Policía Nacional. Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
Quemar llantas y levantar barricadas era parte del sello de violencia que el sandinismo usó en las asonadas de los años noventa para someter a los gobernantes democráticos al chantaje político. El daño al medio ambiente y a las personas que respiraban ese humo tóxico eran mayores así como los daños a la propiedad privada y estatal. Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
En una protesta por el 6% a las universidades, estos jóvenes incendian un camión estatal. Las protestas universitarias se desvirtuaron cuando empezaron a ser manoseadas y controladas por UNEN y el sandinismo. Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
Miembros de la violenta Cooperativa de Transporte Parrales Vallejos durante una de sus tantas protestas. El origen de esta cooperativa tiene su raíz con la famosa piñata de 1990 cuando pasó de una empresa estatal a una cooperativa privada que obedece directamente a los intereses del sandinismo. Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
Un voceador de periódicos ofrece un ejemplar a miembros de la brigada antimotines apostados en los antiguos semáforos de Rubenia durante una huelga promovida por el actual dictador Daniel Ortega. Foto: Archivo personal Óscar Navarrete.
La ficha policial de Alessio Casimirri con sus huellas dactilares. Casimirri fue acusado de ser miembro de las famosas Brigadas Rojas y participar en el secuestro y asesinato del ex primer ministro de Italia Aldo Moro, en 1978. Foto: Archivo La Prensa.
Alessio Casimirri llegó a Nicaragua a finales de los años ochenta donde después de cinco años se nacionalizo y creó una nueva familia con una nicaragüense. En el año de 1996 la justicia de Italia solicitó su extradicción, posteriormente lo hicieron en 2004, 2015 y el 14 de marzo de 2019 por el Parlamento Europeo. Foto: Archivo La Prensa.
El cráter que se formó en el estacionamiento subterráneo del World Trade Center despues de sufrir el primer atentado con un camión bomba el 28 de febrero de 1993. Tras este ataque terrorista se estableció “la conexión Nicaragua” cuando las agencias de seguridad de los Estados Unidos encontraron en la casa de un fundamentalista egipcio cinco pasaportes nicaragüenses falsificados a nombre de cinco árabes, de los cuales uno de ellos estaba vinculado directamente al atentado. Foto: Mark D. Phillips/ AFP.
La portada del diario La Tribuna del sábado 11 de enero de 1997 con la noticia del arresto de Néstor Moncada Lau, actual secretario privado del dictador Daniel Ortega. Moncada Lau, exofical de la Polícia junto a otro exmiembro del Ejército fueron arrestados por la Policía Nacional cuando pretendían realizar un atentado con 800 gramos de explosivos plásticos de TNT en contra de Arnoldo Alemán el día de su toma de posesión presidencial. Foto: Portada Diario La Tribuna.
La Prensa Domingo Daniel Ortega Estados Unidos Nicaragua archivo

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí