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El reciente anuncio del secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, del concepto de la “Gran Norteamérica”, un mapa estratégico que promueve la administración de Donald Trump con el objetivo de protegerse de sus adversarios: Rusia y China, “mutila” las relaciones de estos con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según analistas consultados por LA PRENSA.
“Toda nación soberana y territorio al norte del Ecuador, desde Groenlandia hasta Ecuador y desde Alaska hasta Guyana, no forma parte del ‘Sur Global’. Se trata de nuestro perímetro inmediato de seguridad en este gran vecindario en el que todos vivimos”, declaró Hegseth.
Este mapa estratégico impulsado por la administración de Donald Trump incluye a Nicaragua, cuyo régimen mantiene alianzas con Rusia, China e Irán, los principales desafíos geopolíticos y “adversarios estratégicos” de Estados Unidos, a los que busca alejar del continente tras desempolvar y echar a andar la Doctrina Monroe, cuya frase síntesis es “América para los americanos”.
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EE. UU. busca controlar influencia de China y Rusia
El principal objetivo de Estados Unidos es “controlar la influencia económica de China y Rusia en el continente americano e incrementar la dependencia con la economía norteamericana”, según explica a LA PRENSA el analista político mexicano Manuel Ramírez Mercado.
La estrategia estadounidense “implica una situación de alerta” para el régimen Ortega-Murillo “a quienes se les incrementa la presión de colaboración estratégica”, expone el analista.
Ante esta situación, la política del régimen tendrá que “dar un giro hacia los propósitos norteamericanos de control de minerales o sufrir sanciones económicas en el corto plazo”, analiza.
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Cada vez más presión para el régimen
El régimen Ortega-Murillo recibe cada vez más presión de parte de Estados Unidos. Antes del anuncio de este mapa estratégico, varios de sus funcionarios, incluidos Rosario Murillo y algunos de sus hijos, han sido sancionados, señalamientos de ilegitimidad a la codictadora, la declaración de Nicaragua como una “amenaza” a la seguridad nacional, promoción de leyes que buscan castigar la minería ilegal, exigencia de liberación de presos políticos, la reciente exclusión de la iniciativa del “Escudo de las Américas”, entre otras.
A estas también se suman “indicios” de que la dictadura Ortega-Murillo “está trabajando con delincuentes y dándoles refugio, en lugar de colaborar seriamente contra el narcotráfico”, lo que aumenta el escrutinio de parte de Estados Unidos hacia Nicaragua, de acuerdo con las declaraciones que el académico Evan Ellis brindó a LA PRENSA en una reciente entrevista.
“Gran Norteamérica” es mayor presión para Ortega
“Incluir a Nicaragua en la ‘Gran América del Norte’ (“Gran Norteamérica”) es una presión más contra la dictadura sandinista, que les mutila su alcance en sus relaciones con China y Rusia, y los obliga a trabajar en conjunto la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado”, explica el analista político y exdiplomático nicaragüense José Dávila Membreño.
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El analista sostiene que la nueva política estadounidense “es una especie de jaula geopolítica” para la dictadura nicaragüense porque “va a limitar su entrega a intereses extrarregionales”, principalmente Rusia y China, de los que Ortega y Murillo buscan respaldo tras quedarse solos luego de la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y las conversaciones entre el régimen cubano y Estados Unidos.
“El debilitamiento de los aliados estratégicos, Venezuela y Cuba, muestran indicios de lo que podría ser una nueva escalada de presión directa para el régimen; sin embargo, habría que observar con cuidado las reacciones que tendrá China con esta iniciativa del ‘Escudo de las Américas’ para identificar si las presiones comenzarán a incrementar hacia lo diplomático y militar”, destaca Manuel Ramírez.
Según el analista, las prioridades de Trump en este momento son Groelanndia, Venezuela, Cuba e Irán, por lo que incrementar las presiones sobre el régimen Ortega-Murillo es “un escenario más complejo” y habría que esperar “para saber si entrará en el camino de la presión económica y diplomática como lo hemos visto en México o si escalará hacia un escenario de sanciones económicas y presión militar”. Agrega que de momento “es difícil aventurar” si todo esto tendrá un efecto directo en el debilitamiento del régimen de Ortega-Murillo.