Evan Ellis, analista estadounidense en temas de defensa y seguridad de América Latina durante una visita a San José, Costa Rica. Foto: Cortesía REALIDADES

Evan Ellis: Problema del régimen es «colaboración activa» con Rusia, China e Irán

Profesor Evan Ellis analiza situación del régimen ante estrategia de seguridad de EE. UU. Departamento de Estado cuestionó lucha antinarco de Ortega

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La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos implicó esta semana el anuncio del secretario de Guerra, Pete Hegseth, de una zona geográfica de interés para su país, llamada la “Gran Norteamérica”. Ha incluido a Nicaragua en ese espacio, lo que a juicio del académico estadounidense Evan Ellis «debería, naturalmente, causar cierto nerviosismo» al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Ellis es profesor e investigador de Estudios Latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los EE. UU., desde donde ha dado seguimiento las relaciones de la región con China y otros actores no occidentales, así como el crimen organizado transnacional-incluido el narcotráfico- y el populismo en la región. El gobierno estadounidense ha denunciado la falta de colaboración de la dictadura nicaragüense en la lucha contra las drogas.

«Parece que Estados Unidos tiene indicios de que el gobierno de Ortega está trabajando con delincuentes y dándoles refugio, en lugar de colaborar seriamente contra el narcotráfico, trabajando con entidades como la DEA y otras», dice en esta entrevista con LA PRENSA, en la que reflexiona sobre Nicaragua, lo que incluye que no sea parte de la alianza de países formada recientemente para combatir el narcotráfico, bajo el nombre de «Escudo de las Américas».

El académico conoce bien la situación nicaragüense. Visitó el país en julio de 2016, cuando investigaba el tema del canal interoceánico, pero fue expulsado 24 horas después de su ingreso. Diez años después, si alguien le pregunta cuál es el principal problema de Ortega, dice sin dudar que es su colaboración con Rusia, China e Irán.

Evan Ellis, politólogo estadounidense. Foto: Cortesía.

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Doctor Ellis, Estados Unidos excluyó a Nicaragua de la iniciativa «Escudo de las Américas» y un vocero del Departamento de Estado cuestionó a LA PRENSA el incumplimiento de los compromisos en la lucha antidrogas de Nicaragua, ¿cuál es el mensaje político que le están mandando a la dictadura Ortega Murillo?

El mensaje que se desprende del número limitado de socios invitados a la conferencia de seguridad «Escudo de las Américas» en el Comando Sur (SOUTHCOM) y también a la cumbre de presidentes en Doral es que Estados Unidos se está centrando principalmente en la cooperación en materia de seguridad con aquellos que se toman en serio la colaboración con el país.

Esto se explicó claramente en la Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU., cuando se habló de reclutar y ampliar socios, es decir, una coalición de voluntarios, y no solo convocar foros multilaterales en los que se invita a todos, independientemente de si están dispuestos a hacer contribuciones productivas o si, de hecho, socavan el progreso al expresar sus diferencias de manera contraproducente.

«Indicios de que régimen trabaja con delincuentes»

Parece que Estados Unidos tiene indicios de que el gobierno de Ortega está trabajando con delincuentes y dándoles refugio, en lugar de colaborar seriamente contra el narcotráfico, trabajando con entidades como la DEA y otras.

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El régimen de Nicaragua es visto desde hace años como una amenaza a la seguridad nacional en Estados Unidos, ¿es solo un tema de la presencia de Rusia y China? ¿Hay algo más?

El principal problema desde el punto de vista de la seguridad de Estados Unidos y del hemisferio, en lo que respecta a los Ortega, es su colaboración activa con adversarios de Estados Unidos en el ámbito militar y en otros ámbitos, incluyendo principalmente a Rusia, pero también a China e Irán, entre otros.

El hecho de que (los Ortega Murillo) sean parte del problema y no parte de la solución en lo que respecta al narcotráfico y al refugio de delincuentes es un problema adicional. El que sean un régimen antidemocrático que encarcela a su propio pueblo es un problema moral y un problema estratégico más amplio para el avance de la democracia y los verdaderos socios proestadounidenses en el hemisferio.

dictadores de Nicaragua
Como «brutal dictadura» de los Ortega Murillo calificó Estados Unidos, a los tiranos Rosario Murillo y Daniel Ortega al «celebrar» el 19 aniversario de dictadura. LA PRENSA/ARCHIVO

El secretario de Estado, Marco Rubio, mencionó a Nicaragua, Cuba y Venezuela como enemigos de la humanidad, ¿en qué situación política queda el régimen de Ortega luego del desenlace en Caracas y las negociaciones de la dirigencia cubana?

Los comentarios del secretario Rubio combinan lo estratégico y lo moral, y ponen de relieve que la naturaleza del régimen y las atrocidades cometidas contra su propio pueblo van más allá del mero riesgo estratégico que supone para Estados Unidos acoger a adversarios de fuera del hemisferio, como Rusia, China e Irán, y representan una amenaza para su propio pueblo, en lo que respecta a la democracia, las economías de mercado y la libertad individual, que, en última instancia, son fundamentales para la seguridad y la prosperidad.

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«Rubio conoce la amenaza que representa Ortega»

Mi impresión es que el secretario Rubio, con su enfoque de toda la vida contra el comunismo y el autoritarismo, comprende bien la naturaleza estratégica de la amenaza que representan los Ortega. Por supuesto, el gobierno de EE. UU. en los niveles más altos puede enfocarse en más de una cosa a la vez, aunque mi sensación es que, en este momento, la mayor parte de esa atención se dirige a Irán y a la resolución de los desafíos en Cuba y Venezuela, aunque parecería lógico y coherente con los comentarios del secretario Rubio que los «Ortegas» no estén muy abajo en esa lista.

El secretario de Guerra anunció un nuevo mapa estratégico, llamado la Gran Norteamérica, ¿qué implicaciones tiene para la dictadura de Nicaragua que haya sido incluido en ese espacio? ¿Qué significa para un régimen que es antiestadounidense?

Se trata de una expresión conceptual, y no debería interpretarse de manera demasiado estricta en cuanto a quién está incluido y quién no. Por ejemplo, socios muy cercanos de Estados Unidos en materia de seguridad, situados más al sur de Sudamérica, como Paraguay, Argentina y Chile, no aparecen en esta lista. Sin embargo, lo entiendo en el contexto del debate sobre la seguridad nacional de Estados Unidos en nuestra estrategia de defensa nacional, en la que la sección dedicada al hemisferio occidental forma parte de la sección sobre la defensa del territorio nacional.

Es simplemente un reconocimiento de que la zona geográficamente más cercana a Estados Unidos —que incluye a México, Centroamérica y el Caribe, así como a los países de la extensión sur de la cuenca del Caribe y del noroeste del Pacífico de Sudamérica— tiene un impacto muy directo en la seguridad de Estados Unidos, tanto por los flujos de drogas como por la migración y las consideraciones militares en tiempos de guerra.

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No obstante, el hecho de que la Nicaragua de Daniel Ortega se encuentre justo en medio de esa zona que Estados Unidos ha destacado como fundamental para su seguridad debería, naturalmente, causar cierto nerviosismo al gobierno sandinista.

El Departamento de Estado calificó en enero de ilegítimo el poder ejercido por la dictadora Rosario Murillo, ¿cómo la concentración de poder en manos de ella y la destrucción de la democracia se convierten en factores de riesgo para la seguridad de Estados Unidos?

La cuestión de la ilegitimidad del gobierno de Ortega desde la perspectiva de la soberanía del pueblo nicaragüense es tan obvia que tal vez Washington ni siquiera se moleste en dar explicaciones. Creo que está claro que el historial no solo de reprimir la disidencia, incluida la Iglesia católica, sino de eliminar a cualquiera de los partidos y opositores que políticamente pudieran poner en riesgo su continuidad y poder, y de cambiar las leyes y la Constitución para crear una jerarquía dinástica de copresidentes, es una democracia ridícula.

Sin embargo, veo el espacio nicaragüense más cercano a Cuba que a Venezuela. En Venezuela, con Juan Guaidó y, más tarde, con Edmundo González, había claramente un presidente que tenía estatus legal según la Constitución del país, frente al que se mantenía en el poder. En Cuba y Nicaragua, está claro que el partido en el poder no tiene legitimidad democrática y, probablemente, a los ojos de Washington eso tiene que cambiar, pero no tengo claro el momento ni el curso de acción que el gobierno de EE. UU. podría tomar para lograr ese cambio.

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