Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: 19 Digital.

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo. Foto: 19 Digital.

Régimen Ortega Murillo entre los más autocráticos del mundo

Estudio de universidad sueca revela que Nicaragua se codea con Afganistán, Myanmar, Corea del Norte y Eritrea. Notable deterioro democrático

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Bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, Nicaragua se encuentra entre los cinco países más autocráticos y con más deterioro democrático del mundo, de acuerdo con un informe reciente del proyecto de investigación internacional V-DEM Democracy Report 2026 (Variedades de Democracia) de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.

El estudio mide la calidad de la democracia y ubica al país en el puesto 175 de un ranking de 179 naciones, asignándole un puntaje de 0.02, al igual que Afganistán. Está tan solo un poco por debajo de las dictaduras de Myanmar (177), Corea del Norte (178) y Eritrea (179).

Puntuación de Nicaragua en V-DEM Democracy Report 2026.

La dictadura Ortega Murillo cumplió 19 años en el poder en enero de este año, con una mayor concentración de poder en los dictadores, sin independencia de poderes del Estado, y con un sistema represivo fortalecido, luego de las reformas constitucionales que dieron hace un año el poder absoluto a la pareja de dictadores.

Como si fuera poco, la investigación indica que Nicaragua, Afganistán y Myanmar han disminuido su puntuación en “los últimos 10 años, sustancialmente y a un nivel estadísticamente significativo”, resalta el informe de V-DEM Democracy.

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Ortega socavó la calidad de las elecciones

Según el documento, Daniel Ortega, en el poder desde el 2007, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), “socavaron la calidad de las elecciones, abolieron los límites de mandato presidencial y reprimieron o silenciaron a la oposición, los medios de comunicación y las organizaciones de la sociedad civil”.

Agregan que el dictador “consolidó su poder” con las reformas constitucionales de 2025. Ese mismo año, el país ya “figuraba entre los Estados menos democráticos del mundo, a pesar de celebrar elecciones multipartidistas”, se lee en el documento.

Para el opositor Juan Sebastián Chamorro —coordinador en el exilio del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), partido al que el orteguismo quitó su personalidad jurídica en agosto de 2021—, que Nicaragua se encuentre entre los cinco países más autocráticos del mundo es una “tragedia a la que nos ha llevado la dictadura”.

Chamorro es ex preso político y la dictadura lo desterró en 2023, junto a otros exreos de conciencia. Fue detenido en aquel 2021, cuando el país se abocaba a unas votaciones en que Ortega y Murillo eliminaron la competencia electoral. Encarcelaron a todos sus posibles oponentes, incluido el político opositor, persiguieron a la sociedad civil, medios de comunicación y metieron a la cárcel también a empresarios y a buena parte del liderazgo del país.

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“Nicaragua es uno de los países que más deterioro democrático ha sufrido en el mundo, después de haber recobrado la democracia. En 2005 el índice de democracia era de 0.4 y ha bajado a 0.01 en el 2025. Estamos en el sótano”, señaló Chamorro en su cuenta de X.

Los datos muestran el retroceso. En 2005 gobernaba Enrique Bolaños, el último de los tres gobernantes que hicieron parte de la transición democrática de Nicaragua, a partir de 1990 cuando Ortega fue desalojado del poder por los votos al ganar la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. Durante 16 años, desde Barrios hasta Bolaños, el FSLN desarrolló un estilo de oposición marcado por la violencia política y el chantaje. Pero, a partir de 2007 cuando Ortega logró el retorno al poder, la estrategia se enrumbó a forjar una dinastía.

Radicalización autocrática se ha acelerado

La socióloga Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), afirma que este informe de V-DEM Democracy muestra la realidad de la “acelerada radicalización autocrática” que ha venido experimentando Nicaragua en los últimos años.

Cuadra destaca que, bajo la conducción de Daniel Ortega y Rosario Murillo, y en el marco de la sustitución dinástica, “los indicadores más relevantes de democracia se han debilitado aún más de lo que ya estaban desde 2018”.

La socióloga se refiere al año de la masacre cuando miles de ciudadanos salieron a las calles a protestar y fueron reprimidos con brutalidad por el Estado que inició de esa forma, una de las más graves crisis de derechos humanos en el continente. Al menos 355 personas murieron en ese contexto, entre abril de 2018 y 31 de julio de 2019.

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Régimen en situación “precaria”

A pesar de contar con un sistema de represión fortalecido tras las reformas constitucionales, y de que la pareja de gobernantes tratan de proyectarse fuertes, Cuadra sostiene que la situación actual del régimen “es precaria y de mucha debilidad por varios factores internos y externos que coinciden en este momento”.

Entre los factores externos, Cuadra menciona la mayor presión de parte de Estados Unidos, principalmente desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, y las conversaciones de la Administración Trump con Cuba. A esto se suma el escenario político latinoamericano con giro a la derecha y la decisión del Gobierno estadounidense por retomar el control hegemónico en el hemisferio, así como la falta de respaldo de los únicos aliados del régimen: Rusia, China e Irán.

En una imagen de archivo, los tres dictadores de la región: Daniel Ortega, Raúl Castro (Cuba) y Nicolás Maduro (Venezuela). Este último fue detenido por Estados Unidos en enero y es procesado por narcoterrorismo en Nueva York. LA PRENSA/AFP

Además, hay factores internos como el incremento del descontento ciudadano, incluidos sus propios partidarios atemorizados por las purgas, encarcelamientos, desapariciones forzadas y tratos crueles a fin de rehacer la estructura de poder sustituyendo personas por otros leales a Murillo. Todo eso mete más presión a la dictadura, agrega la socióloga.

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Ante estos acontecimientos, “los Ortega Murillo saben que tienen que encontrar una alternativa de entendimiento con Estados Unidos para no exponerse a la misma suerte de sus aliados y asegurar la continuidad del régimen”, afirma Cuadra, quien no ve una solución a la crisis y la salida de la pareja dictatorial “de acuerdo a las expectativas de la mayoría de la población”.

De acuerdo con la explicación de la directora del Cetcam, una probabilidad es que los Ortega Murillo “se vean forzados a flexibilizar y hacer concesiones si, en efecto, quieren asegurar la continuidad de su régimen”, pero que “indudablemente un factor clave es la presión de Estados Unidos”.

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