¿En qué difieren demócratas y republicanos?

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En el sistema bipartidista de EE. UU. puede decirse que el electorado está escindido en dos mitades con un arrastre cercano o similar: la republicana y la demócrata. En los últimos cincuenta años la primera ha ganado siete veces las elecciones presidenciales y la segunda seis. 

Conocer, al menos en parte, el pensamiento, sentimientos, o preferencias de ambos conglomerados es pues de mucha utilidad para auscultar el destino del país y, de rebote, el del resto del mundo. Ya lo decía Rubén Darío hace más de un siglo: “Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes”. Hoy día las decisiones de quienes gobiernen EE. UU. se sienten en todo el esqueleto del planeta. 

La información que se presenta a continuación es producto de encuestas conducidas por fuentes confiables. En ella se comparan las opiniones o sentimientos de las muestras demócratas sobre un número muy limitado de temas, comparándolas con los republicanos. Esto puede servir al lector para sacar sus propias conclusiones y estimar sus posibles conductas políticas. Los resultados se expresan en porcentajes. Veamos:  

  1. Se sienten orgullosos de ser norteamericanos.   
    Demócratas 36. Republicanos 92.   
  1. Favorecen incrementar el gasto en defensa.
    Demócratas 35. Republicanos 65. 
  1. Apoyan haber extraído militarmente a Nicolás Maduro de Venezuela.
    Demócratas: 11. Republicanos 70 
  1. Simpatizan con Israel.
    Demócratas: 15. Republicanos: 69 
  1. Creen que la religión es algo importante en su vida.
    Demócratas: 38. Republicanos: 73 
  1. Favorecen legalizar el aborto.
    Demócratas: 84. Republicanos: 36. 
  1. Se oponen a que atletas masculinos transgéneros compitan en equipos femeninos.
    Demócratas: 42. Republicanos: 90 
  1. Simpatizan con el capitalismo o el sistema de libre empresa. 
    Demócratas:49. Republicanos: 80. 
  1. Simpatizan con el socialismo.
    Demócratas: 45. Republicanos: 10 
  1. Favorecen subir impuestos a los ricos (más de $400 mil anuales).
    Demócratas: 80. Republicanos: 25.  
  1. Consideran el clima como prioridad política.
    Demócratas: 65. Republicanos: 18.   
  1. Favorecen construir pared fronteriza con México.
    Demócratas: 15. Republicanos 80. 

Evidentemente esta lista de diferencias puede ampliarse. Los demócratas favorecen el Estado grande y con muchas regulaciones mientras los republicanos lo quieren pequeño y menos regulado. Los demócratas son más benignos con los delincuentes y los republicanos más duros. Y así difieren en muchos otros temas. Sirva la presente como un muestrario de algunas de ellas que, aunque muy limitadas, sugieren un país dividido en temas de gran trascendencia. La división tiene también tonos raciales. Entre el 85 y 95 por ciento de la población negra vota por el partido demócrata proporcionándole un porcentaje sin el cual no podría ganar ninguna elección.   

Las diferencias indican también los grandes giros que puede tener EE. UU. en sus políticas internas y externas en dependencia de qué partido ascienda al poder. Claro que también influirá el líder que los presida. Dentro de los demócratas hay quienes son más de izquierda que otros igual que dentro de los republicanos hay unos más derechistas que otros. Una tendencia que muchos analistas advierten con preocupación es que las diferencias entre ambos partidos tienden a acentuarse.  

El contraste actual entre las políticas del expresidente Biden y el actual presidente Trump es una muestra elocuente de esta polarización.  A manera de ejemplo: el primero abrió las fronteras del país permitiendo la entrada de 11 millones de inmigrantes ilegales. El segundo las cerró completamente. El primero permitió a Irán obtener billones de dólares. El segundo le recetó millares de bombas. El primero fue benévolo con Venezuela y Cuba. El segundo sacó militarmente a Maduro y tiene en la mira a Cuba. El primero subió los impuestos. El segundo los bajó. El primero quiso limitar la explotación petrolera, el segundo gritó “Drill baby drill” (Perfora, niño, perfora), y muchos etcéteras más.  

El lector habrá que hacerse su propio juicio sobre qué partido está más cerca de sus convicciones y, sobre todo, cuál es el que más conviene al mundo, y a su propio país, en estos tiempos tan borrascosos. Aunque si no es gringo poco podrá hacer al respecto, excepto orar.  

El autor es sociólogo. Fue ministro de Educación de Nicaragua.  

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