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La ciudadana Tishery Elizabeth Hernández Hodgson, de 33 años, denunció a través de redes sociales que pudo convertirse este 2026 en la segunda muerte materna del municipio de Bluefields, en el Caribe Sur de Nicaragua.
La mujer inicialmente contactó al doctor José Antonio Delgado, que divulgó los videos en los que Hernández Hodgson relata lo que sufrió, denunciando un mal diagnóstico y falta de seguimiento ginecológico y obstétrico de los médicos de la Clínica Médica Previsional María Josefina González Rivas del Ministerio de Salud (Minsa) en Bluefields causó que casi perdiera la vida.
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Hernández Hodgson asistió a la clínica el 5 de enero pasado, tres días después de enterarse que estaba embarazada. El 7 de enero le realizaron el primer ultrasonido en el que le explicaron que apenas se estaba formando el saco gestacional y la citaron para valoración en dos semanas, el 18 de enero.
Previo a la cita la mujer tuvo leve sangrado y le dijeron que tenía un embarazo de riesgo, la enviaron de reposo y luego tuvo que asistir a la cita que ya tenía programada.
En esa primera visita fue valorada y le diagnosticaron un embarazo intrauterino de cinco semanas, cistitis, y la citaron en otras dos semanas. Hasta ese momento nunca se le informó de tener, además del embarazo en el útero, otro embrión alojado en la trompa uterina izquierda.
Aborto incompleto sin seguimiento
La mujer explicó que a esa segunda cita —programada también para dos semanas después— ya no pudo llegar. El 30 de enero tuvo dolores en el vientre, malestar general, y asistió a realizarse un ultrasonido privado en el que le indicaron que era “negativo a embrión intra o extrauterino” y que había restos ovulares intrauterinos a descartar.
La mujer ingresó ese mismo día de emergencia en la Clínica de Medicina Previsional Ernesto Sequeira Blanco de Bluefields con un diagnóstico de aborto incompleto, le practicaron el legrado intrauterino y horas después, el 31 de enero, le dieron de alta.
Hernández Hodgson señala que pese al procedimiento que se le realizó, no fue dejada en observación, ni se le practicó otro ultrasonido o revisión para cerciorarse de que no quedaran restos de su embarazo.
Cirugía por embarazo ectópico no detectado
La mujer se fue a casa a intentar asimilar su pérdida mientras soportaba dolores en el costado izquierdo de su vientre, náuseas y mareos. Dos semanas después, el 19 de febrero, acudió nuevamente a emergencias, esta vez a la Clínica Médica Previsional María Josefina González Rivas, indicando dolor abdominal intenso, pero no fue dejada en observación y tampoco revisada aunque se conocía en su expediente el procedimiento que se le practicó en enero.
El 20 de febrero, Hernández Hodgson pese a que había sido enviada a casa continuaba con dolor intenso y malestar general, sufrió un desmayo y fue llevada nuevamente a emergencias de la misma Clínica Médica Previsional María Josefina González Rivas.
“En menos de ocho horas llegué casi muerta”, denunció Hernández Hodgson.
Según datos de la nota operatoria y lo que cuenta Tishery Elizabeth al doctor Delgado, perdió 2 litros de sangre, sufrió un paro cardíaco y tenía un embarazo ectópico, alojado en su trompa uterina izquierda, que ni siquiera fue detectado cuando le hicieron su primer ultrasonido del embarazo que perdió y que se había alojado en el útero.
La mujer fue sometida a una cirugía de emergencia en la que le quitaron la trompa uterina izquierda, lugar donde se alojó el embrión.
El doctor José Antonio Delgado, especialista en Ginecología y máster en Salud Pública, explicó que esta paciente, por lo que relata en los videos que le compartió, sumado a los epicrisis con los que cuenta, «tuvo un embarazo intrauterino, cursó con un aborto incompleto y le hicieron un legrado, y siguió con síntomas porque ya estaba embarazada de otro embrión en la trompa uterina izquierda».
«A ella se hizo un ultrasonido en el hospital; no tiene el reporte porque ese se lo queda el hospital, pero en ese ultrasonido debieron diagnosticarle el embarazo intrauterino y el de la trompa. Sin embargo, no tenemos el ultrasonido y, evidentemente, no lo diagnosticaron», añadió.
Cuestionan al Minsa sobre muerte materna no reportada
La paciente Hernández Hodgson relató que cuando fue trasladada de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) a una sala común, en la que permanecía aún con catéter y dreno, personal médico ingresó a su habitación y pidió salir a los otros pacientes y a sus familiares.
En ese momento, asegura que reclamó que durante su embarazo había acudido a consultas y que, de haber existido el seguimiento adecuado, se habría evitado la emergencia que casi le cuesta la vida.

“Yo hubiera sido la segunda muerte materna aquí en Bluefields por negligencia de los médicos”, afirmó, aunque no dio mayor detalle de ese primer caso de muerte materna al que hizo referencia que conocen pobladores de Bluefields y que el Minsa calla.
Hernández señala particularmente la doctora que la atendió, a quien acusa de no haber seguido el protocolo médico de seguimiento tras el legrado.
A su juicio, toda mujer que se somete a un legrado debería tener derecho a revisiones posteriores para confirmar que no quedaron restos del embrión.
«Mal manejo» de médicos tratantes
El doctor Delgado explicó a la paciente «de rutina se le debió mandar —que no se hace— pruebas de gonadotropina coriónica, que es una hormona que se incrementa en el embarazo y que disminuye después del embarazo. Entonces, si la señora tuvo un aborto y le hicieron legrado, esa hormona tuvo que haber bajado. Entonces, a ella se le tuvo que haber hecho una prueba el día que llegó, otra a la semana y otra a los 15 días, para determinar que la hormona estaba bajando y que, efectivamente, no había restos del aborto».
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Apuntó que si esa prueba se hubiese hecho, probablemente, los médicos se habrían dado cuenta de «que estaba elevada y se hubiera cuestionado el porqué; se hubiera dado seguimiento a la paciente y encontrar el embarazo ectópico antes que la trompa estuviera a punto de reventar. Eso se debía hacer, cristianamente hablando, pero no se hace».
También afirmó que otro procedimiento que se pudo implementar es “hacer un ultrasonido de control a la semana para verificar que no hay restos… pero no se hizo. El embarazo en la trompa siguió creciendo, casi se le revienta la trompa y, por suerte, la señora no se murió”.
“Evidentemente, fue un mal manejo. No se hizo control de gonadotropina coriónica después del legrado, no se realizó ultrasonido de control ni se examinó a la paciente; por eso la paciente se queja. Y lo peor fue no establecer la relación médico-paciente a través del consentimiento informado, porque en Nicaragua eso no existe: se ha vendido como un papel en el que se exonera al médico de las complicaciones que pueda tener el paciente”, concluyó el galeno.