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Las muertes maternas, pese a que han disminuido en los últimos cinco años, según el Ministerio de Salud (Minsa), siguen ocurriendo por las mismas causas.
Según el Mapa de Mortalidad Materna de Nicaragua del Minsa, entre 2020 y 2024 se registraron en el país un total de 148 muertes maternas, de las cuales 81 fueron por “hemorragia del embarazo, parto y puerperio”.
Los datos mencionan que 110 de las muertes en unidades de salud y 38 en domicilios.
Otras 33 embarazadas perecieron en ese mismo período a causa de “enfermedad hipertensiva del embarazo”; y 15 por “ruptura del útero durante el trabajo de parto, acretismo placentario e inversión del útero postparto”.
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El año en el que se registró más muertes maternas fue 2020, durante la pandemia del Covid-19, con 45 decesos registrados. Sin embargo, la mayoría de las mujeres que perecieron ese año, 25 en total, fueron por hemorragias del embarazo en parto y puerperio.
En 2020, en el contexto de la pandemia, solo se reportaron 6 muertes maternas por “causas obstétricas indirectas”, es decir, relacionadas a “enfermedades existentes desde antes del embarazo o de una enfermedad que evolucionó durante el mismo”.
Silencian muertes maternas
El doctor José Antonio Delgado, máster en Salud Pública, explicó que en ese año de pandemia, a través de colegas del Hospital Alemán Nicaragüense conoció de dos muertes maternas de mujeres originarias de Managua, en las que los familiares fueron silenciados para que no denunciaran la mala ejecución de protocolos en dichas atenciones.
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“Una de las mujeres embarazadas estuvo siete días en el Hospital Alemán. El diagnóstico era placenta previa, es decir, la placenta en su inserción baja y puede sangrar. Ahí la tuvieron una semana y no la operaron en cuanto llegó porque tenían miedo. Pero un día empezó a sangrar, tuvieron que operar y se murió”, detalló el galeno.
Además, indicó que el otro caso de muerte materna —registrado ese mismo año en el Alemán— fue el de otra capitalina, que tras dar a luz en su vivienda llegó a ese centro hospitalario ya complicada y también pereció.
En ambos casos, según Delgado, las autoridades de Salud ofrecieron asistencia —cobertura de los servicios funerarios e incluso “casas solidarias”— que tenía como trasfondo silenciar las muertes, en las que se aplicaron mal los protocolos de atención y no se les explicó dichas situaciones a las familias de esas víctimas.
El experto en Salud Pública destacó que, aunque públicamente se refiera que las muertes maternas han disminuido anualmente en los últimos años, los datos del Minsa “no son creíbles”, ya que este “jamás va a dar los datos reales de muertes maternas; por eso siempre se van a ver disminuidas, al igual que disminuyó las del Covid-19”.
Además, resaltó que el mismo Mapa de Mortalidad Materna muestra que las muertes de las mujeres embarazadas, que antes morían por no poder llegar a las unidades de salud, ahora se han desplazado a los centros de atención, porque “ahora las mujeres mueren en los hospitales”.

“En los últimos cinco años, las principales causas de muertes maternas fueron sangrados posparto. Es decir, las mujeres mueren más por partos normales que por cesáreas. ¿Cómo es posible que la principal causa de muerte materna sea por sangrados posparto (…) En estos casos deben procesar a toda la cadena de atención del paciente. Existen las faltas del debido proceso, incumplimiento de la norma (…) porque negligencia no hay en Nicaragua, lo que hay es que los protocolos no se cumplen, hay muchos pacientes, pocos médicos”, apuntó el especialista.
Las pacientes embarazadas que llegan a los hospitales públicos, a juicio del máster en Salud Pública, también muriendo porque “hay sobrecarga en el trabajo, los casos no logran verlos a tiempo, algunas veces llegan complicados y ya no se puede hacer nada”.
Familias han denunciado «negligencia» en hospitales públicos
En 2023, el caso de Leanny Yasmina López Santiago, de 20 años de edad, de la etnia Ulwa y originaria de la comunidad Karawala, del Desembocadura de Río Grande, en el Caribe Sur de Nicaragua, estremeció al país. La joven falleció por «shock hemorrágico» —el 17 de noviembre de 2023— en el Hospital Regional Escuela Ernesto Sequeira Blanco, de Bluefields, luego de dar a luz a su hijo.

La familia de López Santiago, en entrevista con LA PRENSA, señaló la muerte como “negligencia médica”, afirmando que Leanny Yasmina fue obligada en reiteradas ocasiones a intentar dar a luz de forma vaginal, pese a que su cuerpo mostraba que necesitaba otro procedimiento, pues presentaba problemas de presión arterial, no tenía dolores, pese a que los médicos intentaron inducirlos durante cuatro días consecutivos con pastillas que le ponían en su vagina, y presentaba sangrados abundantes.
El Minsa, frente a dichos señalamientos públicos, no emitió un pronunciamiento oficial sobre la atención que brindaron a la joven o pruebas que comprobaran que habían cumplido todos los protocolos de atención en ese caso.
OMS: Hemorragias en parto y posparto pueden prevenirse
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023, al divulgar una “Hoja de ruta para luchar contra la hemorragia posparto”, indicó que dicha causa de muerte afecta a millones de mujeres cada año y es la principal causa de muerte materna a nivel mundial.
Ese año indicó que dicha complicación, “pese a poder prevenirse y tratarse», provoca alrededor de 70 mil muertes cada año”.
Además, explicó que entre los factores de riesgo para que una mujer embarazada perezca a causa de hemorragias en el parto o posparto se incluyen “anemia, anomalías placentarias y otras complicaciones, entre esas infecciones y preeclampsia”.
“Muchos de los factores de riesgo pueden gestionarse si se dispone de atención prenatal de calidad, en particular acceso a ecografías, junto con un seguimiento eficaz en las horas posteriores al parto. Es necesario detectar las hemorragias en sus inicios y tratarlas muy rápidamente. Sin embargo, con demasiada frecuencia los establecimientos de salud no cuentan con los trabajadores de la salud ni los recursos necesarios, en particular productos básicos esenciales como oxitocina, ácido tranexámico o sangre para transfusiones”, aseguró la OMS.