Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Una a una las esculturas y las placas de los grandes periodistas de la historia de Nicaragua fueron desmontadas de su base por trabajadores de la Alcaldía de Managua. Demolieron la rotonda de El Periodista, donde se encontraba la obra pública que honraba a la profesión, en aras de construir el puente a desnivel en el tramo III, de la Pista Héroes de la Insurrección.
Los obreros sacan los tornillos de sendas láminas metálicas. Estos sujetan las estatuas de hierro y una grúa levanta la primera de ellas. Un caballero sobre un asno, que representa al periodista de origen alemán, Enrique E. Gottel, que distribuía así el semanario “El Porvenir de Nicaragua” en las comunidades rurales. Gottel fundó ese semanario en 1865, en Rivas, al sur del país.
Atraído por la fiebre del oro, en aquella época, Gottel partió de Alemania hacia EE. UU. En la ruta estaba Nicaragua, pero algo lo detuvo en Río San Juan, donde comenzó a trabajar, y luego inició su carrera como periodista. Después, en 1885, se trasladó a Managua, donde su periódico atrajo al redactor italiano Fabio Carnevalini (1829-1896).

Carnevalini se convertiría en el director de «El Porvenir de Nicaragua», cuando Gottel murió. Ambos están entre los homenajeados, así como el más prolífico gacetillero de la historia del periodismo nacional, Enrique Guzmán. No tenía pelos en la lengua, y era de malas pulgas, según la descripción que el periodista alemán hizo de él. «Una persona inteligente, generosa y buen camarada”. Y añadió que “fue un extranjero que le hizo bien a Nicaragua”.
Los obreros de la municipalidad, controlada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quitaron el soporte de la delgada figura de Carnevalini. Estos grandes periodistas fueron precursores de la modernización del periodismo. Ya no extraña nada en la Nicaragua actual, en que la prensa independiente ha sido perseguida hasta su desaparición del territorio nacional por una dictadura alérgica a la crítica y a la rendición de cuentas.
Mientras desaparecen el monumento, y no se sabe si los volverán a instalar o dónde, más de 309 periodistas se encuentran en el exilio, según la Fundación por La Libertad de Expresión y Democracia (FLED). Eso incluye redacciones enteras, víctimas de la persecución estatal contra la libertad de pensamiento.
Puede interesarle: FLED denuncia la represión de Ortega: 309 periodistas se han ido al exilio desde 2018
Las placas de reconocimiento a 26 periodistas
Este monumento al periodismo fue inaugurado por Herty Lewites, alcalde de Managua entre 2001 y 2005, primero aliado y en la última etapa de su vida crítico de Daniel Ortega. La muerte de Lewites en junio de 2006, mientras era candidato presidencial del Movimiento Renovador Sandinista y enfrentaba a Ortega, no quedó del todo clara.
En el monumento había 26 placas de reconocimiento a periodistas destacados de la historia. El desmantelamiento, hecho por las autoridades, es el más importante realizado a una obra pública de este tipo. En el barrio El Riguero también en Managua, como se recordará, hay una placa a Bill Stewart, asesinado el 20 de junio de 1979 por la Guardia de Somoza.
La Alcaldía de Managua comunicó que resguardará las esculturas, pero no dijo dónde serán reinstaladas, así como las placas de los periodistas destacados a lo largo de la historia contemporánea. Las planchas estaban incrustadas en un muro a baja altura que circunda los monumentos, y que fue destruida para despejar por completo la rotonda.
Las esculturas en hierro en homenaje a Gottel y Carnavalini fueron creadas por el escultor de Nindirí, Noel Flores. El maestro estudió en la Escuela de Bellas Artes de Nicaragua, entre 1952 y 1958, e inmediatamente en la Academia de Bellas Artes de Florencia, Italia, durante cuatro años.
Aunque Lewites inauguró toda esta obra pública, la idea fue iniciativa de la desaparecida Fundación Periodismo y Cultura William Ramírez, a fin de rescatar el recuerdo de periodistas destacados, muchos de ellos ignorados durante largo tiempo. Entre ellos estaban William Ramírez Solórzano, Alberto Mora Olivares (AMO), Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Gustavo A. Montalván, Ofelia Morales Gutiérrez, José Francisco “Chepe Chico” Borgen Marín.
También se destacaba a Rigoberto Cabezas Figueroa, Anselmo Hilario Rivas, Juan Ramón Avilés, Gabry Rivas, Salomón (Chilo) Barahona, Leonardo Lacayo Ocampo, Manolo Cuadra Vega, Hernán Robleto Huete, Adán Selva, Celio Humberto Barreto y Pedro Rafael Gutiérrez.

Las últimas chapas insertadas en el muro de la rotonda corresponden a José Constantino González, César Vivas Rojas, Francisco Espinoza Rodríguez, Guillermo E. Arce, Manuel Díaz y Sotelo y Octavio García Quintero.
Hace algunos años la dictadura envió con flores a este lugar a dos de sus comunicadores, y en tal ocasión adelantó que realizaría acciones –no especificadas– en reconocimiento a periodistas. Eso nunca se concretó y más bien han perseguido al periodismo independiente.
El monumento hecho por Glen Small
El monumento a los periodistas, hoy demolido, fue creado por el arquitecto estadounidense Glen Small por iniciativa de Lewites. Es una obra abstracta que consiste en seis lunas crecientes que ascienden a unos diez metros, cuyo significado depende de la imaginación de cada quién. Algunos interpretaban como lenguas o voces que se elevan a fin de estar informando de manera permanente.

Small diseñó también la Concha Acústica para conciertos y otros eventos culturales. La demolieron en 2014, luego que el operador político de la dictadura, Fidel Moreno, declaró que tenía fallas estructurales. Estas palabras se volvieron un sinsentido, cuando la demolición tardó más de lo previsto, por lo bien que estaba construida.
El revanchismo de los Ortega Murillo pudo más que la calidad de la Concha Acústica y el prestigio de su arquitecto. Small fue uno de los fundadores del Instituto de Arquitectura del Sur de California (SCI-Arc). Gran parte de su carrera la ha dedicado a concebir proyectos para mitigar los daños ambientales que la humanidad ha causado a la Tierra.
Simultáneamente, la dictadura actual demolió el Faro de la Libertad, construido durante la administración de Violeta Chamorro 1990 – 1997 como un símbolo del fin de la guerra civil con la Contra. Siete años antes, el régimen orteguista se estrenó en destruir obras de otros gobiernos, cuando mandó a demoler la fuente luminosa instalada en la plaza de la república durante el mandato de Arnoldo Alemán 1997 – 2002. En lo que sí han sido prolíficos es en llenar con sus imágenes los grandes rótulos en Managua en un evidente culto a la personalidad. Eso sin mencionar los árboles de metal que son el símbolo de poder de Rosario Murillo.