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El nicaragüense William Antonio Hernández Navarro, de 38 años, resultó herido de bala la mañana de este pasado viernes 21 de febrero, luego de enfrentarse con armas de fuego contra oficiales de la Policía de Guatemala que le daban persecución por el robo de dos celulares y otros objetos valorados en 3 mil 392 dólares.
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La Policía Nacional Civil de Guatemala informó que el nicaragüense fue denunciado en horas de la maña por su supuesta víctima, que lo acusó de robarle dos teléfonos celulares iPhone 16 y 17 Pro Max, así como un reloj Apple Watch, valorados en 26 mil quetzales, que equivalen a 124 mil 876 córdobas.
Búsqueda por GPS
Las autoridades empezaron a buscar al nicaragüense a través del GPS de los celulares móviles, hasta que fue localizado. La patrulla de la Policía le dieron persecución cuando el presunto delincuente se daba a la fuga a bordo de una motocicleta y acompañado de otro sujeto, de identidad aún desconocida.

Uno de ambos, se percató de la persecución policial, desenfundó su arma y empezó a hacer disparos contra los oficiales, quienes respondieron de la misma manera. Durante el intercambio de balazos, el nicaragüense resultó herido en una de sus piernas y fue capturado de inmediato. Su compinche logró huir del lugar.
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Las autoridades procedieron a revisar la motocicleta y se encontraron con los celulares y el reloj que, este había robado. Los objetos los llevaba ocultos en un compartimiento del tanque de gasolina.
El nicaragüense permanece detenido y se espera que en los próximo días sea presentado ante un juez que determine su situación legal y penal en el país centroamericano.
Estado de sitio
La detención del nicaragüense ocurre a casi un mes de que el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo de León, decretara un estado de sitio por 30 días, luego de registrarse una ola de violencia causada por presuntos pandilleros que asesinaron a ocho policías, tras varios motines en las cárceles del país.

Según el mandatario, el asesinato de los policías se registró como represalia después de que las autoridades retomaron el control de tres cárceles, un día después de los motines protagonizados por parte de reos.
Con esta medida, las autoridades policiales pueden arrestar y detener a cualquier persona sin necesidad de una orden judicial.