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Después de casi 17 años de incertidumbre y dolor, la familia de un migrante nicaragüense originario de Ranchería, en el departamento de Chinandega, recibió una noticia que parecía imposible: su ser querido, a quien daban por muerto, estaría vivo y hospitalizado en El Salvador.
“Mi familia y yo hemos estado viajando desde ayer a un hospital de acá del distrito de San Salvador Sur llamado Hospital Saldaña, ubicado en Planes de Renderos. El día de hoy nos encontramos a una persona de nacionalidad nicaragüense que está detenida en nuestro país desde el año 2009. Nos comentó que iba camino a Estados Unidos cuando fue detenido en El Salvador”, señalaba el post.
La publicación detallaba que Elvin David Ochoa Pérez tiene entre 40 y 50 años, informó ser hijo de Eyder Elizabeth Pérez Rodríguez y de Carlos Loáisiga, originario de la comarca Ranchería, calle al Volcán San Cristóbal, en Chinandega. Solicitaba ayuda para contactar a su familia, con la que perdió comunicación desde que salió de Nicaragua.
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El mensaje añadía que actualmente se encuentra ingresado en el Hospital Nacional Saldaña, aunque permanece bajo custodia en el Penal de Quezaltepeque, en el distrito de Quezaltepeque, municipio de La Libertad Norte. “Él pide que su familia sepa que está vivo, que está acá y si lo pueden visitar o contactar”, concluía la publicación.
La noticia se propagó rápidamente en la comunidad de Ranchería. Los datos eran tan precisos que tres hermanos del desaparecido, todos no videntes, supieron de inmediato que se trataba de él.
Manuel Loásiga, de 33 años, uno de sus hermanos, viajó solo hacia El Salvador apenas horas después de conocer la información. En entrevista a medios locales relató el contexto en que su hermano abandonó Nicaragua siendo apenas un adolescente.
“El tenía 17 años, iba rumbo a Estados Unidos o a cualquier lugar que no fuera Nicaragua”, explicó.
Manuel recuerda con dolor los años de incertidumbre vividos por su madre, quien falleció hace 10 años. “Mi mamá viajó a El Salvador con la esperanza de hallarlo pero no pudo. Después de eso lloraba todos los 24 y 31 de diciembre porque no sabía dónde podía estar su hijo, si tendría qué cenar. Él llamaba a un teléfono público en Ranchería, toda la gente iba a recibir llamadas, hasta que dejó de comunicarse, fue como si se lo hubiera tragado la tierra”, relata Manuel.
El viaje a El Salvador no ha sido sencillo. Manuel reconoce las limitaciones económicas y legales que enfrentan como extranjeros.
“No tenemos dinero para este tipo de gestión, yo he dejado de trabajar para poder hacer esto, necesito recursos para un acompañamiento o una investigación correcta de su estatus legal y su condición física”, afirmó.
También dejó claro que el objetivo principal es que su hermano pueda regresar a Nicaragua, aunque respetando la ley.
“La meta es que él pueda regresar a su país. Pero nunca vamos a querer excusar que, si él le causó algún daño a la sociedad salvadoreña, que pague por su delito en caso que hubiese hecho algo. Por eso queremos llegar al fondo de cómo está su estatus legal”, dijo Loáisiga.
Pese a todo, la esperanza ha renacido en la familia. “La persona que creíamos que ya había muerto está vivo. Está recluido, sí, pero aún con vida, y estoy seguro que con un ánimo de arrepentimiento”, expresó conmovido.

«Necesitamos ayuda»
En Ranchería, medios locales también conversaron con Katherin Loáisiga, otra de sus hermanas. Ella era una niña cuando su hermano desapareció, pero no olvida el sufrimiento de su madre.
“Somos tres hermanos no videntes, mi mamá ya no está viva. A mí me encantaría que el gobierno salvadoreño se pusiera la mano en la conciencia y nos brindara la información necesaria para saber cuál es el estado en que él se encuentra, ya sea de salud y también el estado legal que tiene. Si pudieran hacer una extradición fuera bueno”, dijo.
Añadió que requieren apoyo económico para realizar todas las gestiones necesarias, «como personas no videntes no podemos andar solos en una gestión así, menos en otro país. Necesitaríamos alguien que nos acompañe y nos brinde ese apoyo”, manifestó.
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Para apoyar a esta familia usted puede contactarse directamente con Manuel Loáisiga al teléfono celular +505 5731 2265. Para apoyarlos económicamente ellos han dispuesto el número de cuenta Banpro córdobas 10020500296210, también a nombre de Manuel Loáisiga. O a la cuenta BAC, en dólares, 368673257, a nombre de Carlos Loáisiga.