Jalapa, Nicaragua. 10-ARCHIVO/Mayo-2022. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.

Jalapa, Nicaragua. 10-ARCHIVO/Mayo-2022. Oscar Navarrete/ LA PRENSA.

“El sueño americano no es para todos”: nicaragüense en EE. UU. se arrepiente de haber migrado

Antonio Flores salió de León con la meta de comprar una casa para su madre y su hija, pero en Estados Unidos se encontró con una realidad distinta

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A Antonio Flores le ha tocado descubrir en carne propia que el “sueño americano no existe”, al menos no para él. Salió de Nicaragua en agosto de 2022 con la idea de trabajar para comprarle una casa a su mamá y a su hija de 5 años. Han pasado tres años y ha habido ocasiones que desde Nicaragua le han tenido que enviar dinero para sobrevivir. “Eso del sueño americano no es para todos”, dice.  

Flores vivía en un barrio de León cuando decidió irse de forma irregular a Estados Unidos. Quería mejorar la vida de su madre y su hija. Hasta ahora no lo ha logrado.  

Vive en Nueva Orleans y trabaja como bartender en un local. Viendo su migración en retrospectiva piensa que vivió un peligro que no vale la pena. “No vale la pena cruzar ese peligro, al menos para mí no valió la pena”, dice Flores. “Si a mí me hubiesen advertido que me esperaba todo este estrés, esta vida y que no todo es como lo pintan, yo mejor me quedaba en Nicaragua comiendo frijoles y con mi trabajito, no me hubiese ni arriesgado en ese trayecto tan cansado y peligroso ni estuviera aquí siendo nadie”, agrega.  

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Flores cruzó por Honduras, Guatemala y México. En México estuvo varado unos días en Reynosa, Tamaulipas. «Ahí me atrasé como tres días porque el río (río Bravo) estaba crecido”, cuenta. La travesía le tomó casi 20 días y le costó poco más de 6,000 dólares que logró a través de préstamos.

“No veo ninguna diferencia entre mi vida en Nicaragua y aquí” 

En Nicaragua, Flores trabajaba como operador de maquinaria en la empresa aceitera de León, Yazaki. No tenía lujos, confiesa, pero ahora que está lejos dice que prefiere esa vida. “Vivía como dicen los nicas, a coyol quebrado, coyol comido en Nicaragua, pero no veo ninguna diferencia entre mi vida en Nicaragua y aquí. Aquí voy ganando y voy gastando, que si la renta, que si la comida, que si el agua, que si las facturas, que los gastos de mi hija y las demás responsabilidades de uno. Aquí no se da uno la gran vida”, cuenta el nicaragüense, quien vive solo en un pequeño departamento en Nueva Orleans. 

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Incluso, Flores siente que vive peor. ”Allá uno no tiene riales, pero está en su casa, en su país si no hay nada come frijolitos parados al menos. Aquí sin dinero no sos nadie, no es tu casa, no es tu país, no es tu gente, nada aquí se siente como tuyo. Muchos de los que venimos aquí vivimos cansados, estresados, sin riales. La gente piensa que estar aquí significa que ahí nomás sos de riales y de buena vida”, afirma Flores.  

Remesas de su madre 

El pasado diciembre el gobierno de Donald Trump inició un operativo llamado “Catahoula Crunch” en Nueva Orleans y aunque Flores cuenta con permiso laboral y un caso pendiente de asilo, estuvo más de un mes sin trabajar. “Dejé de trabajar desde finales de noviembre porque ICE empezó a dar sus rondas por los bares, porque trabajamos varios latinos en los bares de aquí, cerraron por unas semanas, pero cuando abrieron ya no quise salir porque aquí la cosa estuvo fea”, cuenta el leonés. 

Debido a que no salió a trabajar, Flores se quedó sin dinero y recurrió a su madre, una maestra jubilada quien le envió su pago del INSS para que su hijo subsistiera en Estados Unidos. “Mis amigos me prestaron para resolver algunos gastos y mi pobre madre se quedó sin comer y de lo que le dieron en el seguro como jubilada me lo mandó a mí para que yo terminara de ajustar con mi comida”, cuenta Flores con la voz entrecortada.  

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A pesar de que Flores siente que el sueño americano no es lo suyo y desea estar en su casa en León, dice que no volverá a Nicaragua hasta que cumpla su meta. “Yo a mi madre y a mi hija les prometí una casa y se las voy a dar, por eso es que no me regreso aún, porque hasta no dárselas no me detengo, aunque me sienta mal viviendo aquí y aunque no me quede ni un dólar en la bolsa”, asegura.

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COMENTARIOS

  1. Hace 4 meses

    Su caso de asilo no prosperará. El mismo se puso la soga al cuello al afirmar que ingresó ilegalmente y que en Nicaragua vivía sin reales pero feliz porque tenía su trabajito. Él afirma que el objetivo de irse a los EE.UU. fue puramente económico, ahorrar dinero para invertirlo en una casa en Nicaragua, no en los EE.UU. Bueno, listo, él es sujeto a deportación. Ortega no lo persigue.

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