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Cuando no son terremotos, son lluvias incontrolables, descarrilamiento de ferrocarriles, ataques a la Iglesia católica, suspensión de la libertad de expresión, de conciencia, guerras interminables en varias partes del mundo, dictaduras violentas, debilitamiento de la democracia y otros eventos que provocan caos y desesperanza en el mundo.
Comencemos por los ataques a la democracia, que provienen de países que no respetan los derechos humanos, tanto en América, como en África, en Asia y en menor medida en Oceanía. Podemos mencionar los regímenes autocráticos, encabezando la lista China y Rusia, acompañada por Corea del Norte, y en América después de la extracción de Maduro y su esposa de Venezuela, ya van quedando menos, solo Cuba que también está en situación seriamente deteriorada después de 60 y tantos años del régimen castrista, y que parece ser que quiere negociar el camino a una transición pacífica, pues sabe que EE. UU. tiene en Trump y Marco Rubio un gobierno que identificamos como el más poderoso del mundo. En esta lista solo queda Nicaragua calificada como dictadura autoritaria.
En Oriente Medio, la situación tampoco es halagüeña, ya que el régimen de los ayatolas es el más agresivo de esa zona caliente, proveedor de armas a otros regímenes como Rusia, y los remanentes de Hezbolá y Hamás en Líbano y de Al Qaeda, para atacar a Israel que es el enemigo directo de dicho régimen, que es en esa zona el único que practica la democracia como sistema político, el régimen Iraní no tiene estabilidad y enfrenta una revuelta de sus propios súbditos que según cálculos de conocedores de esta situación ha matado impunemente a más o menos 10,000 iraníes según la ONG, HRANA, hartos del despotismo que practica su gobierno sometida el país a una grave crisis económica. Su última acción ha sido lanzar un dron contra la flota estadounidense en el mar abierto y que fue destruido por un avión F35, de los del portaviones Abraham Lincoln, y su flotilla de escolta y ataque. Todo esto cuando se anuncian negociaciones entre Irán y EE. UU., sobre todo en lo referente a su programa de construir una bomba nuclear en la que ya ha estado depurando uranio, que no fue totalmente destruido en los ataques conjuntos de Israel y EE. UU. Parece que no recuerda la reciente ofensiva de Israel y EE. UU. que destruyó parte importante de arsenal de uranio enriquecido de su programa nuclear.
Lo importante bajo mi modesto punto de vista, es que Irán está aislado de los otros países de Oriente Medio, como Arabia Saudí, Qatar, Egipto, Marruecos y otras monarquías de la zona. Esto significa que en una conflagración en la que Irán actúe solo podría contar quizás con ayuda rusa, a la que provee de misiles y drones en su guerra de invasión contra Ucrania.
Las matanzas de cristianos en África, especialmente en Nigeria, donde 10 millones de cristianos en una ola de violencia sin precedentes liderada por Boko Haram, que el presidente Trump ha prometido que si las matanzas siguen, él irá con sus fuerzas para atacar a los terroristas islamistas. El secretario de Guerra, Pete Hegset, ha dicho que su departamento está listo y su país está listo para usar su poderío militar para acabar con esas atrocidades. Estas atrocidades no se ven en ningún otro país del mundo. El papa León XIV ha pedido en sus oraciones y su llamado al mundo para detener esos asesinatos. Hay otros países de África, donde también los cristianos son víctimas de todo tipo de violaciones contra los cristianos.
Si seguimos con las guerras, la más importante es la que libra Ucrania contra Rusia, para salvaguardar su integridad territorial y su soberanía mancillada por esa guerra que está produciendo miles de muertes en ambos bandos. Ucrania para poder mantener la guerra cuenta con la ayuda en sus comienzos por EE. UU., que ha reducido sustancialmente su colaboración tanto en armas como en dinero desde la llegada de Trump al poder, quien prometió que acabaría con todas las guerras en el mundo, cosa que no ha cumplido a pesar de su poderío e influencia en todo el mundo como primera potencia mundial. La guerra que sostiene Ucrania ya hubiera terminado si los países de la Unión Europea, Reino Unido y otros y la ayuda de la OTAN, que siguen apoyándole con suministro de armas de avanzada tecnología y la ayuda económica que le proporcionan se hubiese terminado. Pero estos países incluso acaban de tomar la decisión de hacerle un préstamo de 90 mil millones, de los fondos congelados a Rusia bajo las sanciones impuestas a distintos niveles, tanto por EE. UU., como por la UE para su restructuración. Ojalá este apoyo no decaiga para que el gobierno de Zelenski siga luchando al lado de ese valiente y noble pueblo.
Por otro lado la cuestión en Indo-Pacífico se sigue sosteniendo de las garras de la China, la otra gran potencia, que tiene el contencioso de Taiwan conocida como república democrática y que China continental quiere volverla a su dominio y a tal efecto mantiene un cerco permanente en frecuentes maniobras militares en el estrecho de Taiwán, pero sabe que tiene el poderoso aliado norteamericano como su gran apoyo y que tocar a Taiwán podría desatar una guerra mundial de incalculables consecuencias y que mejor es dedicarse a sus negocios que la mantienen como la otra nación económicamente poderosa.
Con este breve repaso a la situación de la violencia guerrerista en los países mencionados quiero significar que nuestro mundo después de dos guerras mundiales, hace 80 años la última, en la que ha vivido el mundo en una relativa calma, parece por lo que hemos visto cualquiera de los conflictos que están vivos puede desatar una III Guerra Mundial que podría terminar con el mundo tal como lo conocemos hoy.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense, radicado en España