El exvicepresidente Jaime Morales Carazo recibirá la Medalla de Reconciliación y Paz Miguel Obando Bravo. Foto tomada de medios oficialistas.

El exvicepresidente Jaime Morales Carazo recibirá la Medalla de Reconciliación y Paz Miguel Obando Bravo. Foto tomada de medios oficialistas.

Jaime Morales Carazo será dos veces condecorado por quienes robaron su casa

Murillo anuncia que le impondrán la primera medalla en honor a Obando y también le entregarán la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío

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La primera medalla de la «Reconciliación y la Paz Cardenal Miguel», creada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en honor a su antiguo aliado político, el fallecido arzobispo de Managua Miguel Obando y Bravo, será entregada por primera vez el 9 de febrero a Jaime Morales Carazo, de 89 años, informaron fuentes oficiales.

En 2007, Morales Carazo se convirtió en vicepresidente de Ortega, a pesar de su trayectoria como opositor: exmiembro del equipo negociador de la Contra en las negociaciones de paz de Sapoá en 1988; cercano al expresidente Arnoldo Alemán (fue su padrino de bodas), y víctima de un simbólico robo: su residencia en el Reparto El Carmen en Managua se la apropiaron los Ortega Murillo.

Según la dictadora, la distinción reconoce los méritos de su aliado «como magnífico ejemplo de la cultura de reconciliación y paz del pueblo y el Estado nicaragüense”, expresó. La condecoración fue creada en el marco de la jornada de los homenajes del Estado al religioso que falleció en 2018, y hubiese cumplido 100 años este 2 de febrero.

Además de la distinción recién creada, el Estado le dará a Morales Carazo la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío por sus “múltiples aportes a la historia, a la cultura, a la conservación de objetos que representan las vivencias a lo largo de los años del pueblo nicaragüense”, añadió Murillo.

Ambas condecoraciones serán recibidas por su esposa Amparo Vásquez, sin que se conozca hasta ahora las razones de la ausencia de Morales Carazo, quien es reconocido por sus críticos como un político sin escrúpulos que se desempeñó como un influyente funcionario de Alemán hasta 2002. Pero, además, Ortega exalta la memoria de un obispo católico aliado, mientras persigue a la Iglesia católica que ha denunciado las violaciones de derechos humanos cometidas contra los nicaragüenses.

Morales y Alemán se volvieron socios de Ortega

Con el paso del tiempo, Morales Carazo terminó convertido en vicepresidente de Ortega, mientras Alemán fue el socio político que hizo posible el retorno al poder del sandinista. En realidad, ambos fueron claves en el pacto político con Ortega en el 2000 que permitió la repartición del Estado entre simpatizantes de uno y otro bando. Ya en el poder, a partir de 2007, el tirano pondría fin poco a poco a ese esquema. Iniciaría uno nuevo con su propia esposa como contraparte. Una dictadura familiar.

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A muchos, sin embargo, la historia de Morales Carazo se les quedó aquel día de 2017 cuando Ortega confesó su robo. “Aquí está Jaime Morales Carazo, un banquero, mi casa es su casa”, dijo públicamente Ortega en junio de ese año, durante una reunión con empresarios en la que después de señalar al liberal y padrino de Arnoldo Alemán, soltó una carcajada junto a los presentes.

La casa y ocho propiedades de Morales Carazo, valoradas en un millón de dólares fueron confiscadas a través del Decreto 3, promulgado el 20 de julio de 1979, y que afectaba originalmente sólo a la familia Somoza, militares y funcionarios, que abandonaron el país a partir de diciembre de 1977.

Desde entonces, Carazo, según el exdiputado Eliseo Núñez, se mantuvo como una figura opositora. Tras retornar a Nicaragua se involucró con el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y la Alianza Liberal. En 1996 fue el jefe de campaña de esas organizaciones, que llevaron a la Presidencia a Arnoldo Alemán.

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Entre 1997 y 2001, Morales Carazo fue asesor personal con rango de ministro de la Presidencia y presidente del Consejo Nacional para el Desarrollo Sostenible (Conades). Después pasó a ser diputado en la Asamblea Nacional.

Núñez: «Buscó protección en Ortega»

En 2006 Morales Carazo se había acercado tanto a Ortega, que resultó ser la fórmula presidencial del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, en las elecciones de ese año.

Daniel Ortega y Jaime Morales Carazo, dueño de la residencia donde viven Ortega y Rosario Murillo, en El Carmen
Daniel Ortega y Jaime Morales Carazo, dueño de la residencia donde viven Ortega y Rosario Murillo, en El Carmen. LA PRENSA/ ARCHIVO

“Don Jaime calculó que su choque frontal con Alemán lo dejaría en tierra de nadie cuando terminara el período de don Enrique (Bolaños) y entonces vio como una oportunidad de protección en la oferta que le hizo Ortega de acompañarlo como su fórmula”, explicó Núñez a LA PRENSA.

A diferencia de figuras como el camaleónico Wilfredo Navarro, quien pasó de las filas del liberalismo a ser férreo defensor del sandinismo para atornillarse en una silla en la Asamblea Nacional, a Morales Carazo “le interesaba protección física y jurídica”, afirma Núñez.

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Aunque en varias ocasiones, Morales Carazo se ha desempeñado como diputado en el Parlamento Centroamericano (Parlacen), se le recuerda por su faceta de vicepresidente de Ortega y también por su complicidad con el régimen. Morales Carazo seguía pidiendo diálogo en 2022, cuando el FSLN se inscribió para las votaciones municipales. Esto lo dijo, a pesar de que horas antes la Policía había capturado al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez.

En 2018, la ciudadanía además fue víctima de la represión del Estado. La vicepresidenta entonces era Murillo, con la que Ortega buscaba instaurar su dinastía familiar. El primer vice de Ortega fue Morales y luego siguió Omar Halleslevens, con lo que el caudillo sandinista afianzó los lazos con los militares. Igual que otras figuras del país, entre ellos el mismo cardenal Obando, Morales Carazo representa una falsa idea de la reconciliación en el discurso oficialista. Mientras los dictadores usan esa palabra, ambos ordenan reprimir, perseguir, encarcelar y obligan al exilio a quienes se atreven a levantar la voz en su contra.

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