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Henrik Johan Ibsen es un poeta y dramaturgo noruego nacido en Skien el 20 de marzo de 1828 y fallecido en Cristianía (Oslo) en 1906, considerado uno de los autores más influyentes de la dramaturgia moderna.
Ibsen es uno de los “raros” comprendidos entre el volumen de actores de Rubén Darío.
En un artículo enviado al diario La Nación de Buenos Aires, Argentina, dedicado al actor italiano Alfredo de Sanctis, del 22 de julio de 1896, el poeta Rubén Darío expone lo siguiente: (…). “Después, los Nordenskjöld del pensamiento descubrieron en las lejanas regiones boreales, seres extraños e inauditos: poetas inmensos, pensadores cósmicos. Entre todos, hallaron uno, en la Noruega; era un hombre fuerte y raro, de cabellos blancos, de sonrisa penosa, de miradas profundas, de obras profundas. ¿Estaba acaso en él el genio ártico? (…) Hoy, es ya anciano; ha nevado mucho sobre él; la gloria le ha aureolado, como una magnificente aurora boreal. Vive allá, lejos, en su tierra de fjords y lluvias y brumas, bajo un cielo de luz caprichosa, y esquiva. (…) Maurice Bigeon, que le ha conocido íntimamente, nos lo pinta: (…) Un hombre, en resumen, de esencia especial, de tipo extraño, que inquieta y subyuga, cuyo igual es inencontrable, un hombre, que no podría olvidar, aunque se viviesen cien años”. (Darío, Rubén: Los Raros).
El drama Casa de muñecas, de Ibsen, publicado en (1879) que (dicho en un paréntesis) me hizo recordar la obra Ocaso, del nicaragüense doctor Santiago Argüello Barreto, presentada en León, Nicaragua en 1906); fue estrenada en el Teatro Real de Copenhague y en el Teatro Nacional de Cristianía. Henrik se convirtió con ella en un abanderado del feminismo, despertando grandes polémicas. Ibsen sin considerarse feminista declararía en una reunión de la Asociación Noruega por los Derechos de la Mujer: “Debo denunciar al honor de haber trabajado conscientemente por los derechos de las mujeres… para mí ha sido una cuestión de derechos humanos”. Su teatro está lleno de personajes con perfiles psicológicos donde impera la crítica social y moral, sirviéndose del realismo para aproximarse al individuo y a la sociedad. Muchos historiadores hablan de un antes y un después de Ibsen para ensalzar la repercusión que tuvo su teatro sobre la literatura occidental de finales del siglo XIX y del siglo XX.
Según opinan algunos analistas ningún otro artista europeo aparte de Richard Wagner tuvo mayor efecto internacionalmente, ni sus obras causaron tanto revuelo en toda Europa llegando estas hasta el otro lado del Océano Atlántico.
Su obra se divide en tres etapas fundamentales. La primera, la romántica donde recoge el folklore noruego retratando lo que él llamaría los defectos del noruego. Aquí se ubica el poema dramático y fantástico Peer Gynt publicado en (1867) y luego llevado al teatro. Peer Gyant es un adolescente, mentiroso pero muy creativo llegando a representar al individuo fantasioso que crea sus propias historias para sobrevivir en una sociedad donde es despreciado y rechazado. A lo largo del argumento Peer Gynt va sufriendo una serie transformaciones hasta llegar a la adultez, ocurridas estas entre el folklor escandinavo. En la segunda etapa, Ibsen se interesa por los problemas sociales del realismo sociocrítico donde cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa. Aquí se ubicaría la mencionada Casa de muñecas y de aquí se desprenderían sus obras de tesis. En ella se destaca la perspectiva individual y la autorrealización de Nora, el personaje principal, quien triunfa sobre los prejuicios sociales, donde el autor vuelve su mirada sobre esta joven considerada una mujer dichosa, poseedora de un hogar convencional, económicamente estable, dos hijos y un marido Helmer profesional pero que vive perturbada por su consciencia y es emocionalmente inestable. Cuando su marido estuvo enfermo ella se vio en la obligación para salvarle la vida de obtener un préstamo mediante el cual falsificó la firma de su padre. Krogstad, el procurador, que le facilitó la suma, la chantajea amenazándola con hacer público el documento falsificado si ésta no presiona al marido para obtener un puesto en el banco donde Helmer trabaja. Al final Nora cansada de vivir en su caparazón lleno de conflictos deja a merced de su marido la decisión esperando que, cuando el marido se enterase de su secreto supiera comprenderla ya que fue por una acción salvadora. Sin embargo, Helmer no actúa de acuerdo con lo esperado, acusándola y disminuyéndola, dictándole nuevas normas para la futura vida en común y sobre la educación de sus hijos. Nora muerta en vida por el amor a su esposo, trasciende y no acepta. La obra concluye bruscamente con la salida de Nora del hogar el cual siente que la oprime, abandonando a sus hijos y al marido para ir en busca de su propio destino y de su autodeterminación para crecer y educarse.
Helmer mató el amor de Nora al igual que Juan Gabriel Borkman, mató la vida del personaje, Ella: “Tú has matado en míi la vida de amor”. (Tomado del drama: Juan Gabriel Borkman).
En esta segunda etapa también se podría ubicar las palabras dichas por Darío en su lecho de muerte al periodista Francisco Huezo anteriormente a su deceso, ocurrido el 6 de febrero de 1916:
“—Acabo de leer a Enrique Ibsen, el viejecito portentoso. ¡Son tan interesantes sus dramas Cuando resucitemos y Juan Gabriel! Tiene frases que condensan mi doloroso destino y que quisiera ver escritas a los pies de mi lecho en el momento de morir”.
—¿Cuáles son las palabras de Ibsen? preguntó el periodista a Darío: “Helas aquí. Son del drama Juan Gabriel: Has matado mi vida para el amor. ¿Lo entiendes? (…) El crimen que no puede borrar el arrepentimiento, el pecado a que la gracia no alcanza… lo comete quien mata una vida para el amor”. (Edelberto Torres, La dramática vida de Rubén Darío).
El drama Casa de muñecas ha sido muy estudiado, creándose muchas polémicas en su entorno y con los años el “noraismo” se convirtió en bandera de lucha de las feministas de comienzos del siglo XX.
La tercera etapa sería la simbolista predominando un sentido metafórico. Aquí se podría ubicar a La Dama del Mar. En esta obra el marido, el doctor Wangel se comporta comprensivo con el trauma de su joven esposa Ellida, quien se siente atrapada en una relación donde ella misma cree que su matrimonio fue creado por conveniencia y no por una decisión de amor. La joven siente amar a otro, una relación que tuvo en el pasado un extraño navegante quien venía del mar del mismo lugar de donde ella era. El mar es un símbolo de libertad, la misma que Ellida siente perdió con su matrimonio. Al dotarle su esposo, un doctor adelantado de su tiempo, la libre elección, ella trasciende tomando la decisión de permanecer en su matrimonio, quedando impoluta ante los prejuicios sociales que hacían de ella sentirse en una relación atrapada. Al recuperar la libertad individual, la joven realiza que no está con el esposo por interés sino por amor y que el otro que vivía en sus pensamientos y recuerdos era nada más que una ilusión que no pasaba más allá de la realidad, sino era como un espejismo que la atormentaba negándole su propia felicidad. Con la ayuda de su propio esposo, Ellida logra salir de esa pesadilla en que vivía obteniendo la dicha verdadera. Este drama fue inspirado de acuerdo con muchos historiadores en las baladas medieval folclóricas danesas, en especial: Agnete and the merman.
Siguiendo el ejemplo de Paul Verlaine, con la creación de: Los poetas malditos (1884), Rubén Darío crea su volumen: Los Raros, compuesto de un grupo de ídolos seleccionados meticulosamente que gustan de una literatura modernísima que, aunque raros también como él, han padecido de miserias y de naufragios violentos. Los Raros fueron publicados por primera vez en 1886 y ampliado en 1905. El grupo de sus “raros” se compuso de seres visionarios, “fuera de lo común”, que, como Ibsen, vinieron a completar el canon literario modernista dentro de un elenco preciso de referentes.
Henrik Ibsen “enorme visionario de la nieve” fue un adelantado de su tiempo al igual que como el mismo Darío se definiera en el primero de sus poemas de Cantos de vida y esperanza: “Muy siglo dieciocho y muy antiguo y muy moderno; audaz y cosmopolita”.
La autora es máster en Literatura Española.