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El talento de Bancy Hernández se desarrolló en un campo polvoso de su natal Río Blanco, Matagalpa. “Jugaba en potrero prácticamente porque era lo que había aquí. A veces hasta se metían las vacas cuando estaban jugando”, relata un vecino de ese pueblo, que no quiere revelar su identidad.
Isaura Treminio, otra pobladora de Río Blanco, también recuerda a Hernández haciendo sus regates con el balón. Ya fuese en el polvo o el lodo porque en esa zona del país llueve mucho. “Desde cipote se unió a la liga de Río Blanco. Siempre ha sido un chavalo sin vicios y que se dedicó a lo suyo”, detalla.
Hernández, de 25 años, salió de aquellos potreros jugando futbol. Después de pasar por la capital y cosechar sus mayores éxitos hasta el momento con el Real Estelí, empacó sus tacos de futbol para seguir jugando en Saprissa, el llamado “Monstruo Morado” de San José, Costa Rica.

Saprissa es uno de los equipos de futbol más importantes de Centroamérica. Es el más ganador de Costa Rica y uno de los más competitivos a nivel internacional. Bancy Hernández se convirtió en uno de sus fichajes estrella para las próximas dos temporadas.
El pasado martes 13 de enero debutó oficialmente con el Monstruo. Entró en el segundo tiempo como una de las variantes por las que el entrenador Vladimir Quezada apostó para darle vuelta a un partido que perdía Saprissa contra Puntarenas por 1-0. Era la primera jornada del 2026 de la liga local costarricense.
El partido concluyó 2-2 y Bancy Hernández fue reconocido como el mejor jugador del partido. Luciendo la camiseta número 7, una de las más codiciadas por los atacantes en todo equipo de futbol, Hernández se mostró habilidoso por la banda izquierda, revulsivo, rápido y con buen control de balón.
De las cosas que más llamaron la atención es que fue el encargado de ejecutar las jugadas a balón parado, como los tiros libres. Esto es algo que no se delega en cualquier jugador, pues debe ser alguien que sus compañeros y entrenador reconozcan como hábil y preciso para colocar el balón en un punto necesario para que la jugada termine en gol.
Los dos goles que anotó Saprissa para rescatar el empate nacieron a partir de dos tiros libres ejecutados por Hernández. El segundo, al minuto 93 del partido, casi termina en gol; el portero de Puntarenas logró atajar el disparo, pero no el remate que terminó marcando Ariel Rodríguez.
Así, Bancy Hernández dio inicio a un nuevo capítulo de la historia del futbol nicaragüense, siendo el primer jugador formado exclusivamente en Nicaragua en jugar para un equipo profesional extranjero. Antes pasaron por Saprissa otros nicaragüenses como Óscar Duarte, Yáder Balladares o Byron Bonilla, pero todos ellos se desarrollaron futbolísticamente en Costa Rica. La llegada de Hernández es un reflejo del crecimiento del futbol pinolero.
Pan y gaseosa
No hay nadie en Río Blanco que no sepa quién es Bancy Hernández, señala Isaura Treminio. En su pueblo lo conocen como “Tiamu”, cuenta un periodista deportivo que solicita anonimato y que conoce de cerca al jugador.
Tanto el periodista como Treminio coinciden en que Hernández no es el típico futbolista ostentoso o presumido. “Él es muy tranquilo y no anda con esas cosas”, señala el reportero. “Es una persona muy sociable. Ese chavalo no conoce la palabra orgullo”, comenta su vecina.
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El otro vecino que también lo conoce indica que Bancy ya tiene tres años llevando juguetes y comida a los niños de Río Blanco para las fechas navideñas. “Él es bien generoso y agradecido con la gente de aquí que lo apoyó en su momento, porque él empezó desde abajo y le fue duro”, comenta.
El futbolista es el cumiche de doña Petronila Hernández, madre de tres hijos que “los crio ella sola prácticamente”, detalla Treminio. Bancy Hernández nació el 27 de junio del 2000 y su madre trabajó buena parte de su vida en el puesto de salud de Río Blanco, por lo cual todo el pueblo la conocía a ella y a sus hijos.
La familia vivía “en una casa bastante humilde. Era de concreto, pero humilde”, describe Treminio. Cuando Hernández comenzó a ganar dinero como futbolista, le ayudaba económicamente a su mamá y le mejoró la vivienda. Él mismo contó a LA PRENSA en 2022 que en sus inicios prácticamente le mandaba el 70 por ciento de su salario a su mamá.
“Ganaba 10,000 córdobas mensuales. Del primer pago le mandé 7,000 a mi mamá para la provisión de la casa y el resto me queda a mí. Ahora gano más y siempre le estoy mandando”, contó entonces cuando daba sus primeras corridas con el balón en la selección nacional de futbol.
La carrera futbolística de Hernández comenzó entre 2018 y 2019, en el equipo de su pueblo, el Río Blanco FC, detalla el periodista deportivo. Para entonces rondaba los 19 años y su habilidad por la banda izquierda llamó la atención de un equipo de primera división, el Club Deportivo Ocotal. Con los norteños debutó en 2020 y el mismo día de su debut marcó su primer gol contra el Real Estelí. Ese día, Hernández no pudo contener el llanto en la cancha.
“A veces pasaba hambre o comía un pan con gaseosa o fresco. Dormía en una oficina y pedía pasta dental porque no tenía”, recordó en 2022 aquel momento. Él nunca le pidió dinero a su mamá porque sabía que no tenía suficiente para darle.
En sus inicios no tenía plata para comprar zapatos, espinilleras o calcetas. Y hasta antes de su debut en Liga Primera, sus compañeros de equipos infantiles eran los que le prestaban para jugar. Otras personas de su pueblo, que lo conocían y confiaban en la calidad del joven, también le regalaban dinero para que cubriera sus gastos. Para aquellos años le decían “el Rayo de Río Blanco”, porque era rápido con el balón y “ahí los dejaba tirados a los chavalos”, recuerda el vecino que lo conoció.

“Tenía que salir a pedir. Algunas personas me decían que fuera a trabajar, pero Isidro Bucardo, Jasser Chavarría, Edwin Monge, Salvador Velázquez, Marlon Flores, Francisco Hurtado, Carlos Altamirano y Elyin Castro me decían que cuando necesitara dinero para zapatos, pasajes, alimentación o lo que fuera para jugar les dijera a ellos. A veces no podían, pero la mayoría del tiempo me dieron una mano y estoy muy agradecido con todos ellos”, relató el jugador en aquel entonces.
Saprissa
Bancy Hernández debutó en la primera división de Nicaragua en 2020 con el Ocotal. Un año después fue fichado por el Walter Ferretti y fue ahí donde destacó lo suficiente para ser convocado a la selección nacional de Nicaragua con la cual debutó en 2022 en un partido contra Belice.
El siguiente año, 2023, los dos equipos más importantes de Nicaragua, Cacique Diriangén y Real Estelí, se disputaron su ficha. Al final, los estelianos le ganaron la partida a los diriambinos y desembolsaron 25,000 dólares por él.
Hernández jugó tres temporadas en el Real Estelí y destacó en los dos torneos de Copa Centroamericana que jugó con los rojiblancos y en los que llegó a la final, aunque ambas las perdió contra el mismo equipo: el Alajuelense.
En 2023, cuando el Real Estelí enfrentó a Saprissa en ronda eliminatoria, Bancy Hernández anotó un golazo desde fuera del área. El balón le quedó rebotando a mediana altura y le pegó un derechazo con la parte externa del pie logrando encajarlo en el fondo de la red.
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El Real Estelí terminó eliminando a Saprissa con Bancy Hernández como uno de sus jugadores destacados. El periodista deportivo señala que “tengo la sospecha” de que fue en ese partido cuando Vladimir Quezada, el entrenador saprisista, se fijó en Hernández y quiso ficharlo para su equipo.
Sin embargo, Hernández debía cumplir su contrato con el Real Estelí antes de salir hacia Saprissa y fue hasta el 30 de diciembre de 2025 que se oficializó la salida del jugador hacia el “Monstruo” de San José.
Con el Real Estelí, Hernández disputó un total de 108 partidos, marcó 34 goles e hizo siete asistencias. Con la Selección de Nicaragua también ha hecho lo propio. Desde su debut, el 29 de enero de 2022 contra Belice, ha disputado 24 partidos y ha hecho 4 goles.
La prensa costarricense ha reconocido que el nicaragüense es un atacante desequilibrante, capaz de jugar por ambas bandas y atacar espacios por dentro entre los centrales rivales. También es un buen rematador desde media distancia y puede definir con potencia dentro del área.
“La exigencia es mucha, el futbol aquí es más creativo y lo más importante es intentar acoplarme de la mejor manera y esperar que todo salga bien”, señaló Hernández ante medios de comunicación costarricenses cuando fue presentado por Saprissa. “Sabemos lo que significa Saprissa, es un equipo muy grande a nivel centroamericano e internacional, cuando lo enfrentamos con el Real Estelí sabíamos contra quién jugábamos. Es una gran responsabilidad estar acá”, manifestó.
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