Debate sobre migración en Costa Rica

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El martes 13 de enero vi el debate de candidatos presidenciales de Costa Rica sobre Migración.

Quiero agradecer a quienes lo organizaron: estos espacios importan. Que la migración aparezca en el centro del debate público electoral es, al menos, un reconocimiento de que quienes migramos somos parte de este país. No solo por el aporte económico —que primó en ese debate— sino porque también construimos paz, comunidad y tejido democrático.

Pero en el bloque de migración y seguridad ne3cesito hagamos un alto. Porque aquí no basta con un enfoque migrant & security friendly, que se mantuvo de manera general en el debate. La migración no puede analizarse desde un solo lente. Debe primar un enfoque interseccional: no es lo mismo ser migrante que ser refugiada política; no es lo mismo para una mujer; no es lo mismo para quienes cargan amenazas reales; no es lo mismo cuando el riesgo se intensifica por el activismo, por denunciar, por buscar justicia.

Y porque hoy, además, existe una responsabilidad ética ineludible: reconocer que se vulneran las fronteras y con ello la soberanía.

La represión también migra. Mirar la migración y la seguridad sin tomar en serio los riesgos transnacionales —y la diversidad de factores que estos implican— es negar una realidad que ya nos alcanzó y que todos los candidatos presentes obviaron.

El caso Samcam, un asesinato político ocurrido en territorio costarricense, no es un hecho aislado ni una excepción incómoda: es una alerta. Nos recuerda que el exilio no siempre garantiza protección y que el Estado anfitrión tiene el deber ético y jurídico de leer, prevenir y responder ante estas nuevas formas de violencia.

El exilio también tiene una responsabilidad moral y ética, y de cuidado colectivo, de pronunciarse frente a las posiciones que nos afectan. No como gesto de confrontación, sino como contranarrativa necesaria. Porque el silencio, incluso cuando nace del miedo o del cansancio, también deja vacíos. Y esos vacíos pesan cuando están en juego la vida, la protección y la democracia.

La autora es socióloga, activista feminista refugiada política en Costa Rica. Viuda de Roberto Samcam.

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