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La Asamblea Nacional, controlada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aprobó de manera exprés este viernes 26 de diciembre el decreto legislativo de creación del Centro Internacional del Manglar, que tendrá sede en Shenzhen, China.
Con la creación de este Centro Internacional del Manglar, la dictadura orteguista otorga a China influencia sobre aproximadamente 102 mil hectáreas de manglares en el Pacífico y Caribe de Nicaragua.
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Los diputados de la Asamblea Nacional, durante la presentación de la iniciativa enviada por Ortega con menos de 48 horas de anticipación, detallaron que la aprobación del acuerdo tenía el objetivo de crear dicho centro como “una organización independiente, sin fines de lucro y con personalidad jurídica internacional”.
Dictadura suscribió acuerdo desde noviembre del año pasado
A través de dicha plataforma, aseguraron, se garantizará a los Estados miembros acceder a cooperación internacional, compartir buenas prácticas, colaborar en gestión y restauración de manglares, fomentar la investigación científica, promover la educación para el desarrollo sostenible e impulsar proyectos de restauración participativa, así como identificar sitios de restauración y desarrollar herramientas para conservación.
Además, aseguraron que la creación de este acuerdo se da en seguimiento a la formalización del acuerdo para la creación del Centro Internacional del Manglar que el régimen suscribió en Shenzhen, China, desde el 6 de noviembre de 2024.
“Considerando la necesidad de asegurar el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de conservación y restauración de los manglares, se estima conveniente la aprobación del mencionado acuerdo, con el fin de incluir sus disposiciones al ordenamiento jurídico nacional y habilitar la participación activa del Estado en el Centro Internacional del Manglar”, indica la misiva enviada por Ortega y Murillo a la Asamblea Nacional.
Estados estarán a cargo de la gobernanza del centro
La gobernanza del Centro Internacional del Manglar, según la dictadura orteguista, estará a cargo de un Consejo, que será el encargado de tomar las decisiones estratégicas y estará integrado por los estados miembros del centro, los cuales, resaltó, «sesionarán de manera regular».
Entre las atribuciones de dicho Consejo se encuentra la facultad de crear un subgrupo científico y técnico, con la misión de asesorar a los estados en la toma de decisiones relacionadas con la gestión y conservación de los manglares.
Además, contará con una Secretaría que funcionará como el órgano ejecutivo del Centro y será responsable de ejecutar las decisiones adoptadas por el Consejo.
Otorgarán inmunidades para los estados miembros
El Centro Internacional del Manglar se financiará, además, según la iniciativa enviada por los dictadores, mediante contribuciones de los Estados miembros, así como por fondos provenientes de la cooperación internacional, con el fin de “garantizar la sostenibilidad de programas y proyectos”.
La iniciativa también menciona que habrá “privilegios e inmunidades” para quienes se integren a dicho centro, aunque de estas no se dieron detalles de esto y solo se indicó que serán “consensuados con el país sede y los Estados miembros, mediante acuerdos separados que aseguren el funcionamiento autónomo del centro en el marco legal internacional”.
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Menciona a su vez que “cualquier controversia que surja de la interpretación o implementación del acuerdo será resuelta mediante consultas amistosas”, priorizando la cooperación y el diálogo entre los Estados miembros.
“Nos pagan por captar carbono”
El centro, según el orteguismo, beneficia especialmente a países en desarrollo a través de programas y proyectos de cooperación orientados a la protección costera, la seguridad alimentaria, la mitigación del cambio climático y la generación de ingresos.
Estos programas, asegura, buscan que los manglares actúen como defensa natural contra tormentas, captura efectiva de carbono y oportunidades de ecoturismo, fortaleciendo las actividades de conservación y aprovechamiento sostenible en los Estados miembros, incluyendo a Nicaragua.
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El orteguista Wálmaro Gutiérrez, diputado del Frente Sandinista, durante la sesión ordinaria del periodo legislativo XLI de la Asamblea Nacional afirmó que canalizar recursos a través de este centro dejará al país un “ganar-ganar”.
“Cuidar los manglares es un gasto, pero más que un gasto es una inversión: primero, porque lo que nos devuelven los manglares es muchísimo más de lo que nosotros aportamos para cuidarlos; y segundo, porque existe un mecanismo internacional donde nos pagan por captar carbono. En síntesis, es una operación ganar-ganar, donde todas las y los nicaragüenses debemos de aportar”, concluyó Gutiérrez.
Además de la influencia sobre los manglares que ahora se le otorga a China, el régimen de Ortega y Murillo —desde que retomó sus relaciones diplomáticas con China en 2021— ha otorgado al régimen chino decenas de concesiones mineras, que en conjunto han sumado más del 5 % del territorio nicaragüense y ha incrementado el endeudamiento de Nicaragua con ese país para la implementación de diversos proyectos de infraestructura.