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Un análisis del desenfrenado endeudamiento chino que ha contratado la dictadura familiar en Nicaragua publicado este lunes por el medio Confidencial destapa el engaño de los préstamos onerosos —que sin justificación económica de viabilidad— han endeudado a la nación por muchos años venideros.
Según el análisis elaborado por el politólogo y exreo político desterrado, Félix Maradiaga, entre 2023 y 2025 la dictadura ha contratado un total de once préstamos, que totalizan 1,437 millones de dólares, a tasas de interés que fluctúan entre 4 y 6 por ciento y más comisiones iniciales del 1.3 por ciento al 3.5 por ciento del monto del préstamo, más .5 por ciento de comisión de apertura, y entre el 0.6 por ciento y 0.7 por ciento de comisión anual sobre montos no desembolsados y comisiones de agencia de 100,00 dólares anuales.
Traduciendo todas estas cifras, tenemos que Nicaragua terminará pagando al vencimiento de los préstamos, 2,045 millones de dólares porque ha decidido endeudarse desenfrenadamente con el país asiático, que presta con condiciones onerosas ya que Nicaragua no tienen acceso a préstamos blandos del Banco Mundial y del BID con tasas de interés del 1 por ciento al 1.5 por ciento y hasta 40 años de plazo, con los que se financiaron proyectos en los gobiernos democráticos.
El estudio concluye que por cada dólar prestado por China el país tendrá que pagar entre un 20 por ciento y un 50 por ciento adicional en intereses y comisiones. El caso más emblemático es el aeropuerto internacional de Punta Huete, de dudosa viabilidad, contratado con un préstamo de 440 millones de dólares; pero el país terminará pagando 800 millones entre intereses, comisiones y contrapartida, casi el doble del valor anunciado.
Algo parecido ocurre con los proyectos de la II etapa de la Carretera Costanera y la ampliación del centro logístico de Corinto donde los intereses y comisiones elevan la factura en 100 millones de dólares.
No obstante, la propaganda oficial sobre la “solidaridad” china, la verdad es que de acuerdo con las mismas estadísticas oficiales, entre el 2023 y el 2025 se han desembolsado apenas 191 millones de dólares en seis de los once proyectos contratados, pero la mayoría de esos fondos, unos 176 millones de dólares, han salido de fondos estatales y no de los préstamos chinos.
En cambio, las empresas chinas sí han recibido las comisiones y el pago adelantado de intereses, tal pareciera que la mentada solidaridad trabaja en una sola vía, de Nicaragua hacia China.
Recordemos que en el primer gobierno de Ortega en los años 80, el país se endeudó hasta los 12,500 millones de dólares con los países del bloque socialista, principalmente para comprar armas.
El endeudamiento fue tal que hizo inviable la economía y en los años 90 una de las prioridades del gobierno de mi madre, Violeta Barrios de Chamorro, fue negociar la condonación de gran parte de la deuda externa para viabilizar la economía, lo que logró.
La diferencia de esta nueva carrera de endeudamiento es que no es para comprar armamento sino para proyectos de infraestructura, pero igual, se contratan precipitadamente, en condiciones económicas onerosas y sin reparo en los estudios de factibilidad económica que los justifican y son requeridas por las instituciones multilaterales como el BID y el Banco Mundial.
Por todas estas razones, un futuro gobierno democrático que sin duda llegará algún día a Nicaragua no estará en la obligación de reconocer ni honrar el pago de la deuda externa con China y su engañosa “solidaridad”.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.