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La celebración del cumpleaños número 75 de una abuela casi termina en tragedia para la familia González, de Managua, luego que un incendio acabara con la alegría de seguir la fiesta en el Hotel Barceló Montelimar, en el municipio San Rafael del Sur, donde la reservación de dos días y una noche se convirtió en la peor pesadilla para todos.
Fue el lunes 10 de noviembre. Después de una tarde de festejos, bailes, comidas y bebidas, cayó la noche y todos se fueron a dormir sin imaginar que un incendio terminaría con la felicidad para esta enorme familia de unas 47 personas que llegaron con el propósito de disfrutar del servicio de este hotel, cuya administración ahora se rehúsa a brindar una respuesta por las pérdidas ocasionadas.
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Una fuente cercana a la familia González narró a LA PRENSA que después de casi un mes desde que ocurrió la tragedia, las autoridades determinaron que un cortocircuito fue la causa del incendio en la cabaña número 216 donde se encontraba una madre de 31 años, su bebé de 7 meses de nacido y sus otras dos hijas adolescentes de 15 y 13 años.
La administración no los auxilió
Pasada la 1:00 de la mañana del 11 de noviembre, la madre se levantó al escuchar el llanto incesante del bebé. El humo ya salía del techo de la cabaña y una leve luz roja apenas se asomaba. Se trataba de un incendio. De inmediato, la mujer despertó a sus otras dos hijas y salieron pidiendo auxilio. El fuego no tuvo piedad y empezó a esparcirse por todo el cuarto como pólvora, arrasando con todo a su paso.
La mujer gritaba por ayuda mientras miraba cómo sus pertenencias quedaban atrapadas por el fuego. Ni siquiera pudo hacer algo, menos su familia, ya que «no había agua por ningún lado», ni en los grifos ni en los baños, permitiendo que el fuego continuara hasta reducir a cenizas la cabaña.
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La familia se dirigió a recepción y no hicieron nada. Luego llegaron hasta la administración del hotel y tampoco les dieron respuesta, ni siguiera la seguridad del lugar intentó sofocar el incendio. «Fue una tragedia sobre otra tragedia», asegura la fuente.
El hotel había confirmado que el fuego fue «controlado rápidamente», pero los videos que circulan en las redes sociales sobre el incendio muestran que no hubo manera de apagar el siniestro, pues nadie hizo algo para detenerlo. El techo de la cabaña se vino abajo una vez se quemó por completo y fue hasta la salida del sol que se pudo ver cómo terminó el cuarto de hotel.
Ni los bomberos actuaron
Después de la llamada de emergencia a los bomberos, una cisterna tardó aproximadamente dos horas en llegar al hotel y su presencia fue en vano porque el incendio ya había consumido las pertenencias de la familia, entre estas tres teléfonos celulares, varias maletas repletas de ropa y 800 dólares en efectivo.
Según la fuente, los bomberos ni siquiera usaron la manguera, ni gastaron del agua que tenían en la cisterna, solo se quedaron mirando cómo el fuego terminaba de apagarse por su cuenta. Ni siquiera hubo atención médica o de primeros auxilios de parte de los bomberos o del personal del hotel hacia la familia afectada.
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Según la fuente, la abuela de 75 años, sufrió un descontrol en su presión arterial y la madre, que casi muere junto a sus hijas en el cuarto, se desmayó en recepción después de ver que no pudo sacar sus pertenencias de la cabaña. Todos amanecieron en recepción a la espera de regresar a sus casas y acabar su trágica estadía en este hotel.
Montelimar se «lavó las manos»
A un mes de esta visita y festejo que casi termina en desgracia humana, el hotel se ha rehusado a responder por los daños ocasionados a la familia. Incluso se conoció que la administración intentó convencer a la madre de 31 años para que firmara un documento en el que no se hacían responsable por lo ocurrido esa madrugada en el incendio, pero la señora se negó.
La única solicitud que hizo el hotel fue que la familia no publicara los videos que grabaron de lo ocurrido, para «evitar dañar la imagen de este famoso lugar». «Montelimar lo que hizo fue tratar de esconder lo que pasó», añadió.
También aseguró que la familia sigue intentando llegar a instituciones como la Policía Nacional para presionar a que las autoridades del hotel se hagan responsables del daño.
LA PRENSA intentó contactarse por varias vías con la administración del local para conocer su versión, pero en una de las ocasiones dijeron que «no había nadie que pudiera atendernos».