A la izquierda: la fachada del Centro de Rehabilitación de Adicciones y a la izquierda, el Colegio Chino Nicaragüense. LA PRENSA

Así opera el centro de rehabilitación montado en un colegio vinculado a Taiwán

El Centro de Rehabilitación de Adicciones Dr. Mario Flores fue montado en las instalaciones robadas a la Asociación China, una de las cuatro organizaciones de promoción de vínculos con Taiwán

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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo montó por medio del Ministerio de Salud (Minsa) el Centro de Recuperación de Adicciones Dr. Mario Flores, en Ticuantepe, propiamente en las instalaciones del Colegio Chino Nicaragüense perteneciente a la Asociación China, una de las cuatro organizaciones de promoción de vínculos con Taiwán, a quienes el Ministerio del Interior (Mint) les canceló la personería jurídica.

El 10 de enero de 2024, el Mint ordenó el cierre de las cuatro asociaciones argumentando, supuestamente, que «han incumplido sus obligaciones» de ley al no reportar sus finanzas, y sus bienes pasaron a manos del Estado, según el diario oficial La Gaceta.

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Un año después, el 13 de enero de 2025, el Minsa inauguró el Centro de Recuperación de Adicciones que según informó hace unos días, desde la fecha un total de 85 personas han completado exitosamente su Programa de Rehabilitación logrando reintegrarse a su vida familiar y entorno laboral.

«Actualmente hay 16 pacientes ingresados», indicó la institución sanitaria.

En las instalaciones del Colegio Chino Nicaragüense, ubicadas en el kilómetro 15.5 carretera a Masaya, frente a Palmetto 150 varas al este, ofrecían educación, maternal, preescolar, primaria y secundaria, sumado a clases de mandarín, inglés y español.

Te mandan a realizar una valoración psicológica

Según el Minsa, por medio del Centro de Rehabilitación ofrecen «atención integral y gratuita a quienes luchan contra adicciones al alcohol y a las drogas». En una nota web, publicada en 13 de febrero pasado, se informó que «en su primer mes, este Centro ha ingresado y atendido a 22 personas con adicciones, de Managua, León, Chinandega, Jinotega, Masaya y Matagalpa».

También dijo que realizó «más de 3,400 actividades, como consultas médicas, terapias grupales e individuales, talleres de bienestar emocional y terapias con las familias de los pacientes».

Para ingresar a un pariente a dicho Centro de Rehabilitación las personas primero deben someterse a una valoración psicológica con un especialista en el Hospital Psicosocial en Managua, que queda ubicado de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) central una cuadra al sur, en Batahola Norte.

«Te mandan hasta allá a Managua al hospital cinco que le dicen, ahí un psicólogo lo tiene que valorar y después lo trasladan para acá», contó una ciudadana que intentó ingresar a un pariente al Centro de Rehabilitación.

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La persona describió que la atención es completamente gratuita y los internos tienen derecho a visita una vez al mes.

«No tienen que llevar ropa porque ahí les dan, hay gimnasio, le dan comida y todo, tiene que tener disposición de salir adelante, el lugar es grande y bonito», refirió.

Cierre dejó en el limbo a decenas de alumnos y docentes

Una madre de familia que tenía a su hijo en el Colegio Chino Nicaragüense compartió que el cierre significó cambios bastantes drásticos para su familia.

«Se pagaba una cuota anual de 250 dólares para cubrir todos los gastos del año, pero esto los niños más grandes y en diciembre se pagaba la matrícula, como lo cerraron a mediados de enero ya habíamos pagado, ya habíamos realizado bastantes gastos, cuando nos dimos cuenta que lo habían cerrado para nosotros fue un golpe económico porque no sabíamos dónde iba a estudiar el niño», describió.

De la misma forma dijo que causó afectaciones a su hijo de manera sentimental «no quería asimilar el hecho de que habían cerrado el colegio, él pasó el año completo preguntándome si lo iban a abrir el otro año, fue un golpe, es un niño de 11 años y ya sabe qué es perder algo».

La madre de familia comentó que «algunos profesores, como congelaron las cuentas del colegio, los maestros quedaron sin pago y eso nos dolió porque por mucho tiempo atendieron a los niños, ya no tenían los maestros cómo llevar el sustento a su hogar».

Una docente que impartió clases en el Colegio Chino Nicaragüense, cerca al menos de diez años, compartió que el vínculo que tenían los maestros con los padres de familia de los estudiantes era fuerte.

«Los padres nos decían que se sentían como en casa, con nosotros los maestros, por cómo atendíamos a sus niños, les dábamos cariño. El colegio fue creciendo porque los mismos padres nos recomendaban», mencionó.

A más de un año de haber dejado el colegio dijo que «es un sentimiento de tristeza, me duele saber que ya no volveremos, los padres estaban desconcertados, teníamos la esperanza que la Asociación China hiciera algo por el Colegio Chino porque no teníamos una información clara (…) en la semana que iban a entrar los estudiantes, las autoridades les entregaron las hojas de traslado».

La profesora contó que tiene conocimiento de que la mayoría de estudiantes se trasladó al Colegio Hispanoamericano. «Yo estuve dos meses sin trabajo, en ese tiempo yo estuve yendo al colegio porque el Gobierno no lo había llegado a tomar, nosotros llegábamos porque teníamos la esperanza de que el Gobierno nos iba a reembolsar», describió.

Colegio se iba a ceder a un «chino»

Tras meses de remodelación, un grupo de docentes sostuvo un encuentro con el diputado orteguista, Wilfredo Navarro, quien les dijo que el colegio se iba a ceder a «un chino».

«Hablamos con Wilfredo Navarro, fuimos a su casa y él nos dijo que iban a entregar el colegio a un chino, hasta el nombre nos dio, pero no fue así», contó otro docente bajo la condición de anonimato.

De acuerdo con los maestros consultados, el colegio empezó con 30 alumnos, al momento del cierre la matrícula era de más de 250. «Venía creciendo la matrícula, ya iba a ser de 250 alumnos, se empezó con menos de 50 estudiantes, 30 creo, cuando yo llegué, se iba a aperturar el preescolar», comentó.

Se estima que habían alrededor de 30 docentes, entre profesores y asistentes en preescolar, quienes tras el cierre del centro educativo quedaron sin empleo.

Nacionales Ministerio de Salud (Minsa) Ticuantepe archivo

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