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Tercera entrega
«Yo estuve 9 días en coma», así recuerda con dificultad Liset del Carmen Cardenal Cerna, de 44 años, la tragedia del 29 de octubre de 2024 en Ticuantepe, una de las más dantescas ocurridas en la historia reciente de este municipio y a la que sobrevivió milagrosamente, pero que le dejó un destino infernal para ella que es madre soltera y sin posibilidades de volver a trabajar.
Después de permanecer hospitalizada por dos semanas y casi seis meses en recuperación para volver a caminar, Cardenal Cerna arrastra secuelas permanentes que la obligaron a dejar de trabajar en medio de una crisis económica para su pequeña familia.
De lograr tener dos trabajos para sacar adelante a sus hijas de 11, 18 y 21 años de edad, ahora solo se conforma con el apoyo de su familia por no poder laborar a causa de graves afectaciones que le dejó el accidente.
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Liset viajaba como pasajera en una mototaxi color rojo, placa M 11858, que era conducida por Guillermo Montiel Lorío, de 44 años, y en la que también iba su hija menor de iniciales A.S.C. La mototaxi dio varias vueltas después de recibir el fuerte impacto de un bus al que se le fueron los frenos, en el kilómetro 19 de la carretera La Concepción-Ticuantepe.
Creían que había muerto
Recuerda que esa mañana salió de su casa en la comunidad de Palestina, en Ticuantepe, donde alquilaba, abordó junto a su hija la mototaxi para llevarla hasta el Colegio San José y después dirigirse a su trabajo al restaurante Las Picaditas, en este mismo municipio. Todo iba bien, hasta que a unos metros de distancia, la mototaxi recibió el fuerte impacto. El bus se pasó llevando a siete vehículos.
En una de tantas vueltas, su hija y el conductor de la mototaxi salieron expulsados a un lado del camino, pero ella no. Su cuerpo quedó inmóvil, bañado en sangre y colgado en el lado del pasajero. Parecía que había muerto. Tuvo que ser trasladada de emergencia a un hospital capitalino.
«A mí los doctores me dijeron que al salir del hospital tuviera bastante paciencia, que mi recuperación iba a ser larga y lenta, o sea que por ahora no puedo trabajar», describe con impotencia Liset.

Graves lesiones
Cardenal Cerna asegura que sus heridas eran graves; un trauma craneoencefálico severo, heridas expuestas en la cabeza, seis costillas terminaron quebradas, sufrió de un sangrado gastrointestinal que requirió de operación, y como si fuera poco, al momento del accidente tuvo una parálisis facial.
A raíz de las graves heridas, ella sufre de dolores intensos de cabeza y sus pies aún no son capaces de cargarla por largo tiempo, mucho menos estar sentada o acostada. Se ha convertido en una odisea sobrevivir con sus pocas facilidades al andar.
«No puedo caminar bien, a veces falseo», narra con desesperación.
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Por cuatro meses estuvo en cama. No podía caminar y para ir al baño utilizaba pañales desechables, ya que la mayor parte de su cuerpo estaba inmóvil. Recuerda que la tenían que bañar, «no podía comer sola, ni siquiera podía hablar bien», era como «un bebé». Sus comidas eran líquidas y sus primeros pasos fueron a los tres meses.
Muchas de las heridas en su cabeza provocaron que su cabello dejara de crecer. «Hasta ahora que me está creciendo», dice. Cree que los vidrios de la mototaxi provocaron las lesiones que aún se le marcan en el cuero cabelludo.
Una hija en apuros
Pero el mayor miedo que le perturba sus noches y días es no volver a trabajar. «Yo tenía dos trabajos en ese tiempo y ahora a como quedé nadie me quiere dar trabajo, no puedo trabajar todavía», cuenta.
Haber sobrevivido a esta tragedia le dejó heridas que marcan un futuro desolador para su vida. Una hija en apuros con necesidades y traumas psicológicos, y muchos sueños que quedaron truncados.
«Fue terrible y triste porque he visto los videos donde mi hija desesperada gritaba mirándome inmóvil en el suelo bañada en sangre, y ella solo decía ‘mamá’. Cuando lo veo solo me da tristeza, algo desastroso que sucedió y que no pensé vivirlo», añade.

Liset trabaja con asistente del hogar
En medio de su incapacidad, Liset Cardenal Cerna ayuda a una de sus hermanas como asistente del hogar y ella a cambio recibe un apoyo económico. Aunque no gana mucho, reconoce que logra sufragar lo poco para su comida.
«Ratos me levanto y en otros me siento. Es lento, pero ahí voy», describe con el positivismo que necesita para poder sacar adelante a su pequeña hija.
El accidente ocurrido el 29 de octubre del año pasado dejó tres personas fallecidas y siete lesionadas. El juicio donde la Fiscalía acusa por homicidio imprudente y lesiones imprudentes al conductor Jovanny Ramón Blandón García, fue paralizado a un año del accidente y tras la destitución repentina del juez Local Penal de Ticuantepe, Berny Roberto Salgado Castañeda.
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El conductor del bus permanece en prisión preventiva y se espera que el juicio se traslade al Complejo Judicial Central de Managua.
Aquí puede leer la primera entrega: “Ha sido un año difícil para la familia”. El desgarrador testimonio de quienes sobrevivieron a la tragedia de bus en Ticuantepe
Aquí puede leer la segunda entrega: «Solo me queda llorar y cuidar a mi nieta»: A un año del tormento que vive la madre de María Monserrat López