Sonia María Mena (a la izquierda) junto a su hija María Monserrat López Mena (a la derecha). Foto tomada del Facebook de Sonia María Mena.

Sonia María Mena (a la izquierda) junto a su hija María Monserrat López Mena (a la derecha). Foto tomada del Facebook de Sonia María Mena

«Solo me queda llorar y cuidar a mi nieta»: A un año del tormento que vive la madre de María Monserrat López

Sonia María Mena recuerda la última vez que vio a su hija, justo antes que saliera a trabajar. Camino a Managua sufrió el accidente que dejó tres fallecidos en Ticuantepe

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Segunda entrega

«Me arrebataron un pedazo de mi vida», con estas palabras y el dolor que desgarra el sentimiento de perder a un hijo, Sonia María Mena, de 59 años, describe con desconsuelo cómo su vida cambió después de aquel martes 29 de octubre de 2024 cuando se enteró de la muerte de su única hija mujer y la menor de dos hermanos, María Monserrat López Mena, de 32.

«Cuando yo llegué ya no hallé a mi hija, ya todo había pasado», recuerda con pesadumbre aquel día que desesperadamente acudió hasta el kilómetro 19 de la carretera La Concepción-Ticuantepe, donde un bus perdió lo frenos, impactó contra siete vehículos, incluido el carro donde viajaba su hija como pasajera, y dejó un saldo fatal de tres muertos y al menos siete lesionados.

A un año de esta dantesca tragedia, Sonia María narra la inquietud que su corazón de madre vive cada día, el desconsuelo de recordar a su hija con vida, de querer abrazarla y creer que todo es una pesadilla. Sus noches se convirtieron en tormentos, solo es llorar, nada le consuela, solo la idea de ver crecer a su nieta de 9 años, quien quedó en la orfandad.

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El hogar de esta madre se desplomó en cuestión de minutos, nada volvió a ser igual. Quien era el sustento económico de la casa, había perdido su vida de forma trágica. María Monserrat trabajaba en Managua en un call center.

Secuelas irreparables

La vida de Sonia María empezó a sumergirse en un dolor profundo que la arrastró al desánimo y la depresión. Comenzó a experimentar insomnios todas las noches, su estado de salud se descompensó con la presión alta y más secuelas, que —sin exagerar— tuvieron que ser atendidas por un neurólogo debido a su gravedad.

Su desdicha es aún mayor cuando a su mente llegan los recuerdos de aquella noche que le entregaron el cuerpo de su hija en Medicina Legal (IML) y tener presente la imagen de aquellas heridas que le descubrió, así como los golpes y las fracturas que cargaba del trágico accidente, que evidenciaron lo cruel y devastador que fueron sus últimos momentos de vida.

«Hemos asistido a citas con un psicólogo, a un neurólogo para recuperar el sueño, sin mencionar los problemas económicos que conlleva perder a mi hija, que era el sustento de mi casa», expresa.

María Monserrat López Mena, una de las tres víctimas mortales del accidente de bus en ticuantepe. Foto tomada del Facebook de Asociación de Comunicadores de San Marcos.
María Monserrat López Mena, una de las tres víctimas mortales del accidente de bus en Ticuantepe.

Los recuerdos de la joven aún viven presentes en su casa ubicada en el municipio de San Marcos, en Carazo.

Su madre la recuerda como una mujer joven, excepcional, inteligente, trabajadora, pero sobre todo excelente madre, hija y hermana. Mauricio López, de 39 años, hermano mayor de María Monserrat, aún resiente con angustia la partida de la joven y lo injusto que fue el destino al arrebatarle uno de los seres más queridos para su familia, pero vive con la esperanza de que ella descansa en paz.

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«Ninguna compensación económica regresará la vida a mi hija. Ya la perdí para siempre y lloro a diario por no poder estar con ella», manifiesta María Sonia.

La despedida

En sus recuerdos también está presente aquel último adiós. Antes de salir a trabajar, como todos los días, María Monserrat se despidió de su madre y le encomendó a su pequeña hija, de quien se marchó con un beso en la frente mientras le repetía con orgullo: «Te quiero hija».

En la cocina se encontraba su madre, a quien abrazó fuertemente y le repitió varias veces: «Te quiero madre». «Siempre me decía madre», revive. Al salir hasta la puerta rumbo a su trabajo, fue despedida por su madre, quien la santiguó sin imaginar que no la volvería a ver con vida.

«Me dijo, madre te quiero mucho, cuídate, y no mandés a la niña a clases que está brisando, que mejor se quede dormida, sí hija le dije», rememora.

Desde ese momento, la vida de Sonia María dio un giro de 180 grados y la de su nieta también, quien ahora «llora en silencio» y en sus momentos más tristes pregunta por su madre.

Bus que causó accidente en Ticuantepe deja en chatarra carro rojo al impactar contra una vulcanizadora. Foto tomada de redes sociales.
Bus que causó accidente en Ticuantepe deja en chatarra carro rojo al impactar contra una vulcanizadora. Foto tomada de redes sociales.

«Su hija sufre y tiene secuelas permanentes y crecerá sin el amor y cuido de su madre. Me arrebataron un pedazo de mi vida por negligencia de la Cooperativa al no revisar sus unidades y por un conductor colérico que no tuvo escrúpulo alguno en ir a impactar el bus al vehículo donde iba mi hija», añade.

Pide justicia

El llamado de esta angustiada madre es a la justicia. Que la muerte de su hija y la de su amigo Bagner Mijail Ruíz Palacios, de 35, así como la vida del subinspector de la Policía Nacional, Carlos Martín Salmerón Fonseca, de 40, no queden en la impunidad.

Pide que no solo el conductor del bus identificado como Jovanny Ramón Blandón García, de 49 años, quien también es padre de familia, sea juzgado de acuerdo a la legislación nicaragüense, sino también el dueño de la unidad, Herlichis Hernández, por mandar un bus en mal estado.

«Lamentablemente este fue un caso donde todos perdimos algo. Nosotros asumimos la muerte de nuestra hija con dolor y sufrimiento. El conductor asume su irresponsabilidad con cárcel. Igual la cooperativa de Bus y el presidente de la cooperativa deben asumir con responsabilidad sobre lo sucedido», finaliza.

Aquí puede leer la primera entrega: “Ha sido un año difícil para la familia”. El desgarrador testimonio de quienes sobrevivieron a la tragedia de bus en Ticuantepe

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