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Escribí este artículo el martes 14 de octubre, cuando al menos para esta semana Washington, donde resido, será la capital del mundo en cuanto a temas económicos concierne. Esto porque los ministros de hacienda y presidentes de bancos centrales de prácticamente todos los países del planeta se están reuniendo acá para asistir a las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Estas se llevan a cabo dos de cada tres años en Washington a comienzos del otoño norteamericano. Cada tercer año, se celebran en otros países miembros de las instituciones Bretton Woods, a como se conocen el Fondo y el Banco Mundial. Hace un par de años, por ejemplo, la Asamblea Anual fue celebrada en Marruecos. Y en 2026, será en Tailandia.
Como insumos para estas reuniones, tanto el Banco como el Fondo elaboran documentación sobre el estado de la economía global y pronostican cuál será su desempeño para los próximos años. Estos documentos son insumos obligados para todos los que, como yo, se interesan en la perspectiva económica mundial.
Ha sido mi costumbre consultar estos documentos. Y confieso que los rastreo para dar con información creíble sobre el desempeño socioeconómico de mi patria, Nicaragua. A continuación, resumo cuales son las perspectivas económicas globales y nicaragüense para el 2025 y 2026.
Inicio con los pronósticos globales para este año. Según los técnicos del Fondo y del Banco, la economía mundial tendrá un crecimiento de 3,2 por ciento en 2025. Esto implica una ligera reducción en el crecimiento de 3.3 por ciento que hubo mundialmente en 2024. Y para el 2026 los pronósticos son aún más modestos: 3.1 por ciento. Estas cifras son por debajo del crecimiento mundial en la última década y muy por debajo de lo que los países pobres del mundo, como Nicaragua, requieren para salir de su agudo subdesarrollo.
Las Instituciones Bretton Woods también estiman que los países desarrollados —como Estados Unidos, los miembros de la Unión Europea y el Japón— tendrán un desempeño modesto este año y en 2026. Más específicamente, en su conjunto sus tasas de crecimiento serán 1.6 por ciento este año y en 2026. Las expectativas para las economías más grandes de Latinoamérica –Brasil y México– también son modestas. Según el Banco y el Fondo, Brasil, la economía más grande de Latinoamérica, crecerá sólo 2.4 por ciento este año y un anémico 1.9 por ciento en 2026. La economía mexicana, la segunda más grande en nuestra región, también tendrá un desempeño más modesto: 1.0 por ciento este año y 1.5 por ciento en 2026. En ambos países el crecimiento económico será por debajo del crecimiento demográfico lo cual imposibilita la reducción de la pobreza.
¿Cuáles serán las locomotoras económicas del mundo según el Fondo y el Banco? Son La India y la República Popular China. Según el Fondo Monetario, la economía hindú crecerá 6.6 por ciento este año y 6.2 por ciento en 2026 mientras que la China tendrá un crecimiento de 4.8 por ciento en 2025 y 4.2 por ciento en 2026. En el caso de la China, estas cifras son más modestas que las que ha tenido en los años recientes.
Algunos se preguntarán ¿qué será el desempeño económico de los países petroleros? La respuesta es que no será tan robusto como lo era hace un par de décadas cuando el precio por barril del “oro negro” coqueteaba con US$100 versus el precio en la actualidad: US$60. Como consecuencia, el pronóstico para el crecimiento económico del más grande de estos productores petroleros, la Arabia Saudí, es tan sólo 4 por ciento anualmente para 2025 y 2026.
Rastreando el internet al igual que prominentes medios tanto estadounidenses como europeos, encontré una posible explicación para el futuro económicamente modesto que están pronosticando tanto el Fondo como el Banco Mundial para el futuro próximo. Me refiero a la turbulencia que están causando mundialmente las amenazas ocasionadas por el presidente Trump de castigar a aquellos países que, según él, no están tratando de una manera económicamente justa a los Estados Unidos. Por lo visto, de estas críticas no se salva nadie. Ni un productor de automóviles en México o un exportador de madera de Cañada a pesar de que ambos países tienen un acuerdo de libre comercio con EE.UU. dentro del contexto del NAFTA.
Ojalá estas diferencias se resuelvan en un futuro próximo para evitar un retroceso en el robusto crecimiento de comercio mundial que ha beneficiado a todos aquellos países, incluyendo los Estados Unidos, que han participado en él.
El autor fue director del Banco Mundial y presidente de la Comisión Económica de la Asamblea Nacional de Nicaragua.
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