El Ministerio de Educación (Mined) lanzará las matrículas el próximo 20 de noviembre para el año escolar 2026, constituyéndose en el segundo período de matrículas bajo la Nueva Estrategia de Comunicación “Bendiciones y Victorias”, la cual, según especialistas en educación, agravó la calidad del sistema educativo al subordinarlo a los intereses partidarios del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El 9 de mayo del año pasado, el régimen de Nicaragua anunció la “Nueva Estrategia Nacional de Educación Bendiciones y Victorias”, que integra en una sola estructura la educación básica y la universitaria. La estrategia, que supuestamente fue consultada con maestros, pero que en realidad fue impuesta, contempla 16 ejes y 73 líneas de acción, enfocándose en la enseñanza de “la historia de lucha”. Esto provocó un incremento del adoctrinamiento en colegios y universidades privadas.
Uno de los ejemplos más emblemáticos de ese adoctrinamiento y subordinación fue una orden del Mined para escribir sobre Rosario Murillo durante la conmemoración del Día de la Mujer de este año.
«Estas prácticas se han documentado no solo en universidades, sino también en escuelas primarias y secundarias, reproduciendo un modelo de adoctrinamiento masivo. Esto coloca a Nicaragua al nivel de países donde el adoctrinamiento es una política de Estado, como Cuba, en grados altamente preocupantes», dijo David Gómez, director de la organización Aula Abierta.

Estrategia reflejará más debilidades el próximo año
El 4 de julio de este año, los medios de propaganda del régimen expusieron los avances de la Estrategia, señalando que se avanza en el proceso de formación de 60,500 docentes, personal académico y administrativo, muchos de ellos a través de diplomados de propaganda.
También mencionaron que 100,426 estudiantes de primaria fortalecieron sus aprendizajes en matemáticas, pese a que la Estrategia no incorpora esta asignatura entre sus ejes. A criterio de Alexander Reyes, psicólogo e investigador en temas de educación, estas acciones debilitarán aún más la calidad educativa el próximo año.
«En cuanto a los indicadores de retroceso, los más claros son los relacionados con la calidad y la libertad académica. El problema no radica únicamente en la cobertura o la matrícula, aunque estos ya presentan deficiencias. El control del régimen va mucho más allá. Se observa una disminución en el rendimiento en áreas fundamentales como matemáticas y español», dijo Reyes.
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Más vigilancia
Durante la implementación de la Estrategia se incrementó la vigilancia en los salones de clase, según confirmó el 21 de julio Allison Lohlofftz, vicepresidenta de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (Unen), quien declaró en un medio de propaganda que se reforzó la «vigilancia revolucionaria».
«Todo esto evidencia un sistema de control ideológico basado en la doctrina del ‘enemigo interno’, que busca imponer un pensamiento único, eliminar el pensamiento crítico y restringir el libre debate académico, configurando un escenario de violaciones sistemáticas a la libertad académica y a otros derechos humanos fundamentales», dijo Gómez al respecto.
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También en la educación superior
Aunque la Estrategia incorporó a la educación superior, hasta finales del año pasado esta ya registraba graves retrocesos, según cifras oficiales. En el informe presentado por la dictadura de Nicaragua ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU se afirmó que la educación está en auge y que la matrícula universitaria en el país creció un 20 por ciento entre 2019 y 2023.
Sin embargo, una revisión de LA PRENSA a los anuarios estadísticos del extinto Consejo Nacional de Universidades (CNU) muestra que en 2017 —un año antes del estallido de la crisis sociopolítica— había 241,113 estudiantes matriculados. En 2024, según la entonces presidenta del CNU, Ramona Rodríguez, esa cifra se redujo a 180,220 estudiantes.
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Las cifras oficiales también reflejan que en 2017 había 13,589 docentes universitarios, mientras que en 2023 se contabilizaban 9,519. Esto significa que, en seis años, 4,070 docentes abandonaron el sistema universitario.
«La crisis educativa también se refleja en la autocensura y la reducción de matrículas universitarias, tanto en instituciones públicas como privadas. En las universidades públicas, la oferta académica no es suficiente para el desarrollo profesional, y en las privadas, los costos son inaccesibles para la mayoría de las familias», dijo Reyes.